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Así veranean, o no, los amos del mundo

El ocio, las vacaciones, esos momentos tan deseados  pueden convertirse en una auténtica pesadilla para los políticos. Cualquier desgracia, incidente internacional o proceso en el que uno es necesario cuando no imprescindible puede ocurrir durante la temporada de relax y dejarle a uno, literalmente, en paños menores. Por este tipo de motivos algunos se ven obligados a interrumpir sus vacaciones, otros directamente ni se las cogen y, por supuesto, los hay también que no sueltan la caipiriña ni aunque estalle una guerra mundial.

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Lo acaba de confirmar el New York Times. Barak Obama no tendrá vacaciones este año. Tiene que preparar su campaña electoral y no aparecerá por Martha´s Vineyard, en la costa de Massachusetts. Las actividades favoritas del presidente en este lugar no eran muy distintas a las del común de los mortales. Se hartaba a marisco y a helados. Lo más exclusivo que hacía era jugar al golf y también gustaba de esa cada vez más extraña manía de algunos seres humanos: leer libros.
 
Lo de la lectura sí que merece capítulo aparte. El presidente alternaba libros de política con la ficción y el misterio, pero especialmente obras sobre tensiones raciales y novela negra. Frente al mar, Obama se ha leído ‘The way home’ de Georges Pelecanos, ‘Lush life’, de Richard Pierce, la ‘Trilogía del pantano’ de Daniel Woodrell y ‘El aprendiz de Rodin’ de Ward Just. Dicen que para leer basta con un sillón y una lámpara, a veces ni eso, pero el presidente estadounidense pasa las páginas en una mansión de catorce millones de euros con un terrenito de 11 hectáreas. Se llama la Granja de la Garza Azul, con playa privada, huerta con manzanos  y campo de basket para emular a los ídolos del Dream Team que por segunda vez han acabado con nuestros chicos de la ÑBA en unos Juegos Olímpicos.

Además, también se ha dejado ver en escapadas de verano 'findesemaneras' en el parque nacional de Acadia, donde hicieron montañismo Michelle, su mujer, y sus hijas Malia y Sasha. Y luego, partidita de tenis en un exclusivo club deportivo muy vintage, de los años 30.

Como es lógico, Obama ha recibido ciertas críticas por elegir estos lugares tan lujosos. Por esa zona veranearon también los Kennedy, aunque esta familia tenía bula universal para ser liberal y aristocrática al mismo tiempo. Y todo eso teniendo en cuenta que el presidente de Estados Unidos tiene Camp David a su disposición. Porque en Navidad, con el cuento de unir a la familia, Obama se va a Honolulú, en Hawai, a ver si puede darse algún baño.
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No obstante, las vacaciones más recordadas de los Obama fueron las de Michelle y Sasha en nuestro país. Recorrieron el sur de España en un periquete. Málaga, Granada y Palma de Mallorca. Con Alhambra y helado en 'Los Italianos' incluido, además de baño playero de Sasha en Marbella con dos amigas que se trajo de los ‘states’.

La soledad de Rajoy

Otro que este verano se ha quedado sin vacaciones ha sido el presidente de los españoles. Mariano Rajoy, por motivos distintos a los de su homólogo americano, ha cancelado su escapada por culpa de la crisis que está tomando tintes dramáticos. Mientras el presidente no saldrá del despacho, Viri y los niños acudirán a Galicia como cada año. Tienen que evitar disgustos como el del año pasado de Zapatero, que tuvo que abandonar precipitadamente Doñana en pleno ataque especulativo a nuestra deuda. El mismo camino han tomado los líderes de las demás fuerzas políticas. Rubalcaba y Cayo Lara se han quedado en Madrid por si hay rescate.

Todo depende de Merkel

Y no es muy aventurado asegurar que ese rescate o no rescate que deja a los políticos españoles de Rodríguez depende de la canciller alemana, Angela Merkel. La nueva ‘dama de hierro’ europea está veraneando en Solda, Italia, junto a su marido. Aunque lo más reseñable es que nunca se pierde la inauguración del Festival Richard Wagner de Bayreuth, en Baviera. Acude desde antes de ser presidenta y este año ha vuelto a repetir el mismo traje que en 2008, un modelo gris que nada tiene que ver con aquel escotazo descocado que exhibió en la inauguración de la Opera de Oslo para deleite de las portadas de publicaciones de medio mundo.
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Otro lugar de escapada habitual de la canciller es la comarca de Uckermark, de donde es oriunda. Un lugar en el que se la acusa de esconderse cuando vienen mal dadas en la política alemana. Aunque este año no ha sido el caso. En el ojo del huracán por querer limitar las vacaciones de los trabajadores europeos, ha cumplido escala a escala su habitual retiro de montaña y Wagner a todo trapo.
La discreción de Hollande
Y mientras Merkel se niega a renunciar a las suyas, la gran esperanza blanca, el presidente francés Hollande, sigue vendiendo la imagen de "hombre normal" que se ha empecinado en ofrecer desde que le sirviera para derrotar al extravagante Sarkozy.
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François y Valérie Trierweiler, superados los últimos problemillas mediáticos, con su toque campechano han elegido la Costa Azul, donde se encuentra una residencia oficial, el Fuerte de Brégançon, famoso entre otros detalles porque allí se inmortalizó a Chirac en porretas en la terraza durante una de sus escapadas presidenciales. Hollande, por su parte, acudió en tren a la playa, para mostrarse más humilde que Sarkozy, y hacerlo hasta un punto tan oneroso como negar ante la prensa que esté de vacaciones, lo suyo es, ha declarado, una simple "pausa". Y la curiosidad es que, a 18 kilómetros de distancia, como acechando, se encuentra Sarkozy en una de las residencias de su señora, Carla Bruni.
Cristina Kirchner, donde siempre
La presidenta de argentina, que tanto dolor de cabeza dio a los gobernantes españoles con la expropiación de YPF, veranea en Santa Cruz, su lugar habitual, y donde dicen las malas lenguas que fleta un avión privado sólo para que le traiga los periódicos de Buenos Aires con el papel calentito para el desayuno. Kirchner este año ha vuelto allí, y no ha pensado en los españoles, sino en los ingleses a los que le gustaría 'expropiar' Las Malvinas, en la celebración del 30 aniversario de tan nefasta guerra.
El lugar favorito de la presidenta es El Calafate. Allí celebra su cumpleaños y el de su hijo y se relaja con actividades tan mundanas como pasear a Vito, el perro de raza Pug de su hija. Aunque la líder argentina tiene también a Martita, un bóxer y a Cleo, un caniche Mini Toy.
¿Es un cohete? ¿es un avión? No, es Putin
Con todo, las vacaciones más coloristas, por poner un adjetivo, de todos los líderes mundiales son las del otra vez presidente ruso, Vladimir Putin. Parece como si el ex espía tuviera una espinita clavada por el error político de haberse ido de vacaciones cuando estalló la crisis del submarino Kursk, y parece como si hubiera decidido sacársela con una huida hacia delante, cuesta abajo y sin frenos. Putin ha veraneado cazando con el pecho descubierto rifle en mano por la bella Siberia. También se le ha visto montando a caballo, pescando ¡casi caminando sobre las aguas de un río! en las montañas de Sayan, Tuvá, una de las más bellas e inhóspitas repúblicas de la Federación Rusa.
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Pero no es sólo eso. Tras una cumbre del G8, hizo escala en Kamchatka para esquiar por las laderas de un volcán. Una actividad que también le gusta realizar en Sochi, a orillas del mar Negro, donde sus fans alcanzaron el éxtasis cuando coincidió con Jean-Claude van Damme, íntimo amigo desde hace años.