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Fran Rivera: “Me he comprado un piso en Sevilla para mi hija Cayetana y para mí”

Fran Rivera ha dejado de torear, pero el arte del capotazo (lingüístico) aún le corre veloz por las venas. Casi como un tic. La elegante casa de champagne 'Moët & Chandon' le ha elegido como imagen para su nuevo Grand Vintage 2004 y el matador ha tirado de verónicas para eludir casi cualquier cuestión que oliese, aunque fuese de lejos, a intimidad. Eso sí, ha querido dejar claro que su niña es la prioridad.

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Rivera está emprendiendo una nueva fase vital y se siente "ilusionado" con sus nuevos proyectos, pero no ha especificado cuáles. Lleva años eludiendo hablar de según qué cosas hasta que él quiere y ahora no iba a ser diferente. A la presentación de '2004' (38% Charnnay, 33% de Pinot y 29% Pinot Meunior) ha llegado de impecable traje, corbata azul, zapatos relucientes e impactante reloj. Ha bromeado al 'arrimarse' a la torre de copas de más de dos metros que le habían colocado a la diestra ("como se caigan, la lío"), ha firmado una botella y ha desplegado su encanto al posar, sonriente, ante la nube de fotógrafos que le esperaban. Hasta ahí su parte del trato.
El turno de preguntas ha sido otra cosa. Seguía siendo el Fran conquistador, pero también el Rivera áspero. Primero, las suaves: "¿Con quién voy a brindar en Navidades? Con mi hija, mi familia y mis amigos. Disfrutaré del calor de la chimenea y del corazón de mi gente", ha dicho como en un anuncio. Más adelante también añadiría que su menú será "turrones y pavo en Nochebuena y las uvas en Nochevieja". Poca o ninguna profundidad.
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Menos aún al hablar de los que faltarán, como su tía Belén, fallecida recientemente: "A vosotros igual no os pasa, pero yo no necesito que sea Navidad para acordarme de las personas que no están". Al rato, con los buenos propósitos, ha rebajado la acritud: "Me gusta la Navidad y para mí no es triste. Le doy gracias a Dios por todo lo que tengo y solo pido salud". Y hasta se ha lanzado a dejar entrever que "los cuatro hermanos intentaremos vernos".
Cuando se le ha preguntado por su hija, se le ha puesto rígida la espalda por primera vez. ¿Es verdad que se acaba de comprar un piso para vivir con su hija y Lourdes Montes? "Sí, me he comprado un piso en Sevilla para mi hija y para mí, vivamos o no allí", ha respondido. Con la siguiente, sobre si habrá boda en 2013 con su chica, la cerrazón ha sido en banda… y con sorna: "Os agradezco mucho que os preocupéis de mi felicidad, pero no voy a hablar de cosas íntimas".
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Para hablar de su hermano Cayetano ha recurrido a una chicuelina. Todo con tal de no dar titulares: "¿Qué quién de los dos se casará antes? Qué cosas más raras preguntáis: igual yo con Eva y él con Lourdes".     

Ni un centímetro ha cedido con respecto a su ex, Eugenia Martínez de Irujo, y la batalla que mantienen en los tribunales por la custodia de Cayetana, motivo principal por el cual podría haber decidido dejar los toros. "De eso no voy a hablar", ha zanjado. ¿Y cree que habrá acercamiento con la Duquesa de Alba? "¿En serio me estáis preguntando eso otra vez?", ha preguntado, respondiendo.

Solo ha vuelto a relajarse para hablar de los toros. Ha repetido de diferentes modos que su decisión ha sido "muy meditada" y que supone un "sacrificio": "Aún así, el torero es torero antes de nada. Echo de menos coger un capote…". Quien lo diría. Fran Rivera se despide. Deja el micro y sale con su séquito del Casino de Madrid, donde se ha celebrado este encuentro con la prensa. Copas del '2004' llenan el salón. También los canapés dulces-salados a cargos del chef Paco Romero: Fran se pierde el ruibarbo en tiras, los aros de tomate deshidratado y los filipinos de foie.

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