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A las vips les dejan ropa e incluso les pagan por llevarla: ¿Cómo lo hacen?

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¿Qué harías si te pagaran miles de dólares por ponerte un vestido que igual ni te gusta ni te favorece? Pues eso. Ni agentes, ni estilistas, ni marcas, ni famosas quieren hablar de la relación marca/vip y mucho menos de cifras, aunque ambas partes acaban beneficiándose de la simbiosis en cada alfombra roja. A pesar del silencio, se han filtrado datos y números suculentos. El vestido de un evento suele ser gratuito para la artista, aunque, según quién seas, puede que hasta la marca acceda a pagarte un caché para que la elijas a ella y no a otra.
No eres verdaderamente famosa hasta que tienes estilista
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Cuando una se convierte en vip, nada es casual en sus elecciones para la alfombra roja. Además de ella misma y su agente, aparece una tercera persona que empezará a tomar decisiones: su estilista. Brandon Maxwell, el de Lady Gaga, lo explica muy bien: "el punto de tener un estilista es que puedes hacer más dinero, la gente querrá contratarte y la marca ganará dinero gracias a ti". Es quien mejor conoce sus cuerpos, sus gustos personales, las tendencias y quien se encarga de establecer las relaciones con las marcas.
La repercusión que supone para cualquier firma una aparición en la alfombra roja es enorme, por eso están dispuestísimas a ceder sus colecciones e incluso a crear vestidos exclusivos para eventos de renombre. Esto último sólo si eres fulanita de tal o menganita de cual, es decir, según el número de seguidores en las redes, películas estrenadas, Oscars ganados o discos vendidos, y medidas de pecho-cintura-cadera.
Algunas cifras interesantes
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Como hemos dicho, generalmente es el estilista quien elige el look definitivo en función de lo que sienta mejor a su cliente, aunque se diga que la decisión final corresponde a la famosa -lo contrario sería afirmar que no controla ni su imagen-. Aunque nadie quiere hablar de dinero, se sabe que a veces son las cifras las que mandan. Tal como recogen las ediciones británicas de Marie Claire o InStyle, la estilista de Emily Blunt, Jessica Paster, dijo recientemente que existen acuerdos puntuales con las firmas por los que, en temporada de premios, la estilista puede ganar entre 30 mil y 50 mil dólares, y por los que la actriz se puede embolsar entre 100 mil y 250 mil. Estos acuerdos no constituyen un contrato, si la actriz decide no usar el vestido, nadie recibe dinero.
Y si estas cantidades parecen una barbaridad, hay otras cifras que marean: Anne Hathaway ha cobrado hasta 750 mil dólares por usar joyas de Tiffany & Co en la ceremonia de los Oscar, Louis Vuitton ha pagado hasta 500 mil a Gwyneth Paltrow y Chopard por un lado y Montblanc por otro, pagaron 250 mil cada una a Charlize Theron por usar joyas de ambas compañías en un par de alfombras rojas.  
Esas escasas elecciones que se hacen por gusto o por amistad
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Lo cierto es que no todas las elecciones se hacen por dinero y existen casos en que la firma que vestirán algunas famosas está prácticamente cantada. Livia Giuggioli, esposa de Colin Firth, es una ecologista convencida que apuesta en la alfombra roja por dar visibilidad a marcas de moda sostenible. Otras se dejan llevar por su gusto y amistad con algunos diseñadores -no trasciende si existe contraprestación a cambio- es el caso de Julianne Moore con Tom Ford o Karl Lagerfeld -director creativo de Chanel-, el de Rooney Mara con Riccardo Tisci -director creativo de Givenchy- o el de Tilda Swinton con Haider Ackermann.
Los contratos millonarios, una segunda fuente de ingresos
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Una tercera categoría es la de los contratos: si Jennifer Lawrence cobra 20 millones de dólares por ser imagen de Dior, es evidente que está obligada a vestir de la firma sí o sí, igual que Charlize Theron o Marion Cotillard. Otro caso es el de Cate Blanchett, que firmó con Armani por casi 8 millones de euros como imagen de un perfume, pero ese contrato no la obliga a vestir de la firma italiana en cada alfombra roja, aunque sí debe hacerlo al menos en las más importantes.
Una de las últimas en sumarse a este tipo de contrato es Alicia Vikander que ha sido elegida por la firma Louis Vuitton como imagen de la colección otoño-invierno 2015-2016. Las cifras del contrato se desconocen, como en los casos de sus predecesoras Jennifer Connelly o Michelle Williams, lo que sí se sabe con antelación es que pisará la alfombra roja vestida de Louis Vuitton. 
Lo que nos cuentan de las actrices españolas
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Lo que trasciende es que la decisión final siempre es de la artista, aunque visto lo visto haya que ponerlo en duda en algunas ocasiones. Para la ceremonia de los Goya, el estilista Pepe Reyes explica que preparan un ‘showroom’ con predominio de firmas nacionales que ceden parte de sus colecciones para que las actrices puedan elegir su vestido. Pero no todos los diseñadores están dispuestos a ceder sus colecciones. Juan Vidal -que ha vestido a Adriana Ugarte en alguna ocasión- afirma que sólo viste a una vip en la alfombra roja si puede crear el vestido a su medida.
Luego están las famosas que cuentan con su estilista personal y las que deciden por sí mismas, como María León, que en esta ocasión prefirió desmarcarse de las grandes firmas y confiar su estilismo a un diseñador joven y de su tierra, Leandro Cano, sin que mediara ningún tipo de contraprestación económica.