Marta Peñate habla sobre cómo vivió la betaespera en su proceso para quedarse embarazada: "Me autotorturé"

Marta Peñate ha compartido un vídeo en su red social en el que habla sobre la betaespera y se sincera sobre su propia experiencia
Marta Peñate, en exclusiva: "Tener un aborto implica una época de reflexión, inconscientemente piensas que has hecho algo mal"
La vida de Marta Peñate ha estado marcada en los últimos meses por su deseo de convertirse en madre. La influencer, conocida por su paso por programas como 'Gran Hermano' o 'Supervivientes', mantiene desde hace años una relación con Tony Spina, con quien ha hablado abiertamente de sus planes de formar una familia. Sin embargo, el camino no está siendo sencillo. En 2025 la canaria sufrió un aborto cuando se encontraba embarazada de pocas semanas, una pérdida de la que habló públicamente en una entrevista concedida en exclusiva a Divinity.

En aquella conversación también aclaró que, aunque su historia sentimental con el italiano continúa, su matrimonio todavía no esta oficialmente registrado en España tras haber celebrado una boda en Honduras. Desde entonces, Peñate ha compartido con sus seguidores distintas decisiones relacionadas con su salud y su proceso para intentar quedarse embarazada. Entre ellas, un cambio importante en su rutina: dejar de fumar, un hábito que reconoce que aumentó tras el aborto y que ahora quiere eliminar para mejorar sus opciones de lograr un embarazo.
En medio de ese proceso personal, la influencer ha querido hablar de uno de los momentos más intensos que viven muchas mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad: la llamada betaespera. Tal y como ella misma explica, se trata del periodo de unos diez o quince días que transcurre entre la transferencia embrionaria y la prueba médica que confirma si se ha producido o no el embarazo. Un tiempo marcado por la incertidumbre, la ilusión y los nervios que, según cuenta, puede hacerse especialmente largo para quienes desean ser madres.
Marta Peñate relata cómo vivió su propia betaespera
A través de un vídeo publicado en su perfil de Instagram, Marta Peñate ha explicado con detalle cómo experimentó ella ese proceso y qué aprendizajes sacó de sus intentos. “La betaespera son los 10-15 días que una mujer tiene que esperar hasta que le digan si ha conseguido quedarse embarazada”, comienza explicando. Según cuenta, fue una etapa cargada de emociones contradictorias: “Para mucha gente son los días más desesperantes de su vida. Ilusión, desesperación, nerviosismo…”.
La influencer reconoce que en sus primeras transferencias vivió ese periodo con mucha ansiedad. “Las dos primeras transferencias mal, hice todo lo que dicen que no hay que hacer. Nadie te prepara para ese momento”, afirma. De hecho, admite que llegó a obsesionarse buscando cualquier señal que indicara que el embarazo se había producido. “Te quieres aferrar a un clavo ardiendo porque quieres tener síntomas de embarazo para asegurarte de que lo has conseguido”.
Esa búsqueda constante de señales le llevó incluso a adelantarse con las pruebas. “En mi primera transferencia me hice cuatro test de embarazo. El primero a los cuatro días”, recuerda. El resultado negativo de aquella prueba temprana fue especialmente duro: “Lloré por ese negativo”. Con el paso del tiempo, reconoce que aquel gesto solo alargó el sufrimiento: “Me autotorturé. Alargué lo que ya es largo”.
También explica que durante la betaespera llegó a seguir muchos de los consejos que circulan en internet o en foros de fertilidad. “Me he llegado a meter en foros cuatro, cinco, seis horas, a hacer todo lo que cuentan las mujeres que lo han conseguido”, cuenta. Entre esos supuestos trucos menciona algunos muy extendidos: “Beber Aquarius, llevar calcetines para no tener los pies fríos… miles de cosas”. Sin embargo, ahora advierte de que cada experiencia es distinta: “Que una mujer lo haya conseguido haciendo X cosa no quiere decir que esa sea la clave”.
Peñate también desmonta la idea de que los síntomas tempranos siempre indican embarazo. En su caso, explica que ocurrió justo lo contrario: “Cuando me quedé embarazada no tuve síntomas hasta 20 días después de la transferencia”. Por eso insiste en que cada proceso es diferente y que intentar interpretar cada sensación puede aumentar la angustia.
Tras su experiencia, la influencer reconoce que los nervios son inevitables. “Te dicen ‘no estés nerviosa’, pero yo ese consejo no te lo puedo dar porque los nervios son parte de este momento”, afirma. Aun así, lanza un mensaje de apoyo para quienes atraviesan ese proceso: “Ten miedo, ten nervios, pero que eso no te paralice ni te impida ser feliz durante esos días”.
En ese sentido, concluye con una reflexión sobre la importancia de no culpabilizarse si las cosas no salen como se espera: “Sí al miedo, sí a llorar si no lo consigues, pero no al autocastigo ni a sentirnos culpables. Si te pones triste, te levantas, sigues y luchas. La vida es eso”.
