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El lado personal de Elisabet Casanovas, de su vida en Barcelona a la muerte de su madre

Elisabet Casanovas
Saltó a la fama gracias a su participación en 'Merlí'. Cordon Press
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Desde hace muchos años, Elisabet Casanovas se dedica profesionalmente a la interpretación, una profesión que le ha llevado a probar en todo tipo de escenarios, tanto el cine, como el teatro y la televisión, donde puede presumir de haber interpretado uno de los personajes más queridos y recordados de su carrera. Gracias a su participación en la serie Merlí (protagonizada por Carlos Cuevas y Francesc Orella, entre otros)ha conseguido hacerse un hueco en el corazón de muchos espectadores, que todavía diez años después siguen recordándola por su personaje. 

Esto no quiere decir que no haya otros muchos personajes por los que recordarla, son muchos los proyectos que permiten seguir su carrera, series como Drama, Las abogadas o La Ruta son prueba de ello. Es amante de otras muchas disciplinas, que practica más como hobbie que como profesional, y también probará suerte como presentadora de los Premios Feroz 2026, experiencia que compartirá con compañeros como Samantha Hudson, Petra Martínez o Antonio Durán 'Morris'.

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Casanovas es para muchos un rostro conocido gracias a su profesión, pero no son demasiados los que conocen algunos detalles más personales sobre su vida, su afición por la danza clásica, que practica desde los 15 años y que lamenta no practicar de manera constante, su pasión por aprender, ya sea a tocar un instrumento o a hablar un nuevo idioma (aunque hacerlo bien esté en su lista de cosas por hacer, tal y como revelaba durante una entrevista con The New Barcelona Post), la sinestesia que hace que vea colores en los conceptos (incluyendo su propio nombre, que revela que es de color salmón) o su relación con la música. 

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Como hobbie y junto a una amiga (Laia Manzanares) ha formado Las Grupis, un proyecto que afirma estar forjando a fuego lento, probando hacia dónde quieren dirigirse con él. “A mí la música me fascina”, revelaba la actriz en la citada entrevista. “Mi madre era cantante de ópera, mezzosoprano”. 

Elisabet perdió a su madre cuando tenía 19 años, por lo que ella no pudo ver cómo su cerrera despegaba, pero siempre la tiene muy presente. “Siempre que estreno teatro le dedico una función a mi madre, y recuerdo cuando me hablaba de cosas que hoy puedo entender desde la adulta que soy”, recordaba sobre su relación con ella. “Es una ausencia que a veces se ha hecho muy presente, pero también he tenido mucha suerte de tenerla como madre, por haberme abierto muchas puertas a cosas que hoy recuerdo”.

A los 19 años también se independizó, mudándose a Barcelona, desde Cerdanyola del Vallès, para estudiar en el Institut del Teatre, un primer paso para comenzar su carrera como intérprete que, desde entonces, no ha parado. Allí dejó a sus amigos de la infancia, con quienes todavía mantiene contacto, aunque no tanto como le gustaría, pero comenzó una nueva vida que le ha abierto las puertas a un mundo muy diferente y con el que ha cumplido su sueño, porque desde los 10 años deseaba ser actriz.