El millonario patrimonio de Ana Boyer y Fernando Verdasco: de sus empresas a sus propiedades inmobiliarias
El patrimonio de Ana Boyer y Fernando Verdasco se sustenta con los ingresos acumulados durante la carrera deportiva del tenista, sus empresas propias, proyectos en común y una inversión inmobiliaria muy bien gestionada
Ana Boyer y Fernando Verdasco anuncian el sexo del bebé que están esperando: "Nueva incorporación a la familia"
Ana Boyer y Fernando Verdasco forman uno de los matrimonios más sólidos a nivel económico del panorama social, debido a sus ramas familiares, sus empresas y sus inversiones. La hija de Isabel Preysler y el extenista han construido, con el paso de los años, un patrimonio millonario que comprende los ingresos generados durante la carrera deportiva de él, las iniciativas empresariales de ambos y una estrategia de inversiones y colaboraciones muy bien gestionada. Hoy, ya retirado de las pistas, Verdasco continúa ampliando su fortuna junto a su mujer, con quien comparte negocios, propiedades y un estilo de vida marcado por la estabilidad familiar, el lujo y la exclusividad.
Un patrimonio construido entre el deporte, empresas e inversiones inmobiliarias
La base del patrimonio de Fernando Verdasco se encuentra, sin duda, en su exitosa carrera como tenista profesional. Durante más de dos décadas en el circuito, el madrileño logró importantes premios económicos gracias a sus resultados en torneos internacionales y a su posición entre los mejores jugadores del ranking ATP. A estos ingresos se sumaron contratos publicitarios, patrocinios y acuerdos con marcas deportivas, que le permitieron acumular un capital considerable alcanzando los 15,6 millones de euros antes de anunciar su retirada definitiva del tenis profesional, según recoge El Español y El Debate.
Tras dejar la competición, Fernando Verdasco ha seguido gestionando su fortuna a través de su empresa personal, 'Ferek Imagen S.L.', dedicada a la representación comercial y a la explotación de sus derechos de imagen. La sociedad, fundada en 2004, continúa activa y refleja la transición del deportista hacia una etapa más empresarial, en la que sus ingresos ya no dependen de la pista, sino de la gestión de su marca personal y de acuerdos comerciales bien gestionados.
Por su parte, Ana Boyer ha desarrollado su propio camino profesional, alejado del foco mediático tradicional y del de su familia aristocrática. La influencer y empresaria figura como administradora única de 'Jacaranda Cosmética S.L.', una firma dedicada a la fabricación y comercialización de productos cosméticos y biotecnológicos. Aunque la empresa experimentó una facturación más elevada en sus primeros años, en ejercicios recientes ha ajustado su economía, manteniéndose activa dentro de un modelo más sostenible.
Además de sus negocios individuales, Ana y Fernando decidieron unir fuerzas en 2020 con la creación de 'Cocowi Brand', una firma de gorras que ha logrado una notable visibilidad en redes sociales. La marca, que cuenta con el respaldo de rostros conocidos del círculo social de la pareja, mantiene unas ventas cercanas a los 100.000 euros anuales según el ejercicio de 2024, consolidándose como una fuente adicional de ingresos en común entre la pareja.
Otro pilar fundamental de su patrimonio es el inmobiliario. Desde hace años, la pareja reside en Doha, donde posee un exclusivo piso unifamiliar en La Perla, una isla artificial considerada una de las zonas residenciales más lujosas de Catar. La vivienda, situada a pie de playa, cuenta con una gran privacidad y seguridad, dos factores que Ana y Fernando han destacado como esenciales para la crianza de sus hijos. Este inmueble refleja el nivel económico alcanzado por el matrimonio y su apuesta por una vida familiar estable y exclusiva lejos de España.
Además, Fernando vendió el chalet que tenía en la urbanización de El Bosque por 1,6 millones de euros en 2020., y cuenta con una vivienda en Pozuelo de Alarcón, uno de los municipios con mayor renta per cápita por habitante del país, de 600 metros cuadrados con un valor de 2,2 millones de euros. Además, posee viviendas en el Barrio de Salamanca, así como apartamentos en El Rompido, en la provincia de Huelva. Sin embargo, la pareja debe pasar en su vivienda de Doha un mínimo de 183 días anuales para tributar en el país catarí.
A todo ello se suman los ingresos derivados de colaboraciones con marcas de moda, belleza y estilo de vida. Fernando Verdasco es embajador de firmas como Silbon, mientras que Ana Boyer colabora habitualmente con marcas del sector textil y cosmético. Estas alianzas refuerzan su posición como perfiles muy atractivos para el mercado publicitario, incrementando su capital acumulado año tras año. El patrimonio de Ana Boyer y Fernando Verdasco es el resultado de una gestión económica bien pensada, basada en la diversificación de sus ingresos, el sentido común empresarial y una clara apuesta por las inversiones seguras.