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Essena O'Neill, de estrella de las redes a estrellada: ¿Es imposible la felicidad en Instagram?

essenaTon Vilanova
“Dejé que los números me definieran” o "la única cosa que me hizo sentir bien ese día fue mi foto. Qué deprimente. Tener un cuerpo tonificado no es todo lo que el ser humano es capaz de hacer" son algunas de las estremecedoras frases que la 'it girl' Essena O'Neill ha publicado en su Instagram tras darse cuenta que la vida que llevaba no era real y, ni mucho menos, le hacía feliz. Ahora ha creado una plataforma para concienciar a la sociedad sobre el riesgo de las redes sociales y ayuda a otras personas que, como ella, buscan el desarrollo personal más allá del mundo 2.0.
Hace unas semanas, la oscarizada actriz Cate Blanchett hablaba de su posición con respecto a las redes sociales. "Ya hay mucho contenido, no quiero ser partícipe de este circo". Cate asegura que se niega a ser juzgada por anónimos: "No puedo manejarlo. Por supuesto que quiero que el público vaya a ver mis películas, que las disfruten, pero no voy por ahí diciéndole a la gente: "¿Os gusta la manera en la que salgo? ¿Os gusta como luzco en la alfombra roja?". Es patético, todo lo que hacen es preocuparse por lo que otras personas puedan pensar".
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Una posición que sorprende pero que empieza  calar en la sociedad, que ve con preocupación la creciente influencia de las redes sociales. Incluso las que viven de ellas. Essena O'Neill es una modelo de origen australiano que tenía más de 712.000 seguidores en Instagram pero no vivía una vida real: "Sin darme cuenta, me he pasado la mayoría de mi vida adolescente siendo adicta a las redes sociales, la aprobación social, condición social y mi apariencia física. Los medios sociales, especialmente la forma en que los usé, no es real".
Con 12 años, Essena O'Neill soñaba con ser una gran modelo de medidas perfectas y fotografías alucinantes. A los 16 años las mejores agencias de modelos se la rifaban pero no por su belleza, sino por sus seguidores en las redes sociales. "Likes, visitas, followers… de los 12 a los 16 años busqué el reconocimiento de la gente, de los 16 a los 18 años intenté mejorarme a mí misma esperando su aceptación. Todo lo que hacía en el día estaba enfocado a ser la chica perfecta de cara al mundo online”.
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Ahora, se ha dado cuenta que hay vida más allá y ha borrado más de 2.000 fotografías de sus redes sociales y borrado todos sus perfiles de YouTube (con 200.000 seguidores) o Snapchat (60.000). Las imágenes que se han quedado en su Instagram muestran en los comentarios la otra realidad: "Por favor, dadle a like en esta fotografía, me he maquillado, rizado mi pelo, me he puesto un vestido ajustado, una gran e incómoda joya... Me he hecho más de 50 fotografías hasta que he conseguido una que quizá os guste, después he tardado años en editar este selfie con un montón de apps solo para sentirme socialmente aceptada por ti".
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"Pagada por promocionar los vaqueros y el top", "Otra foto tomada exclusivamente para promover mi cuerpo de 16 años. Esta fue toda mi identidad. Fue tan limitante. Me hizo muy insegura. No tienes ni idea", "Estómago aspirado, postura estratégica, empujo los pechos. Sólo quiero que las chicas más jóvenes sepan que esto no es la vida real. Es la perfección artificial hecho para llamar la atención" eran algunos de los comentarios que se podían leer en su perfil, que ahora ha sido cerrado.
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Esta social media celeb ha pedido perdón por engañar a sus seguidores, "no lo hacía conscientemente, estaba obsesionada con gustar a los demás" y ha ido más allá: ha creado una web llamada Let’s be game changers (vamos a cambiar el juego) donde comparte vídeos y textos para ayudar a otras personas a superar la obsesión a las redes sociales: añade "Estoy tan agradecida de pensar en la cantidad de hombres y mujeres jóvenes que puedan estar viendo este movimiento y así dejar de limitarse a las ideas artificiales de la felicidad online. Cuando dejas de comparar y verte a ti mismo en contra de otros, es cuando comienzas a ver tu propia chispa y la individualidad. Todo el mundo tiene amor, bondad, creatividad, pasión y propósito. No dejes que nadie te venda algo diferente".