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"Duquesa: los rulos se viven en silencio"

'A la aristocracia le exigimos glamour, distancia, que tengan vidas deseables'
Querida Duquesa:
Tanta sencillez, tanto contacto con el pueblo… lamento decirle que esto se veía venir. La foto que hemos podido ver de usted en la peluquería llena de bigudíes de permanente es una de las imágenes más perturbadoras que he visto en mucho tiempo. Y no porque no salga favorecidad o algunos la hayan comparada con la adorable Bruja Avería de La Bola de Cristal, no. La prueba del bigudí no hay quien la pase.
Hay momentos de la vida de una mujer que deben ser absolutamente privados. Obviamente los escatológicos, pero también el de la depilación y cualquier acto que haga pensar a los demás que una no es así por naturaleza. Yo soy una absoluta detractora de las peluquerías unisex. Me niego a que un hombre me vea con los rulos. Si me apura, señora Duquesa, incluso prefiero una peluquera a un peluquero.
Así que me destroza el corazón ver cómo usted no se peina en casa, cómo con su poder y su cash no tiene un estilista capilar propio que le haga la permanente en la intimidad de su hogar. Si analizamos la foto es que no puede ser más de andar por casa. Con todos nuestros respetos por la peluquería a la que acude, no entendemos esa toalla por los hombros con un logo que no se ve bien. Un amigo afirma que pone “peque”, yo veo algo así como “equo”. Pero lo imperdonable es ese suelo de gres barato y ese pelo sin barrer que se ve al fondo. Diossantodelamorhermoso. ¿Cómo es posible eso?
Mi querida Duquesa. A mi me parece muy bien que a usted le guste mezclarse con la plebe. Bailar flamenco, ir a la Feria, relacionarse con toreros… pero eso debe ser un dato pintoresco, una anécdota. A la aristocracia le exigimos (si no queremos volver a la Revolución Francesa y Urdangarín nos empieza a hacer pensar en ello, es la nueva María Antonieta) glamour, distancia, que tengan vidas deseables.
Usted antes era libre, pero ahora se ha casado con mi idolatrado Alfonso, del que soy rendida admiradora. Debe cuidarse. A su marido no le puede gustar verla con esos no pelos. Una cosa es el biquini o ese rizado imposible, pero el rulo no. El rulo es proletario, ordinario… el rulo es para vivirlo en silencio. Por favor, Duquesa, no nos haga perder la fe en la aristocracia, que bastante tristeza tenemos.
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