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Miluka Suriñach, protagonista de ‘Alumbrar’: "La obra acabará el día que mi hijo nazca"

alumbrardivinity.es
Un ovillo gigante de lana roja. Una linterna. Una mujer embarazada de siete meses y medio que habla, desde el humor y la ternura, sobre cómo ha llegado hasta ahí: un desamor, otro amor, la incertidumbre de no quedarse, el miedo a ser estéril, la alegría-tsunami al comprobar el último predictor o las risas que salen disparadas al verse desde fuera en todas esas situaciones. Teatro de lo efímero, se llama. Apuesta con las vísceras, también. "Me llamo Miluka Suriñach y tengo 33 años: ¿sabes cuando quieres mucho mucho algo y parece que nunca va a pasar?", dice en escena. Pues eso: que Leo nace en un mes y medio y hay que ir a ver 'Alumbrar'.
REWIND
Empecemos por el principio. "¿Cómo surgió la obra? Pues de una gran carcajada con el director hablando de algo que me dolía mucho", explica Miluka, vestida únicamente con un camisón blanco. "Y siempre cuento que el predictor dio positivo justo el día del primer ensayo: estaba claro que Leo no quería perderse este viaje", añade, sacando la cabeza y las manos a través de los hilos rojos.
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FORMARD
Ahora estamos en otro ensayo, unos cinco meses después de aquellas dos rayitas, el definitivo antes de volver a la escena madrileña, donde ya estrenó el pasado junio. Su tripa tiene más volumen y hay que ir adaptando detalles de algunas escenas. Orgánicamente, ella y el director, Carlos Martín-Peñasco, juegan con el ovillo de lana roja, que al final es un útero. Y con la linterna, que tan bien dirige la mirada a lo importante. Actuará en la Sala Nada (La Latina) los sábados y domingos de septiembre… siempre que Leo decida no adelantarse.
PLAY
¿Y luego qué? ¿Seguirá la obra?
No, la obra se acaba el día que Leo nazca. Él es uno de los actores principales de esta aventura, su escenografía es el vientre materno y ése no podemos reproducirlo.
¿Y una segunda parte?
Me encantaría, pero aún no nos lo hemos planteado. Creo que Alumbrar II seré yo en casa cambiando pañales, cantándole mantras a la mañana, dándole el pecho y mirando a Leo por las noches para cerciorarme de que respira…
¿Qué tal está?
Muy bien, cada día más gordito y dando muchas patadas. Aún me cuesta creer que esté aquí en la barriga.
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La obra tiene un alto componente biográfico (desamor, nuevo amor, no poder tener un hijo, luego sí…) ¿Cómo surge la idea de llevarlo a escena?
De una necesidad interna de compartir. Carlos, el director, y yo somos muy amigos desde hace años y siempre hemos tenido la capacidad de reírnos juntos de lo que más nos duele, una gran terapia. Un día le compartí mi deseo de ser madre y los siguientes meses le iba compartiendo cada llegada de la regla, cada síntoma que parecía que el bebé había llegado, y luego la tristeza de que no llegaba… No entendía cómo nadie me había contado este proceso -este viaje a lo más profundo de una- y decidimos que había que compartirlo. Y qué mejor forma de hacerlo que en un escenario.
¿Cómo es transformar la vida en teatro?
Es un proceso que requiere mucha honestidad y mucha entrega. Lo más difícil es irte a la esencia de lo que deseamos contar, quitar el miedo a que te juzguen.
¿Ha sido un modo de quitarte el miedo de encima?
En parte sí. Ha sido un modo de mirar al miedo, a las ilusiones, a la incertidumbre y a la vida de frente y de crear con todo eso algo diferente. También hay amor, esperanza y alegría.
¿Cómo entiendes tú el teatro de lo efímero?
En nuestro caso, la obra no estaba planteada en un principio con una circunstancia externa como condicionante, pero apareció Leo y entendimos que era un viaje hacia el parto y que ahí la soltaríamos.
¿Por qué 'Alumbrar'?
El título surgió de intentar dar luz, como decíamos, a lo que nos duele, a lo más profundo de nosotros, a aquello que no queremos ver. La verdad  es que el director y yo nos planteamos que la obra se llamara Leo, pero me daba miedo por si al final me arrepentía de llamarle así.
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¿Cuál ha sido la escena más complicada?
La primera escena ha sido la que más ha tardado en salir, de hecho hasta las últimas funciones en Barcelona no estaba, es una escena muy delicada que pende de un hilo muy frágil y que a veces se rompe.
¿Y la que salió más fácil?
Creo que la de 'Queen of fertility', una escena muy clown, me divierto tanto haciéndola que me da pena cada vez que se acaba, haría 60 minutos de 'la Queen'.
¿Cómo apareció la idea de la madeja enorme de lana roja?
Hace cinco años hice una pieza de teatro dirigida por Jessica Walker en la que trabajaba con lana. Recuperé ese elemento porque tengo una relación especial con las madejas. Tras cuatro meses de ensayos e incorporar más lanas cada día, se fue formando esa red por el propio trabajo, orgánicamente.
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¿Cómo es ser madre a los 33 en 2015?
No muy fácil, la verdad. El gobierno no da facilidades ni a las empresas ni a la propia madre. No existe el momento adecuado, hay que tirarse a la piscina y confiar.
¿Crees que puede ayudar a las parejas que estén ‘embarazándose’ o esperen ya un hijo?
Por la experiencia que he tenido con parejas que han venido, que están buscando hijo o que lo están esperando, me gustaría pensar que sí. La mayoría me han comentado que parecía que estaban ellos en el escenario, que lo han vivido en primerísima persona. Yo me he quedado más aliviada sabiendo que todos pasamos por lo mismo.
Y el padre, ¿qué dice de todo esto?
(Risas) El vasco dice que es un acto de valentía por mi parte. Y, sobre todo, que le parece un regalo enorme para él y para Leo.