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¡Cuñaaaaooos! que vienen a la hora de cenar

Seguro que usted, avezada lectora o divinísimo lector, ha compartido paellas, comidas, sobremesas y domingos familiares a tutiplén. En esa hermosa mezcolanza de primos, apellidos y genéticas, surgen discusiones de toda índole… ¿No es acaso la definición misma de la familia? Yo creo firmemente que ésa es precisamente la esencia de tan noble institución…
Imaginemos un domingo en casa de los Bardem Cruz.
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¡Cómo tiene que ser eso! Las dos hermanas ahora mismo “preñis” compartiendo consejos y alegrías. He de decir que hace poco, Mónica Cruz (madre sola por elección) anunciaba su intención de dar el pecho a su bebé… Esta chica cada vez me cae mejor, me parece que tiene las cosas meridianamente claras, y está mostrando una naturalidad admirable, de la que tendría que tomar nota su hermana Penélope.
Javier Bardem no es santo de mi devoción; sin embargo, imagino entre ambos cuñados amenas conversaciones sobre temas sociales y cine… Seguro que esa intimidad que tanto ocultan es tan normal y cotidiana como la nuestra. De hecho… probablemente por algo se esconden.
Imagino una decoración “quiero y no puedo” con ínfulas minimalistas mal llevadas, con libros que decoran pero rara vez se leen y con una mesa al dictado de tendencias más que de intuición. Lo dicho, que me da que no nos perdemos gran cosa.
Pero, sigamos elucubrando relaciones cuñadiles, amigos:
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¿No les intrigan las reuniones familiares de, por ejemplo Eva González con su cuñado Francisco Rivera “Paquirrín”? Me imagino alegres charletas en torno a un pollo asado, del que seguro que Eva González y Jessica Bueno comen bien poquito a juzgar por los tipazos que lucen ambas. A Cayetano tampoco le sobran las carnes: Seguro que se modera en la mesa tanto como en los medios de comunicación. Sin duda es Kiko Rivera el que más disfruta de la comida propiamente dicha…
¿Y si ameniza la sobremesa pinchando unos temitas? ¿Tomarán licorcito y café? Me intriga entre mucho y bastante la relación de los cuñados aquí: De todas las combinaciones posibles… Eva tiene fama de seria, Cayetano de reservado, hay quien dice que Jessica es difícil y Kiko… seguro que es un encanto, pero no termino de verlo como un ilimitado conversador, ágil, agudo y con pericia cultural…
Tengo la impresión de que lo bueno de la fama es que no conocemos la verdad, que no sabemos de las pequeñas miserias cotidianas. Bastante han acercado ya los famosos –estos en concreto mucho- sus vidas en twitter ¿no creen?
No todos, claro… las familias reales tienen su propia prensa que filtra lo que les interesa nada más.
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¿De qué hablarán por ejemplo Letizia Ortiz e Iñaki Urdangarín? Son cuñados, sí. Y además, ella es periodista, aunque no en ejercicio… Por experiencia sé que los periodistas tienen un gen que a modo de eufemismo se llama “curiosidad”, pero que bien podría denominarse de simple “cotilleo”. ¿No se morirá de ganas de entrevistar a su cuñado sobre la vorágine judicial e informativa en la que está sumido? Me da a mí que un poco sí.
No deben tener mucho contacto, porque no pasan por sus mejores momentos en cuanto a unión familiar se refiere… Por el lado Ortiz, tampoco imagino mucha fiesta en torno a una mesa: Telma y Felipe, tienen poca conversación, poco tronío y menos tema entre sí que un alicatado y un pladur. No sé porqué, pero les veo como sositos y apagados…
Sigamos con reales familias pues:
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La familia real británica tiene un estupendo relevo generacional en Kate Middleton y en su carismática hermana Pippa. Ambas han rejuvenecido, alegrado y acercado la monarquía considerablemente. Por eso, me figuro al detalle las conversaciones entre la susodicha Pippa y su concuñado Harry, el más dicharachero de la familia. Ambos comparten su gusto por la jarana y la facilidad para enrojecer su rostro a la mínima. Fantaseo los almuerzos familiares de los Windsor Middleton, como eventos distendidos y agradables, con chistes, imitaciones, anécdotas de unos y otros y cubertería de plata, eso sí.
Y si hablamos de concuñados, a mí los que más me intrigan serían los que se arremolinan en torno a la mesa de Raphael y Natalia Figueroa para tomar paella los domingos:
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Me hago una composición total de Amelia Bono (hija del político José Bono) pasando el cuenco de la mayonesa a la actriz Toni Acosta… Ambas están casadas con Manuel y Jacobo Martos respectivamente, hijos varones (tienen otra hermana) de uno de los matrimonios mejor avenidos y más discretos del panorama español.

Si lo pensamos fríamente, tampoco son muy diferentes las comidas familiares de todos ellos y las nuestras. Seguro que en todas hay besos y abrazos, risas, comentarios de todo tipo, algún pique absurdo y café y charla en la mesa tras el almuerzo. ¡Ay, qué bonito me parece ahora mismo tener cuñados! Los míos, Jaime y Francis, son unos auténticos soletes.
¿Y los suyos avezada lectora o divinísimo lector?