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Borja Sémper, sobre lo que pensó cuando se enteró de que tenía cáncer: "Cuatro hijos, una hipoteca, el marrón que dejo"

Borja Sémper. Telecinco
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En julio de 2025, Borja Sémper anunciaba que había sido diagnosticado de cáncer de páncreas y que dejaba la política para centrarse en su recuperación. Diez meses después, el político ha retomado su actividad pública tras superar su enfermedad. Una enfermedad sobre la que se ha sincerado en su entrevista más íntima en 'El programa de Ana Rosa', donde ha explicado cómo ha afrontado su enfermedad, el papel que jugó su mujer, Bárbara Goenaga, en el diagnóstico y como ha vivido este proceso, del que ha asegurado que "fue muy duro" ya que durante todo este tiempo ha tenido que ser ingresado en varias ocasiones.

Pese a esos malos momentos, Sémper se queda con lo bueno y quiere hablarlo "con naturalidad" para ayudar a otros que estén pasando por lo mismo. "Noté que hay mucha gente que le reconfortaba que alguien con notoriedad pública lo hablara con naturalidad y hables de lo duro que es el proceso porque se sienten identificadas", ha empezado diciendo el político del PP, que ha relatado además que los primeros momento muy complicados y que llegó a pensar "que no iba a salir".

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Quería dejarlo todo atado y pensaba en el "marrón" que le dejaba a su mujer

Bárbara Goenaga, su mujer, fue clave para el diagnóstico temprano de su enfermedad. Le insistió para que se hiciera un chequeo porque llevaba tiempo sin revisar su salud. Él pensaba que todo estaba bien, pero los resultados no fueron los esperados. Borja Sémper recibió la peor de las noticias, tenía cáncer de páncreas. "Gracias a ella estoy vivo y me detectaron el cáncer de páncreas que es difícil detectarlo en un estadio previo".

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La noticia supuso un shock y el miedo se apoderó del político en los primeros días. Unos días en los que trató de dejar todo atado por lo que pudiera pasar. "Desde que me detectan que tengo un tumor hasta que se confirma el grado de gravedad del tumor, si está extendido o no, además un tumor como el de páncreas que es especialmente agresivo... hay días en los que vas cerrando carpetas mentalmente, en la que vas intentando dejar a los tuyos en la mejor condición posible".

Su mujer y sus hijos y eran su mayor preocupación más allá de su enfermedad y la idea de la situación en la que se quedarían si algo le pasaba no paró de rondarle por la cabeza. "Tenemos cuatro hijos, dos de ellos son muy pequeños, tenemos una hipoteca recién firmada, nos acabamos de mudar a una casa... Pensaba 'el marrón que le dejo a mi mujer', 'el marrón que le dejo a mis hijos'... Eso es lo que más me pesó en aquellos primeros días hasta que se confirma que el tumor es grave, pero no es tan grave", ha explicado el político.

Cómo le ha cambiado la enfermedad

En su conversación con Ana Rosa, Borja Sémper ha reconocido también que la enfermedad le ha cambiado la forma de ver y entender el mundo y afrontar la vida. "Yo antes era mucho más coqueto que ahora. Sigo siendo coqueto, pero me ha hecho quitarme mucha tontería, cosas que antes eran relevantes y ahora no lo son", ha contado el político, que también ha hablado sobre el impacto que supuso su cambio físico a consecuencia del tratamiento. "Pasaba días en la cama, en el sofá, y de repente me miraba al espejo y decía '¿este quién es? Los hombres tenemos una ventaja, para las mujeres el impacto de perder el pelo es mayor. Me veía sin pelo, sin cejas, sin pestañas, que te cambia la expresión. Y encima te vas hinchando, la medicación... es un cambio brutal, pero como el tratamiento iba funcionando me ayudaba también psicológicamente"

Pasar por una enfermedad de este tipo recoloca todo en tu vida. Así lo ha explicado Sémper, que ha asegurado que ahora su prioridad es disfrutar de la vida y de esas pequeñas cosas a las que a veces no se da importancia. "El tiempo, sea el que sea, es escaso y quiero aprovecharlo bien. Las cosas cotidianas adquieren importancia cuando ves que las puedes perder. Me he dado cuenta de que me da una pena terrible dejar de vivir porque la vida es un regalo", ha explicado el político, que además de por su familia ha estado arropado por sus amigos y por muchos políticos que han estado pendientes de su evolución. "Sabía que tenía amigos, pero no sabía la talla que tenían. También mis compañeros, muchos de mis adversarios", ha contado Borja, que se queda con todo lo positivo que ha sacado de esta experiencia vital tan dura. "He descubierto también la bondad de la gente y la generosidad. También he aprendido a querer rodearme solo de gente buena en la vida".