La familia de la actriz Nadia Farès: un matrimonio de veinte años, sus dos hijas, Cylia y Shana, y sus orígenes

Nadia Farès ha fallecido a los 57 años tras pasar varios días en coma después de ser encontrada inconsciente en una piscina de un club privado
Repasamos la familia de la actriz francesa, quien había tenido dos hijas junto al productor estadounidense, Steve Chasman
El cine francés atraviesa días de conmoción tras confirmarse la muerte de la actriz Nadia Farès a los 57 años. La intérprete falleció después de permanecer varios días en coma en un hospital de París, adonde fue trasladada tras ser encontrada inconsciente en una piscina de un club privado. La noticia ha sido comunicada por sus hijas, Cylia y Shana Chasman, mediante un mensaje en el que han pedido “respeto y discreción” y en el que han destacado que, más allá de su trayectoria artística, “para nosotras, es ante todo una madre”. Según ha trascendido, la actriz sufrió un incidente cardíaco que provocó su desvanecimiento. Testigos señalaron que permaneció varios minutos bajo el agua antes de ser rescatada. Aunque los servicios sanitarios lograron reanimarla en un primer momento, su estado era crítico y no consiguió recuperarse.
Durante los últimos años, Farès había hablado abiertamente de sus problemas de salud. En una entrevista reciente explicó que había sido intervenida en varias ocasiones, incluyendo una operación cerebral por un aneurisma y varias cirugías cardíacas. A pesar de ello, mantenía su intención de seguir trabajando dentro de sus posibilidades. Su fallecimiento ha dejado un fuerte impacto tanto en la industria como en su entorno más cercano, especialmente en la familia que construyó a lo largo de su vida.
Su relación con Steve Chasman
En el plano personal, una de las figuras clave en su vida fue el productor estadounidense Steve Chasman, con quien estuvo casada durante años y con quien tuvo a sus dos hijas. La historia entre ambos comenzó a principios de los años 2000, durante un rodaje en Francia vinculado a la saga 'Transporter'. Según relató la propia actriz en varias entrevistas, el vínculo fue inmediato. “Nos comprometimos a las tres semanas, ¡y tres semanas después estaba embarazada!”, recordaba.
Chasman, con formación en derecho y una carrera consolidada en la industria cinematográfica, trabajó en producciones de gran alcance internacional. La relación llevó a Farès a instalarse durante un tiempo en Estados Unidos, repartiendo su vida entre Los Ángeles y París. Durante esa etapa, la actriz tomó una decisión que marcó su trayectoria: alejarse del cine para centrarse en su familia. “Quería verlas crecer, no que las criara una niñera mientras yo rodaba en la otra punta del mundo”, explicó en su momento. La pareja se separó hace cuatro años.
Sus dos hijas: Cylia y Shana
Las dos hijas de la actriz, Cylia y Shana Chasman, han sido las encargadas de comunicar su fallecimiento y se han mostrado afectadas en redes sociales. Ambas mantienen presencia pública, especialmente en el entorno digital.
Shana, nacida en 2002, ha desarrollado una actividad centrada en contenidos de estilo de vida y música. En su cuenta de Instagram comparte imágenes personales y también vídeos en los que canta y toca la guitarra, incluyendo versiones y composiciones propias. Su comunidad, aunque más reducida, sigue de cerca su evolución artística.
Por su parte, Cylia, nacida en 2005, cuenta con una mayor proyección en redes sociales, donde acumula cientos de miles de seguidores. Su contenido se centra en moda, viajes y fotografía, con especial atención a la estética vintage. A lo largo de los últimos años ha documentado su día a día y colaborado con distintas marcas, consolidando su perfil como creadora digital.
Sus orígenes y su trayectoria
Nadia Farès nació en Marrakech en 1968, en el seno de una familia de padre marroquí y madre de origen armenio. Siendo niña se trasladó a Francia, donde creció en Niza antes de instalarse en París con el objetivo de iniciar su carrera como actriz.
Sus primeros trabajos llegaron en la década de los noventa, tanto en televisión como en cine. Poco a poco fue construyendo una trayectoria en la industria francesa, participando en producciones que le permitieron ganar visibilidad. Con el paso del tiempo, amplió su carrera a proyectos internacionales, combinando cine y televisión.
Tras años centrada en su vida familiar, regresó a la interpretación en la década de 2010, retomando una actividad que había dejado en pausa. Ese regreso, sin embargo, quedó interrumpido por su fallecimiento, cerrando una trayectoria marcada tanto por su carrera artística como por el papel que asumió dentro de su familia.
