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Maximizando… a la nueva Preysler: Tamara

Esta ‘muchachita bien’ está empezando a ser la nueva heredera del glamour. La “maestra” yoda (mamá de la chica) ha cumplido su objetivo: pasar el testigo a la niña. Tamara Falcó es el must de todas las grandes fiestas, está deliciosamente guapa y tiene esa simpatía natural y naïf que tanto gusta en los saraos. Pija, sí, muy pija. Absolutamente, que diría Fangoria. Pero eso no es reprochable.
Tamara queda bien, aporta elegancia y ha aprendido a sonreír a las cámaras. Lo maravilloso, maximizo, es cuando empieza a hablar (licenciada en comunicación). En ese momento que se acerca un micrófono sabes a ciencia cierta que de un momento a otro dirá alguna perla que te sacará una sonrisa contagiosa. Esa pequeña bobada, ese resbalón, esa chispa es medicinal para el espectador. Ella la suelta y tú sonríes. No hay ninguna maldad, es producto de su efervescencia y ganas de agradar. La gran Isabel Preysler aprendió a ser muy callada y responder con frases cortas que evitan las meteduras de pata; en cambio, ella no encuentra el punto final cuando arranca a hablar. ¡Gracias a Dios y a gucci!
Tamara es ya la nueva Preysler. Aspirantes a trono de la Reina del Corazón ha habido muchas y algunas se han quedado en el camino. Otras siguen peleando por ser portada del HOLA enseñando sus casas y contando sus cuidadas vidas. Tamara no, Tamara ha ido pasito a pasito ganándose el trono de it-girl que tanto se lleva. Es clásica, no pasa de moda y tiene elegancia natural.

Otros dirán que es insustancial, tradicional o rancia, pero como el que maximiza soy yo prefiero ver la parte positiva de su burbujeante personalidad. La Falcó es estilosa y amable y con eso basta para el mundo en el que se mueve: la moda. Cierto es que parece mayor de lo que es, pero eso es bueno para su futuro papel de musa del corazón. Esas mujeres que se quedan ancladas en una edad voluntariamente y de ahí no se mueven.
Lo tenía difícil: su madre, el accidente del starbucks de Fuencarral, el peso de la familia, una hermana con canciones (“De niña a mujer” de Julio Iglesias), otra hermana con edad similar, la voracidad de las modelos y mises buscando hueco… Pero ahí está. Portada. Buena. Naïf. Bella. Heredera. Eléctrica al hablar. Tamara.