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Así es Marina Alabau, oro en vientos

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Tiene 27 años, le gusta el gazpacho, se perdería en los paisajes de Nueva Zelanda y es lo más en windsurf: o lo que es lo mismo, varias veces campeona de Europa y del Mundo de Vela en RS:X. Navegamos un poco más allá en la vida de Marina Alabau, la sevillana que ha hecho historia en los Juegos de Londres al subirse a lo más alto del pódium. Lo celebrará con su equipo de tres entrenadores, uno de los cuales, Alexandre Guyader, es además su novio.
Las olas de Tarifa son un poco más domables desde que Marina se trasladó a la punta sur de España para entrenarse con los mejores. Lleva años en la élite del windsurf, pero no es hasta los Juegos Olímpicos, como les sucede a muchas deportistas, cuando la atención recae sobre su gran talento, cultivado con esfuerzo durante años.
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En todas las entrevistas asegura que no puede vivir sin el mar y sin el viento, sus dos mejores aliados junto con la tabla y la vela. Aún así no descarta pasarse al kite si al final el ‘wind’ deja de ser olímpico en Río de Janeiro 2016, con lo cual competiría casi con toda seguridad con otra dama del aire como es Gilesa Pulino. De momento suele medirse en las competiciones con Blanca Manchón, otra atractiva andaluza windsurfista, amiga y contrincante desde hace más de diez años.
La sevillana, que va a su casa en la ciudad del Guadalquivir menos de lo que le gustaría, tiene una hermana adolescente llamada Marta que también está empezando a competir en su categoría y a la que se enfrentará en los siguientes campeonatos de Europa. “Ella dice que su objetivo es ganarme al menos en alguna manga. ¡Ojalá!”, ha dicho Marina en alguna entrevista.
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Esta chica Roxy tiene en el agua su medio natural y en vacaciones también suele meterse a surfear. Ha intentado hacer snow y esquiar, pero no es lo mismo: “Todo parece muy pequeño. No hay horizonte ni sol”, explica. Eso sí, el mejor paisaje para perderse después de las playas de Tarifa es Nueva Zelanda, donde “las montañas son verdes, el césped llega hasta el mar, hay islitas y se ven volcanes”.
¿Y para recobrar fuerzas después de competir? El pescado a la plancha es su comida favorita, muy seguido del gazpacho y el puchero andaluz, “un guiso que hace mi madre con arroz, garbanzos, carne, patata, zanahoria y tocino”.
Haciendo gala de su carácter optimista, Marina ha compartido esto con sus seguidores en las redes sociales poco antes de encarar uno de los retos más importantes de su carrera: "Este momento ya lo he vivido muchas veces en mi cabeza, me siento orgullosa de sentirlo de verdad!! Es maravilloso, me voy al club con una sonrisa de oreja a oreja. La manga mas importante de mi vida. Esto es magnifico!!"