Lucía Pombo cuenta todos los detalles de su embarazo y habla sobre el sexo del bebé: "No sé si es motivo de controversia"

La mayor de las Pombo ha ofrecido todos los detalles sobre su embarazo tras comunicar que estaba esperando a su primer hijo con Álvaro López Huerta
El motivo por el que Lucía Pombo ha esperado a hacer público su embarazo: "Me da miedo que pase algo"
El pasado lunes 26 de enero, Lucía Pombo comunicaba que estaba esperando su primer hijo junto a su marido, Álvaro López Huerta. Lo hacía a través de un vídeo publicado en redes sociales en el que recopilaba distintos momentos de su relación y culminaba con la imagen del test de embarazo positivo. Junto a las imágenes, la creadora de contenido compartía un mensaje que reflejaba el momento personal que atraviesa la pareja, dejando claro que ambos se sentían preparados para esta nueva etapa: "Más que preparados". Desde entonces, Lucía ha ido contando en historias de Instagram cómo está viviendo el embarazo y resolviendo muchas de las dudas de sus seguidores.
Cómo está y de cuántas semanas se encuentra
Lucía Pombo ha explicado que se encuentra en la semana 16 y media de embarazo, lo que equivale a algo más de cuatro meses. Según ha contado, su experiencia hasta ahora está siendo muy llevadera. “Estoy de 16 semanas y media, de cuatro meses”, aclaraba antes de añadir que se ha encontrado bien desde el principio. Tal y como ha relatado, no ha sufrido algunos de los síntomas más habituales: “Estoy fenomenal desde el inicio, no he sentido una náusea, no he sentido un asco ni cansancio”.
Sin embargo, sí ha reconocido que hay un detalle concreto que le ha cambiado durante este tiempo. En relación con los olores y sabores, ha confesado que ha desarrollado rechazo a la cerveza, algo que antes no le ocurría. “Yo no soy muy cervecera, pero para que la gente no sospechara me tomaba mi cervecita 0,0 y le he cogido un asco que es pensar en cerveza y me dan arcadas”, explicaba con naturalidad en sus historias.
Lucía Pombo explica si prefiere niño o niña y por qué
Otro de los temas sobre los que Lucía se ha pronunciado es el sexo del bebé. Ha contado que, si pudiera elegir, preferiría que fuera niña. “Preferiría que fuera niña porque estoy más acostumbrada a cuidar y convivir con niñas”, explicaba, aunque reconocía que Álvaro “por supuesto quiere un niño”.

De momento, la pareja ha decidido no saber el sexo del bebé, al menos hasta más adelante. “He preferido no saber el sexo del bebé”, comentaba, bromeando con la reacción de su entorno. Mientras tanto, lo llaman de forma provisional “cigoto” o “cigotín”, de forma más cariñosa. También ha aclarado que ya tienen los nombres decididos y consensuados, pero que no los hará públicos. “No los voy a compartir porque la gente opina sin que yo pida la opinión y a veces es desagradable”, señalaba. Además, Lucía compartía su reflexión personal sobre por qué le generan más tranquilidad las niñas: “No sé si es motivo de controversia, pero tengo la teoría de que las niñas se quedan más en casa… me da un poco de miedo tener niños y perderlos”.
¿Se ha quedado embarazada a través de reproducción asistida?
Lucía Pombo también ha querido aclarar cómo fue el proceso para quedarse embarazada y ha insistido en que no recurrió a técnicas de reproducción asistida. “No ha sido reproducción asistida”, afirmaba, aunque dejaba claro que no lo descartaba si hubiera sido necesario: “No me hubiera importado llegar a ese punto, pero con mi edad no iba a esperar mucho más”. Según explicaba, existían recomendaciones médicas que implicaban tiempos largos de espera antes de iniciar una fecundación in vitro, algo que ella no contemplaba. “Hay muchas teorías de que tienes que esperar como mínimo un año y medio para meterte en FIV y yo no me iba a esperar ese tiempo”, señalaba.

Por este motivo, decidió ponerse en manos de una clínica especializada. “Yo me puse en manos de BIMAM, en concreto yendo a ver a Jackie, pero me da igual porque he estado con otros ginecólogos de BIMAM y a todos les he adorado”, explicaba, destacando el trato recibido. En ese centro le propusieron probar primero opciones menos invasivas. “Lo que me dijeron y me sugirieron es que antes de meterte en una fecundación in vitro vamos a intentar cosas más naturales y menos agresivas”, contaba.
El método que siguieron fue un control médico continuo de su ovulación. “Lo que hicimos fue hacer un seguimiento de mi ovulación”, explicaba, detallando que aunque ya utilizaba test, temperatura y otros métodos en casa, no estaba funcionando. “Yo me estaba midiendo con los palitos de ovulación, temperatura, etcétera, pero no estaba consiguiendo quedarme embarazada”, reconocía. Además, añadía que su situación médica influía: “Con mi endometriosis todo es mucho más complicado y llevaba con una píldora desde hacía muchos años que tampoco favorecía”. Finalmente, el seguimiento médico fue clave: “Iba cada tres días al ginecólogo y me iban haciendo un seguimiento”, concluía, explicando que así fue como consiguió quedarse embarazada.
