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Majestad: El pueblo pide fiesta, lujo, glamour y, con este jubileo de diamante usted ha tirado la casa por la ventana

Querida Majestad
En primer lugar debo darle las gracias por mantener con mano firme una monarquía de las de toda la vida. De esas que nos hacen seguir creyendo en los cuentos de princesas y que incluso en casos como el de Lady Di (que claramente no casaba con su manera de ver la institución) le ha beneficiado porque usted es, como nuestra Reina, una gran profesional, una experta en marketing, consciente de que los reyes son relaciones públicas, vendedores de sueños y que si pierden ese aura inalcanzable, como de rock stars, están acabados.

El pueblo pide fiesta, lujo, glamour y, desde luego, con este jubileo de diamante usted ha tirado la casa por la ventana. Por una parte ha conseguido que todo el mundo compruebe que Inglaterra es un país poderoso, que sabe organizar eventos a lo grande y, por otro, que sus acólitos se reafirmen en su idea de que su institución es importante y que Gran Bretaña no seria la misma sin su reina.
De todos los actos del Jubileo el mas destacado ha sido el súper mega concierto que se ha retransmitido a todo el mundo. Un recital que ha sido muy útil en todos los aspectos. Por una parte porque hemos descubierto que muchos artistas que dábamos por muertos están vivos. Oír a Shirley Bassie cantar "Diamonds are for ever" ha sido casi una experiencia para normal. Pero, dejando a un lado esa sensación de estar viajando en el tiempo, hay que reconocer que gusta eso de que una reina que ya no cumple los 70 años quiera celebrar su jubileo con un show de pop y no con una orquesta sinfónica o una ópera como hubiera pasado aquí. Eché de menos a Johnny Rotten cantando su God Save The Queen, pero entiendo que el humor inglés no da para tanto.
Por último, debo referirme a uno de los detalles más comentados de esta gran fiesta. Me refiero al modelito rojo de Kate. La gente ha comentado que iba monísima pero yo, con todos mis respetos por su familia, los ingleses y el Jubileo, la veía horrorosa. Como una caperucita roja con aires de azafata... Hombre, vestir en Palacio es complicada. Lo malo también se pega y tenerla a usted cerca y a Camila es una presión enorme. Sinceramente, me parece muy bien que la otrora pluscuamperfecta Kate empiece a ir menos ideal. La familia que viste mal unida, permanece unida. Y no estamos para divorcios.