Paz Padilla se sincera sobre la viudedad tras la muerte de su marido, Antonio Vidal: “Como si murieras con él”

En exclusiva con Divinity, la presentadora se sincera sobre el dolor de quedarse viuda tras la muerte de Antonio Vidal en 2020 y reconoce que durante mucho tiempo rechazó incluso esa palabra
Paz Padilla, en exclusiva, cuenta cómo se siente tras desvelar los abusos que vivió con 14 años
Paz Padilla se encuentra en uno de los momentos más reflexivos de su vida. La presentadora acaba de publicar 'Alzar el duelo', un libro en el que aborda las pérdidas que han marcado su historia y cómo ha aprendido a convivir con ellas. En esta entrevista exclusiva con Divinity, la humorista se sincera sobre la viudez, el miedo a volver a amar y la forma en la que el dolor transforma a una persona.
La humorista recuerda cómo afrontó la muerte de su marido
Uno de los golpes más duros de su vida llegó el 18 de julio de 2020, cuando falleció su marido, Antonio Juan Vidal, a los 53 años, a causa de un tumor cerebral. Abogado y funcionario, Antonio fue el gran amor de Paz Padilla. Aunque se conocían desde jóvenes, se reencontraron años después y se casaron en 2016, protagonizando una de las historias de amor más conocidas y queridas de la presentadora. La enfermedad, diagnosticada en 2019, fue llevada con gran discreción y Antonio falleció en su hogar, acompañado por Paz hasta el último momento. Lejos de romantizar el sufrimiento, Paz habla desde esa experiencia. La muerte de Antonio supuso un antes y un después, pero también le obligó a enfrentarse a una palabra que durante mucho tiempo rechazó: viuda. “La palabra viuda es triste”, confiesa. Para ella, ese término implicaba una especie de muerte simbólica, como si al perder a su pareja también desapareciera una parte de su propia vida.
“Es como si murieras con él”, explica, recordando ese miedo a ser reconocida desde la ausencia y no desde la vida. Una sensación que compara incluso con el divorcio: dos pérdidas distintas, pero igualmente dolorosas porque ambas rompen expectativas de futuro. “Los dos son muy dolorosos”, asegura, aunque en su caso reconoce que prefiere pensar desde el amor y no desde el egoísmo.
Ese proceso también le hizo replantearse algo que muchas personas viven en silencio: el miedo a volver a enamorarse. Sin embargo, Paz va más allá del amor romántico y lo resume con una frase contundente: “Da miedo vivir”. Para ella, el verdadero vértigo no está en amar de nuevo, sino en asumir que vivir implica exponerse constantemente a la pérdida, al sufrimiento y a la incertidumbre. Aun así, su mensaje no es pesimista, sino profundamente esperanzador. La gaditana defiende que cada golpe prepara para el siguiente y que, después del dolor, aparece una versión más fuerte de una misma. “Somos más fuertes de lo que creemos”, afirma, reivindicando esa capacidad de reconstrucción que tantas veces pasa desapercibida.
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La enseñanza que aprendió Paz Padilla tras la pérdida de su madre

En ese camino, otro duelo especialmente complejo ha sido la pérdida de su madre y de su hermano. Aunque socialmente perder a un padre o madre se asume como “ley de vida”, Paz lo vive desde otro lugar mucho más íntimo. “Nunca hay tiempo suficiente”, reconoce. A pesar de los años y de entender racionalmente que los padres se van antes, asegura que sigue necesitando a su madre, su abrazo y hasta su olor. Una ausencia que no desaparece, solo aprende a convivir con ella.
Pero no todos los duelos tienen la misma visibilidad. En 'Alzar el duelo', Paz insiste en que hay pérdidas silenciosas que también dejan heridas profundas: un trabajo, una ruptura, el envejecimiento o incluso relaciones que nunca pudieron vivirse con libertad. “El amor no tiene etiqueta”, explica al hablar de esos vínculos que la sociedad no siempre valida, pero que duelen igual o incluso más. Para ella, uno de los mayores errores es minimizar ese sufrimiento. Hay personas que no pueden expresar su dolor porque sienten que no será entendido, y ahí aparece una de las partes más duras del proceso: la soledad.
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