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Elegir entre la pata de elefante o el slim fit

Los famosos hacen oídos sordos a la nueva tendencia y pasan del pantalón campana. ¿Resultado? La pata de elefante convivirá, por lo menos durante un tiempo, con los pitillos más ajustados. Ahora es el momento de elegir.
Decir que los vaqueros están de moda es como decir que el 2.55 de Chanel es muy bonito. Una pura obviedad. Desde que el mundo es mundo (entendámonos, en sentido figurado), no ha pasado una sola temporada sin que la tela de jean haya dado que hablar. Y que vender. La cuestión es que se ha diversificado tanto el mercado que uno ya no va a comprarse unos pantalones vaqueros: ahora son boyfirend, slim fit, regular fit, straight cut... En la teoría cada uno sienta mejor a un tipo de cuerpo, pero en la práctica nos movemos por otros derroteros: hay que presumir de figura e intentar entrar en el "corte de la temporada".
Si hace dos años todas íbamos enfundadas en nuestros boyfriend jeans gastados (más tarde descubrimos que desteñirlos causaba muertes innecesarias) y el año pasado se fue en un puro skinny bien pegado al cuerpo (para goce y disfrute de Mario Vaquerizo), este 2011 parece haber sido dedicado íntegramente (ya lo avanzamos en primavera) a hacer un revival del uniforme setentero por excelencia: la campana.
John Travolta está deseando saltar de nuevo a la pista, junto con las más rellenitas del grupo (que dejan de sufrir en sus comidas al caer el régimen del exigente slim fit). Y muchos famosos no han dudado en refrescar sus piernas con la holgura de la campana. ¿La última? Blanca Suárez, que ha elegido para la presentación de la nueva temporada de El Barco en Vitoria unos pantalones anchos que bien podrían pasar por acampanados (lo único que les falta es un poco más de estrechez hasta la rodilla). Quienes definitivamente se han hecho del club de la campana son Melanie Griffith y Sofía Vergara. Bien cómodas que se las ve, por muchos detractores que tenga este tipo de pantalón.
Lo cierto es que el slim fit que imperaba el año pasado no hace fundido a negro en nuestras vidas. Aunque las tiendas de moda low-cost están liquidando las cantidades industriales que tienen de estos vaqueros, en las calles (y hasta en las alfombras rojas) hay hordas de fans que antes prefieren morir que vivir sin sus skinny. Pongamos como ejemplo a Kristen Stewart o al mismísimo Vaquerizo. Mientras ellos resistan, la pata de elefante no dominará el mundo.