Ana Ibáñez, neurocientífica, da claves para mejorar la salud mental de nuestros hijos: "Cerebro protegido"
A menudo nos centramos tanto en su salud física que dejamos de lado la mental: estos consejos reforzarán su seguridad y autoestima
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Cuando nace un hijo, todo son preguntas, especialmente si es un bebé: ¿cómo debo alimentarlo? ¿Cómo conseguir que duerma bien? ¿De qué manera puedo gestionar sus fracasos? De hecho, puede que a menudo, y porque nos centramos especialmente en la salud física de nuestros hijos, dejemos un poco más de lado la salud mental, algo que es importante desde que son bien pequeños. Y, por supuesto, es importante fortalecerla: del mismo modo que nos gusta que se fomente su actividad física o que se alimenten adecuadamente, su cerebro también ha de estar en forma. Y nuestro papel de madres y padres es primordial. Ana Ibáñez, una conocida neurocientífica con 365.000 seguidores en Instagram, da consejos sobre cómo mejorar el bienestar y la autoestima de los más pequeños. Y es realmente sencillo de lograr.
Escucha activa, algo que refuerza su identidad
“Lo que nunca falla es que le preguntes su opinión sobre algo, la escuches y, aunque sea distinta de la tuya, muestres la curiosidad y el entusiasmo por saber qué hay más allá”. Y aquí reside la primera de las claves que señala la neurocientífica para regalar salud mental a nuestros hijos: “La seguridad emocional no se impone, se construye”. Preguntar su opinión y escucharla de verdad es tan sencillo como poderoso.
Escucha, no corrijas. No importa que su opinión y la tuya difieran. Cuando muestras curiosidad genuina, explica la experta, “su cerebro entiende algo clave: ‘Mi forma de ver el mundo es válida”. De este modo, le estamos dando una herramienta más: la de considerar su opinión como algo importante para sus seres querei
En ese punto intermedio nace su identidad. Ibáñez explica que tanto niños como jóvenes “están buscando ese punto entre lo que han aprendido y lo que luego procede de ellos”. Es en ese espacio donde se construye su identidad como individuos: “Cuando no lo invalidas, lo refuerzas”.
Un diálogo abierto que favorezca su autoestima
Como vemos, esta forma de dialogar con tus hijos va a ayudarlos de cara al futuro. Basándose en ese diálogo abierto, en el que no importa que pensemos distinto a ellos, Ana Ibáñez formula otras tres claves:
Haz preguntas abiertas en vez de discursos. Si en lugar de contarles nuestra visión del mundo como verdad única nos abrimos a un diálogo, vamos a reforzar su seguridad neuronal. Y lo haremos con frases como: “Qué interesante, cuéntame más”, “Y tú, esto ¿cómo lo ves?” o “Lo que yo opino es distinto a lo tuyo, pero la verdad es que no lo había visto nunca así”.
Tu interés es su refugio. Ana Ibáñez explica que para los niños, pero también para los adolescentes, la mirada de la madre o del padre “es el lugar donde buscan confirmación”. Y añade: “Cuando te interesas por su opinión, su cerebro se siente protegido”.
Un cerebro seguro es la base de una buena salud mental en el futuro, afirma. Con esta manera de comunicarnos con nuestros hijos, explica la neurocientífica, vamos a fijar esos buenos cimientos. “Cada vez que preguntas, escuchas y te interesas, estás entrenando un cerebro seguro, confiado y con autoestima”.