Feminismo

Aitana reacciona a la reflexión de Chloé Wallace sobre los cuerpos: "Ozempic es la vuelta de la delgadez como capital"

Aitana y Chloé Wallace
Aitana y Chloé Wallace, en una fotografía de archivo. Europa Press
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"Tengo rabia y estoy cansada de tenerla". Así comienza Chloé Wallace una reflexión compartida a través de sus redes sociales tras ver a las mujeres "más delgadas que la semana pasada y más delgadas que el mes pasado" en cada alfombra roja, evento o en cada publicación cuando abre Instagram. "El hueso de la clavícula que no debería verse. Las caras tan chupadas que parecen estar pidiéndote perdón por existir. Y mi TCA, que yo creía dormido, que yo creía que había trabajado, se despierta y me dice: ¿ves? ¿ves lo que deberías ser?", continúa diciendo en un texto que ha aplaudido públicamente y compartido su amiga Aitana.

La directora y guionista reconoce que ella se mira en el espejo y se ve "mal". Se mira en el espejo y piensa que debería pesar "quince kilos menos". "Y lo sé, lo sé, lo sé que es mentira, que es el TCA, que es el pánico, que tengo todas las herramientas y todos los años encima. Y aún así, aún así el cuerpo responde antes que la cabeza. El cuerpo siempre responde antes que la cabeza. ¿Y vosotros lo estáis viendo? ¿De verdad lo estáis viendo y no so parece que algo va muy mal?", dice lanzando la pregunta a sus seguidores.

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La reflexión de Chloé Wallace

Chloé Wallace pensaba que esto ya lo habíamos pasado, que los cuerpos eran "sanos y fuertes y de todas las formas y la moda era otra y la peta era otra". "Pensaba que ya habíamos llegado a algún sitio. Y ahora estoy aquí de nuevo mirando esqueletos en primera fila y todo el mundo aplaudiendo y nadie diciendo nada ¿Por qué no dice nadie nada?", continúa.

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Aunque cree que hemos aprendido que "no se habla de los cuerpos ajenos" y ella lo ha dicho "en voz alta en conversaciones" donde se sentía "muy correcta y muy feminista", Chloé Wallace dice que hay algo que no le cuadra. "Hay algo que se me atraganta. Porque ¿y cuando ese cuerpo está enfermo? ¿Y cuando lo que estás aplaudiendo es una recaída? ¿Y cuando las niñas de quince años lo están mirando desde casa y aprendiendo que eso es lo que hay que ser, que eso es lo que hay que querer, que eso es lo que hay que conseguir?", reflexiona.

"¿De verdad no os preocupa? ¿De verdad? Porque a mí me tiene escandalizada, me tiene con el estómago cerrado y la cabeza llena de ruido y el TCA despierto a las tres de la mañana diciéndome cosas que yo sé que no son verdad pero que duelen igual. Me tiene aquí, escribiendo esto, preguntándome si soy la única que lo ve, si no es para tanto", continúa diciendo.

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Aitana y Chloé Wallace, en una fotografía de archivo

"Antes era no comer, contar, restringir. Ahora es una inyección semanal que suprime el hambre, que apaga la señal del cuerpo que dice necesito, necesito, necesito. Ozempic. Es la vuelta a la delgadez como capital, como moneda de cambio, como marcador de clase, como señal de que eres alguien que ese controla, que se disciplina, que se niega. Naomi Wolf lo escribió hace treinta años, que la belleza no es un estándar neutro sino un sistema de control cada vez que los cuerpos de las mujeres ganan terreno en cualquier sitio, aparece una nueva exigencia física para devolvérnoslo. El cuerpo femenino como proyecto de reducción permanente. No es estética, es política", dice al final del texto que ha compartido en sus redes sociales.

Para terminar, la directora considera que lo "más perverso" es que todo esto viene "disfrazado de salud" y que, aunque el lenguaje cambió, el mandato es el mismo: "menos. Ocupa menos. Pesa menos. Sé menos. Y si no puedes sola, aquí tienes la pastilla, aquí tienes la inyección".