Dos años de la ruptura entre Sofía Suescun y Maite Galdeano: así está la situación actual entre madre e hija
El día 4 de agosto de 2024, Sofía Suescun vivió el que ha definido como el peor día de su vida. Tras una fuerte discusión con su madre, Maite Galdeano, la influencer navarra decidió echarla de su vida y acabar con años de comportamientos tóxicos y celos. 24 meses después de aquello, la situación parece haberse enquistado.
Aunque parezca mentira, ya han pasado dos años desde que Sofía Suescun, de 30 años, rompió la relación con su madre, Maite Galdeano, de 57. En estos 24 meses, el vínculo entre ambas parece haberse enfriado de forma irreversible. No solo no hay señales de reconciliación, sino que las últimas informaciones refuerzan la idea de un distanciamiento total.
El programa ‘De Lunes a Viernes’ de Telecinco tuvo la oportunidad de hablar con Maite después de que se filtrase que había intentado allanar la vivienda de su hija, situada en el madrileño municipio de Valdemorillo. “Yo, de momento, no voy a decir nada”, se ha limitado a decir la polémica matriarca. La desconexión entre madre e hija es tal que ni siquiera han hablado en el 30 cumpleaños de Sofía, el 6 de julio, ni en Navidad.
Gestos de indiferencia mutua
Mientras Sofía Suescun soplaba las velas junto a Kiko Jiménez, su madre se encontraba a kilómetros de distancia. A través de sus redes sociales, la de Pamplona compartió cómo vivió aquel día: yendo al mercadillo. “Se llevan un montón los vestidos largos”, comentaba en sus redes sociales. Una declaración de intenciones con la que deja claro que la reconciliación está lejos.
Ni siquiera el fallecimiento de la perrita Tila, que durante años acompañó a madre e hija, consiguió unir a Suescun y Galdeano. Tras la dura pérdida, que afectó enormemente a la matriarca, la ganadora de 'Gran Hermano' y 'Supervivientes' publicaba unos dolorosos stories compartiendo los últimos momentos con su mascota. “Me quiero ir contigo... Y espérame, que el día que yo vaya quiero que salgas la primera. Te amo por siempre, cariño”, le decía a su perrita en esta triste despedida en la que no tuvo una sola mención a su madre.
Insultos y descalificaciones
La rabia que se tienen madre e hija las ha llevado a lanzarse indirectas desde sus respectivas redes sociales. El pasado mes de noviembre, Maite perdía los papeles y decía de su hija: “¿Qué cuerpo escombro se le ha puesto? Unos brazos de gorda... Una cara horrible...”. Unas palabras de las que se retractó tiempo después. “He borrado los stories que peor he visto que estaban y se acabó, no voy a volver a hablar más de ella. Que el universo haga lo que tenga que hacer. Todo llega, confío... Confío en Dios y en las fuerzas”.
Por su parte, Sofía respondió a estos ataques republicando unas palabras elocuentes: “A veces la familia empieza justo donde uno se atreve a cortar ese mismo lazo por supervivencia. Todo tiene un límite, y no todo vale. La sangre, en muchísimas ocasiones, no significa absolutamente nada. Solo es un burdo intento de personas horribles que consideran que solo por esto adquieres algún tipo de responsabilidad de quedarte al lado de alguien que te hace daño”.
Así fue el origen de los hechos
Sofía estaba recién aterrizada de Supervivientes All Stars cuando, según su versión, Maite empezó a “machacarla” en el gimnasio: le recriminaba haber vuelto a la televisión y le hablaba de forma despectiva de su pareja, Kiko Jiménez. Pocos días después, Sofía contaba en De Viernes que la situación le provocó un ataque de ansiedad y tuvo que refugiarse en casa de su hermano Cristian, donde decidió bloquear a su madre y echarla de su domicilio. La tensión entre ambas escaló cuando Maite, repudiada, intentó regresar a la casa de su hija saltando la valla de la propiedad. La policía tuvo que intervenir y los agentes recomendaron a Sofía solicitar una orden de alejamiento, ya que consideraron que Maite “no estaba bien”.
Maite, por su parte, ofreció una versión diferente: aseguró que el conflicto se originó cuando Kiko llamó a Sofía “la puta de España” mientras veían la tele, y que ella intervino en defensa de su hija. Reconoció haberse metido en exceso en la relación de pareja, pero culpó a Kiko de manipular a Sofía y de ser un “terrorista emocional”.