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Los paparazzis están de safari: así se lo curran

Ramón Peco.- Los paparazzis hacen su agosto recorriendo las playas para cazar desde lejos a los famosos. Destripamos tres fotos para ver cómo trabajan estos fotógrafos.
Si todo lo que rodea a un famoso aparece desenfocado en una foto no cabe duda: un paparazzi acaba de cazarle con su teleobjetivo. Esa clase de imágenes abundan sobre todo en verano. Pues los famosos huyen despavoridos de sus cuarteles generales en Los Angeles, Nueva York, Londres, Paris o Madrid para perderse en alguna isla desierta o sobre la cubierta de algún yate. Y es precisamente ahí cuando quedan a merced de los fotógrafos. Destripamos tres fotos de Paris Hilton, Giorgia Armani y Janet Jackson para ver hasta que punto es difícil escabullirse.
En las ciudades las grandes lentes no son tan útiles como en una playa o en el mar. Pues en esos lugares los obstáculos desaparecen. Con el horizonte abierto los paparazzi pueden escudriñar mejor la intimidad de cualquiera. Además, cada vez vemos más fotos disparadas desde muy lejos porque los chicos de las cámaras cada vez usan mejores equipos.
Cuando disparaban con carretes en muchas ocasiones había que echarle imaginación para averiguar quién demonios aparecía en una foto. Basta con ver esta foto disparada a Kennedy en 1967 y compararla con el supuesto robado a un Julián Muñoz desnudo de Interviú para comprobar que el tiempo no ha pasado en balde.
Entre ambas fotos hay 43 años de diferencia y muchas generaciones de cámaras, objetivos y paparazzis de por medio. Pero la misión sigue siendo la misma: cazar sin que te vean. Exactamente lo mismo que hacen los fotógrafos de National Geographic cuando cazan en la sabana africana a un león a una distancia más que prudencial. Con la diferencia de que aquí el animal lleva gafas de sol, un teléfono móvil y en vez de afilados dientes tiene guardaespaldas.
Y es que con el instrumental que hoy se utiliza los fotógrafos no tienen ni que esconderse para pasar desapercibidos. El famoso al que se está fotografiando puede estar mirando de frente al que hace la foto y le será difícil o imposible verlo, pues seguramente estará muy, muy lejos. Mientras que para evitar las fotos disparadas con flash en la calle se inventó un bolso anti-paparazzis que ciega a las cámaras, no hay nada que permita salvar a un famoso de ser captado por un gigantesco objetivo.
La única solución es evitar los lugares abiertos, pero eso sería supondría renunciar a las playas, a los yates y a los restaurantes al aire libre. Por si eso fuera poco las cámaras cada vez permiten disparar con menos luz, por lo que ni al anochecer el famoso de turno puede estar tranquilo. Al no ser, claro, que apague todas las luces.
Así cazan los paparazzis
Cotilleando en los datos que almacenan los ficheros de las fotos que reproducimos vemos que las de Paris HiltonGiorgio Armani han sido disparadas con un teleobjetivo de 500 mm, o lo que es lo mismo: de 10 aumentos. Por lo que los fotógrafos que las hicieron captaron a ambos a una distancia 10 veces superior a lo que ven nuestros ojos. A pesar de ello el famoso puede ver al fotógrafo a simple vista si intuye por donde anda. Por eso vemos a Paris saludando a la cámara.
La forma en la que se ha disparado la imagen de Janet Jackson es para quedarse de piedra. Pues ha sido disparada con un objetivo de 1200 mm, por lo que el fotógrafo estaba amplificando 28 veces lo que ve a simple vista. El trasto para semejante hazaña es más o menos así y con él podría incluso fotografiarse la Luna con cierto detalle (no exageramos).
Eso explica que la imagen tenga mucho menos calidad que las otras dos, pues esa clase de objetivos tan potentes apenas dejan entrar la luz y hay que forzar la cámara para captar las imágenes sin que aparezcan movidas. Como si fuese un francotirador, para usar semejante cacharro el fotógrafo debe usar un trípode y tener mucho tacto, pues a esas distancias cualquier movimiento brusco impide encuadrar correctamente la foto.
Visto lo visto nuestra recomendación para las celebrities es que se tranquilicen, que para eso están de vacaciones. Es mejor olvidarse de los chicos de la prensa y dejarles que trabajen tranquilos. Para relajarse en la cubierta del yate o a pie de playa, y ya de paso cultivarse un poco, recomendamos echarle un vistazo al libro de fotos G.R.A.M. Paparazzi.
En sus páginas se recoge el divertido proyecto de un grupo de artistas que usan la famosa estética que proporcionan los teleobjetivos, mezclando las fotos disparadas a famosos con otras en las que aparece gente corriente. En unas y en otras se han usado los mismos cañones con los que los paparazzis salen de caza. Un trabajo que da que pensar, pues apenas hay diferencias entre unos y otros.