Los remedios más efectivos para evitar quemaduras de sol: del protector a la ropa

A los dermatólogos solo les falta poner un luminoso en nuestro baño para recordarnos que tenemos que echarnos crema solar antes de salir de casa. Tomar el sol deliberadamente o no de forma prolongada sin protección provoca quemaduras y se puede generar un cáncer de piel o un melanoma. Además, cada persona tiene un “capital solar” limitado, es decir, un número máximo de horas de exposición de la piel durante toda la vida. El organismo produce melanina, queratina y vitaminas para proteger la piel de las agresiones externas, sin embargo, llega un momento en el que no es capaz de seguir defendiéndose contra el sol.

La dermatóloga Tania Salas García, miembro del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (Gedet) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (Aedv), explica que las quemaduras solares son causadas por “la radiación ultravioleta tipo B que llega con la luz solar. Disponemos de mecanismos de defensa frente a esa radiación, que son el bronceado o un engrosamiento de la piel. No obstante, cuando la intensidad o la duración de esa radiación sobrepasa la capacidad de defensa de nuestra piel se produce la quemadura”. Por tanto, se trata de evitar esas quemaduras solares para lo que hay varios remedios efectivos.

Cómo evitar las quemaduras solares

Tania Salas García apunta que lo más importante es concienciarnos de que “tenemos que protegernos y no solo en verano sino durante todo el año”. Así es cómo podemos protegernos de las quemaduras del sol:

  • Evitar la exposición solar en las horas centrales del día que es cuando mayor radiación produce el sol. Esto significa que entre las 11 ó 12 de la mañana y las 4 ó 5 de la tarde debemos resguardarnos y buscar la sombra.
  • Utilizar ropa traspirable o de algodón 100% que cubra lo más posible el cuerpo. También se pueden vestir prendas cuyos tejidos protegen de la radiación ultravioleta y aparecen marcadas con las siglas UPF (factor de protección ultravioleta).
  • Llevar sombrero de ala ancha para evitar el sol directo en todo el rostro, las orejas y en el cuello.
  • Proteger los ojos con gafas de sol. Estas gafas deben reducir la intensidad del espectro o luz visible y la luminosidad (con un filtro solar en los lentes del 1 al 4) además de filtrar o eliminar la radiación UV nociva por debajo de los 400 nm.
  • Comprar una crema solar que proteja de la radiación ultravioleta tipo B con factor de protección solar (SPF) 50, contra la radiación ultravioleta tipo A (UVA) y conta la luz visible.
  • Aplicar el protector solar en la cara y en el cuerpo una media hora antes de la exposición al sol en cantidad suficiente. Con este tipo de crema mejor usar más cantidad que menos.
  • Repetir la aplicación de la crema solar cada dos horas, tras el baño y cada menos tiempo si se suda porque el efecto del protector desaparece y más aún con la sudoración.  
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