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Hugh Laurie, pajaritas y cuadros

Sus forma de vestir es el decálogo de cómo ser un hombre normal
No es especialmente alto o terriblemente guapo. Tampoco tiene un estilo arrollador como muchos otros actores made in Hollywood. Es más, a veces peca de poco cuidado. Pero tras su fichaje por parte del gigante cosmético L'Oréal y el anuncio del final de House, Hugh Laurie parece estar más en racha que nunca.
El periodista británico Mark Simpson, acuñó el término que define al actor británico: retrosexual. Y lo hizo para oponerlo a quien hasta ahora mantenía un puesto de honor en la iconografía popular: el metrosexual, que parece haber declinado su reinado (efectivamente, Beckham es buena muestra de que el concepto metro anda en horas bajas).
Hugh Laurie triunfa porque es un hombre normal. Si tiene un evento de gala, no duda en enfundarse en una pajarita; si la ocasión se presenta más informal, opta por una vistosa corbata verde (aunque se lleve algunas críticas debido al dudoso gusto neón). Eso sí, cuando no está trabajando ni hablar de la corbata: su uniforme personal es la camisa de cuadros. Ya lo ven: como cualquiera de nosotros.
También resulta muy positivo descubrir que su éxito entre las féminas (porque lo tiene) nada tiene que ver con las tabletas de abdominales cuidadosamente trabajadas a ritmo de gimnasio. La poca forma de la que Laurie pueda presumir le cuestan su buen sudor. Como verán en las imágenes, que no dejan mucho espacio para el glamour.
Dejen volar su imaginación para entender su éxito: con Laurie no hay glamour que valga. Lo que nos podríamos imaginar de este hombre canoso, de mediana edad y una barba poco cuidada (va por rachas) es una velada divertidísima y un encanto personal que va más allá de cualquier barrera. El fin de House, amigos, no es más que el comienzo de Hugh Laurie.
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