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El estreno del año: 50 sombras de Grey

El estreno del año: 50 sombras de Greydivinity.es

El estreno mundial más esperado del año por fin ha llegado y ha tenido lugar en la Berlinale, festival de cine alemán, que siempre cuenta con algunos de los mejores títulos de la temporada. Todo el equipo de la película se ha reunido sobre la alfombra roja: Dakota Johnson con un impecable vestido negro de corte esmoquin de Dior, Jamie Dornan y la directora Sam Taylor, y el guapísimo actor Aaron Taylor Johnson.

Pero lo mejor de la premiere en cuestión no han sido ni los looks ni los protagonistas de la misma, sino la publicación de las primeras críticas por parte de algunos de los medios de comunicación europeos de mayor prestigio. Quien sale mejor parada es la directora ya que, tras 18 meses atada a la película entre el rodaje y la postproducción, ha sabido manejar la cámara con el estilo suficiente para que la comercial propuesta literaria de E.L James se sostenga en la gran pantalla; aunque la crítica ha echado en falta una mayor recreación en las polémicas escenas eróticas: "No he sentido que fuera necesario ser gráficos. Cuando veo películas, el erotismo es algo que acaba con la penetración. En cambio, la parte más erótica es cómo se llega hasta ahí, y en eso me he centrado”, afirma la directora que también ha comentado haberse inspirado en películas como '9 semanas y media', 'La vida de Adèle' y, sobre todo, 'El último tango en París', “por la profunda oscuridad de su romance”.
En cuanto a las interpretaciones del dúo protagonista, Dakota Johnson se queda con todos los elogios, no olvidemos que en su audición para conseguir el papel de Anastasia tuvo que enfrentarse a un monólogo de Persona de Bergman y eso ya dice mucho. Por el contrario, Jamie Dornan no sale muy bien parado, tachan su interpretación de poco creíble y un tanto forzada. A Johnson también se le atribuye gran parte de la carga humorística del filme, que al parecer funciona bastante bien.
La crítica también ha atacado ferozmente los diálogos, se comenta que provocan alguna que otra risa entre los espectadores, determinando que la película, tal y como se esperaba, es más un producto de Hollywood que una pieza de autor destinada a permanecer en nuestra memoria.
Ahora solo nos queda ir al cine (si tenemos suerte y conseguimos alguna entrada ya que se han vendido 180.000 anticipadas) y juzgarla por nosotros mismos. Puede ser el plan perfecto para San Valentín.