Andy Morales habla como nunca del problema de salud que arrastra desde hace veinte años: "Todavía sigo en tratamiento"
Andy Morales se ha sincerado sobre el problema de salud que arrastra desde hace veinte años y que casi le hace llegar tarde a su último concierto
Andy Morales habla de Lucas González en su último concierto y él reacciona a sus palabras: "Le debo mucho"
La delicada situación personal de Andy Morales ha vuelto a situarle en el foco mediático. Tras más de dos décadas de éxito junto a Lucas González, el artista gaditano afronta ahora una nueva etapa en solitario marcada tanto por la ilusión como por las dificultades. A los retos propios de iniciar una carrera independiente se suman los problemas económicos que en su momento tuvo que afrontar y que ya confesó públicamente, así como un desgaste emocional acumulado durante años. En este contexto, el cantante ha dado un paso más al sincerarse sobre su salud mental y revelar el episodio que le hizo llegar en condiciones muy complicadas a uno de sus últimos conciertos en Madrid.
El propio Morales ha explicado ante los medios cómo “el precio de la fama” le lleva pasando factura desde hace tiempo, reconociendo que no está disfrutando plenamente de esta nueva etapa: “Son muchas cosas que uno piensa, no solo en el trabajo, también cosas personales, y es mucha responsabilidad la que tiene uno”. Unas palabras que evidencian que, detrás del artista, hay una persona que aún trata de encontrar estabilidad tras la ruptura profesional y personal que ha marcado su vida reciente.
Andy sufrió un ataque de ansiedad antes de salir al escenario
El momento más impactante de su relato tiene que ver con lo ocurrido horas antes de uno de sus conciertos en Madrid. El cantante confesaba sin rodeos: “A mí me dio un ataque de ansiedad dos horas antes y me tuvieron que llevar al 12 de Octubre y me tuvieron que dar un Orfidal”. Una situación límite que no impidió que finalmente se subiera al escenario, aunque en unas condiciones que él mismo describió con crudeza: “Yo estaba drogado, yo empecé el concierto drogado”.
Lejos de lo que percibió el público, que “flipó con el concierto”, la experiencia fue completamente distinta para él. “Yo terminé el concierto y me eché a dormir… todo el mundo flipó con el concierto y yo fui como: ‘Ya hemos terminado el trabajo, vámonos’”, ha relatado, dejando claro que su prioridad en ese momento era simplemente acabar.
A pesar de todo, también hubo espacio para valorar el cariño recibido: “Disfruté, me encantó, y Madrid es Madrid también y el cariño que he sentido. Pero yo tres horas antes estaba en el hospital”. El artista incluso mostró pruebas del episodio: “Me hicieron un electro… tengo el parte médico. Esta es la pulsera de ‘estuve en el hospital’ y fue a las 17:20, y a las 20:00 canté”.
Andy cuenta que lleva veinte años yendo al psiquiatra
Más allá de este episodio puntual, Morales dejó claro que su relación con la ansiedad viene de lejos. “Yo llevo desde 2007 yendo a un psiquiatra, un psicólogo”, confesó, evidenciando que no se trata de algo reciente ni aislado. El cantante define su trayectoria como “una montaña rusa”, explicando que “hoy estás aquí, después bajas y muchas veces no entendemos qué pasa”.
El gaditano no esconde que sigue necesitando ayuda profesional: “A día de hoy todavía sigo un tratamiento porque me dan ataques de ansiedad”. Una realidad que convive con las exigencias de su carrera y con la presión constante de la exposición pública: “Tienes que estar al pie del cañón, tienes que ser simpático siempre… al final es un personaje lo que te creas con este trabajo”.
En este sentido, también reconoce que esa presión influye directamente en su capacidad para disfrutar del presente: “Si te digo la verdad, no estoy disfrutando del todo de esto porque tiene que arrancar y todavía no tengo una estabilidad”. Sus declaraciones dibujan el retrato de un artista que, pese al éxito y al reconocimiento, sigue lidiando con las consecuencias emocionales de años en la industria musical y de una ruptura profesional que, como él mismo ha dejado entrever en otras ocasiones, “duele tanto como una ruptura de pareja”.