Novedades de la muerte del cantaor, Matías de Paula: el principal sospechoso es una expareja
El cantaor, Matías de Paula, ha fallecido este 15 de mayo tras recibir un disparo en plena calle
La investigación apunta a un posible móvil sentimental y un ajuste de cuentas por parte de una expareja
La investigación sobre la muerte de Matías de Paula sigue avanzando con nuevas líneas que apuntan a un posible móvil sentimental en un caso que ha generado conmoción en el mundo del flamenco y en su localidad natal. El artista, de 52 años, falleció el pasado 15 de mayo tras recibir un disparo en plena vía pública en la plaza Rafael Alberti de Villanueva de la Serena, en torno a las 15:30 horas. A pesar de la rápida intervención de efectivos de la Policía Nacional, Policía Local y sanitarios del Servicio Extremeño de Salud, que intentaron reanimarlo, el cantaor murió pocos minutos después debido a la gravedad de la herida.
Su cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Badajoz, donde se le practicó la autopsia. Desde entonces, la investigación permanece abierta y bajo secreto de sumario, mientras los agentes tratan de esclarecer lo ocurrido a través de testimonios y el análisis de cámaras de seguridad de la zona. El presunto autor de los disparos ya estaría identificado, aunque por el momento no ha sido detenido.
El posible motivo del asesinato se debe a un tema sentimental
Las últimas informaciones conocidas apuntan a un posible ajuste de cuentas relacionado con el entorno personal del artista. Según publica el diario El Mundo, las pesquisas se centran en la posibilidad de que el crimen tenga su origen en conflictos previos entre la víctima y el sospechoso en torno a la expareja de este último.
Fuentes cercanas a la investigación señalan que el presunto autor podría haber salido recientemente de prisión y habría buscado a Matías de Paula por desavenencias pasadas de carácter sentimental. Esta línea de investigación se ha convertido en la principal hipótesis, aunque no se descartan otras posibilidades mientras continúan las diligencias.
El juez encargado del caso ha decretado el secreto de las actuaciones para garantizar el desarrollo de la investigación. Paralelamente, los agentes siguen tomando declaración a testigos que se encontraban en la plaza en el momento del suceso, con el objetivo de reconstruir con precisión los últimos movimientos del cantaor. El impacto de esta posible motivación ha añadido un nuevo elemento al caso, que inicialmente se percibía como un ataque aislado, y ha provocado un mayor interés mediático y social en torno a las circunstancias personales que rodeaban al artista.
Su larga trayectoria y un legado de un referente flamenco
Más allá de la investigación, la figura de Matías de Paula ocupa un lugar destacado en el flamenco extremeño. Nacido como Matías Corraliza Fernández, formaba parte de la conocida saga de “Los Chucarros”, una familia con una larga tradición en el cante. Era hijo del cantaor Diego Corraliza 'El Chucarro' y hermano del guitarrista Diego de Paula y de la bailaora Sandra Fernández.
Su carrera comenzó a una edad temprana, cuando con apenas 16 años se trasladó a Madrid para abrirse camino en los tablaos. Actuó en espacios reconocidos como el Corral de la Morería, Café Chinitas o Casa Patas, donde consolidó su estilo y ganó reconocimiento dentro del circuito flamenco.
A lo largo de su trayectoria, compartió escenario con artistas como Pitingo, Enrique Morente, Carmen Linares o José Mercé. Además, su paso por el Ballet Nacional de España le permitió actuar en ciudades como Nueva York, París, Tokio o Londres, llevando su cante a escenarios internacionales. En una etapa más reciente, regresó a su localidad natal con la intención de transmitir sus conocimientos a nuevas generaciones. Impulsó la peña flamenca en honor a su padre, convirtiéndose en una figura clave para la enseñanza y difusión del flamenco en Extremadura.
Su fallecimiento ha provocado numerosas reacciones en el ámbito cultural. Desde la peña flamenca local, su presidente, Rubén Gallego, destacó: “Matías era el alma de la peña. Tenía una generosidad inmensa y una pasión por enseñar que no se puede describir”. Mensajes similares se han repetido entre compañeros y aficionados, que han subrayado su implicación con el arte y su papel como formador.
La familia, profundamente afectada, ha solicitado respeto y privacidad en estos momentos. Mientras tanto, el caso continúa bajo investigación, con el foco puesto en esclarecer si el origen del crimen se encuentra en ese posible conflicto sentimental que ahora centra todas las hipótesis.