Erika Linder, la modelo que pasa de su género y... de la moda

divinity.es 25/09/2012 21:44

A veces se da un aire a Edward Furlong, a veces recuerda un poco a nuestra Bimba Bosé. Es difícil buscarle parecidos a Erika Linder. Reniega de los estilismos, los roles sexuales; le molesta todo lo prestablecido y sólo le interesa lo que pueda conseguir, descubrir o alcanzar por ella misma. No hace falta ser un genio para averiguar que es una rara avis. Ella directamente presume de ser un bicho raro. De que sus amigos también lo son. Dice, en resumen, que tiene demasiada imaginación como para pertenecer a un solo género. Ella, sin más, es la modelo que ha venido a complementar la revolución de Andrej Pejic. Si el serbio posa como mujer, esta sueca lo hace como hombre.

No hay que engañarse. Es imponente como chico y como chica. Carne de pasarela de la manera que sea. Pero eso sí, a ella no le vuelve loca el tema. Lo tiene como un hobbie y ese sí que es un rasgo de su carácter en el que merece la pena indagar. Descubramos a la o el modelo del futuro. Erika Linder, para quien los conceptos de chico o chica, según dice en Twitter, “no son más que palabras”.

La fama la alcanzó en una sesión de moda para la cámara de Sara M. Saric a mordiscos con su homólogo masculino Andrej Pejic. Pero el debut lo hizo en nuestro país, curiosamente, con Luis Venegas, que la retrató en su revista de moda Candy ataviada como Leonardo Di Caprio.

Ha recorrido ya las pasarelas de medio mundo y aparecido en las portadas más importantes, como Vogue o V. Pero le revienta que digan que es modelo. Ella describe esta actividad como una más de las cosas que hace, no como su dedicación principal. Antes de saltar a la fama estudiaba Derecho, eso sí, siempre ha parecido “un chicazo”, ha reconocido ella misma, que fue captada por un caza talentos a la salida de un concierto.

De la mano de ese hombre se adentró en el mundo de la moda y promete quedarse. No sólo es que haya empezado con relativo éxito, es que su androginia huele mucho a futuro próximo, a ese radiante porvenir en el mundo de la moda en el que triunfan las maniquís voluptuosas, como Kelly Brook o Christina Hendricks, o quienes hacen gala de una ambigüedad sexual a veces indescifrable. Sin embargo, no le va el tema nada. E insiste mucho en ello. Detesta, por ejemplo, a los fanáticos de la moda. Y más aún a los adictos a la vida de las celebrities. Dice que no son para ella, de ninguna manera.

Para más Inri, su timeline de Twitter es todo un canto a la ambigüedad. Tanto sexual, no suele definir lo que es, como de estilo o de gustos. En realidad, poco le importa. Dice que lo único que le interesa en esta vida es estar bien con su familia y verlos felices. Poco sofisticado para una top.

Lo que sí que le apasiona es el cine. Su actor favorito es el malogrado River Phoenix, muerto por sobredosis. Aunque dice que odia cuando los famosos se drogan. También flipa con Marlon Brando. Le chifla pasarse la noche entera viendo películas románticas antiguas. Aunque desde que salió Titanic 3D no ha parado de verla. Y dice que todas y cada una de las veces desea que Jack se salve.

En la tele también está enganchada a las series, pero más original es su pasión por los documentales de naturaleza. Dice que le hacen sentir “viva”. Así como las últimas películas que han salido sobre ‘dejarlo todo e irse al campo’, concretamente ‘Into the wild’ y la angustiosa ‘127 Hours’ que dice que le hacen pensar qué es lo verdaderamente importante en esta vida. Como la pandilla, no quiere ni joyas, ni ropas. Lo mejor, “ver películas con los amigos”.

Sus abdominales son impresionantes. Y lo mejor es que según su versión ella no va al gimnasio. Puede que se deba a otro de sus hobbies, el skateboard. Afición que palidece ante su gusto por la música. Tiene más de 5000 canciones en el portátil y, cuantas más escucha, más le apasiona la variedad de estilos de la música pop.

Parece insobornable y es por eso que tiene un lema bastante interesante: ”el dinero y la fama no cambian a la gente, sólo revelan cómo son en realidad”.