La blindada vida familiar de Aimar Bretos: tres hermanos, uno de ellos adoptado en Etiopía, y un nexo con Amaia
El periodista, curtido en las ondas, guarda con celo su vida privada; sin embargo, cuando habla de su familia no puede evitar emocionarse
La carrera universitaria que estudió Marc Giró, que no tiene relación alguna con la televisión
Quienes son habituales de la radio quizá lo conozcan desde hace ya muchoa años. Aimar Bretos es uno de los nombres más célebres de las ondas. Sus incisivas entrevistas y su voz profunda son dos de las características que lo han lanzado al éxito en una carrera de la que sabemos mucho (ha trabajado a las órdenes de Carles Francino, Jesús Cintora o Pepa Bueno y ganó un premio Ondas en 2024); tanto como poco conocemos de su vida privada, que el periodista protege con el máximo celo. Esto es lo que el propio Aimar Bretos ha dado a conocer de su familia.
Nacido en San Sebastián, pero con parte de su corazón en Pamplona
El locutor radiofónico ha explicado, a cuenta de su infancia, que guarda recuerdos en la cima del monte Urgull con su padre. El Urgull es, junto con el Igeldo y el Ulía, uno de los montes que encierran la ciudad desde su frontera interior. Y, si esos paseos con su padre son parte de su memoria de niño, el parque Yamaguchi, en Pamplona, conformó en parte su identidad de adulto: se fue a la capital navarra a estudiar Periodismo, y allí tuvo “mis primeras conversaciones de fondo”, explicaba en ‘El faro’, de Mara Torres. Y es que en el programa sonó 'Yamaguchi', la canción que dedicó Amaia Romero a este precioso jardín japonés, y Bretos, cuyo colegio mayor estaba al lado, declaró tajante: "Una parte de mí se quedó en el parque de Yamaguchi".
De su madre sabemos, porque él lo contó en ‘Buenismo bien’, que falleció prematuramente, hace unos diez años. Confesó, en 2022, que pensaba a diario en ella y que le habría gustado saber qué pensaría ella al escucharlo en la radio cada noche. “Esto ya es muy personal”, comentó.
Tres hermanos y una hermosa anécdota con el menor
De las pocas veces en que Aimar ha hablado de su familia es fácil deducir que reinaba el amor entre todos ellos. Él es el mayor de varios hermanos (al menos cuatro), y recuerda su infancia compartiendo habitación con ellos y “resguardarse” en casa los sábados por la tarde. Del segundo, Paul, sabemos poco, salvo que es ingeniero de sistemas, tal como se puede ver en su perfil profesional. Erik, nacido en 1989, es el director de fútbol de la Real Sociedad y, según los que entienden de este deporte, el gran responsable de que este equipo se haya hecho con la Copa del Rey, ya que fue él quien insistió para que se contratara al actual entrenador, Pellegrino Matarazzo. El presidente del club, Jokin Aperribay, contó una divertida anécdota al respecto después del gran triunfo: cuando Bretos le sugirió al actual míster, aquel decidió preguntarle a la IA si era recomendable contratarlo, y esta le dijo que no. Pero Aperribay decidió pasar de la IA y confiar en Erik, por suerte para todos los hinchas del equipo.
Por cierto, Aimar ha contado que tanto Paul como Erik han sido siempre muy futboleros (uno de ellos, como vemos, lo ha convertido en su profesión); tanto, que llegaron a romper un cristal de la ventana jugando al fútbol, explicó el periodista en el programa radiofónico antes mencionado.
El cuarto de los hermanos Bretos se llama Álex, y el propio periodista le confesaba a Torres una preciosa historia al respecto. Álex nació en Etiopía, y sus padres lo adoptaron cuando él tenía 6 o 7 años. “De pequeño no podía apreciar todo lo bueno que tenía el nombre Aimar, no me gustaba. Quería llamarme Álex y conseguí llamar Álex a mi hermano pequeño”, contó. “Mi hermano pequeño Álex es uno de mis mayores tesoros”, concluía.