Borja Sémper, apasionado de la cultura: de su grupo musical a su poemario "socarrón y auténtico"

La música y la literatura tienen una importancia mayúscula para Borja, aunque la política sea su pasión
La relación de Borja Sémper con el hijo de su pareja, Bárbara Goenaga, y Óscar Jaenada
La política es la carrera que Borja Sémper ha escogido para su vida, una profesión a la que ha dedicado la mayor parte de su tiempo, a pesar de que en el año 2020 decidió tomarse un respiro y dedicarse a otras cosas. Fue una etapa llena de ilusiones y proyectos, pero no fueron suficientemente satisfactorios para mantenerle demasiado tiempo alejado de la política: en 2023 le daba una nueva oportunidad y regresaba.
Sémper estudió Derecho porque consideró esta carrera como "una especie de navaja suiza que te permite hacer muchas cosas", tal y como explicó en Buscando Vocaciones. Una forma de pensar que sigue teniendo en la actualidad, defendiendo que tan importante como formarse en aquello que puede abrir puertas es "cultivar las pasiones".
"Que sean capaces de hacer más allá de lo que hayan estudiado", explicaba un poco más el político sobre su manera de ver la vida. "Que toquen un instrumento, que hagan punto de cruz, que se interesen por el cosmos". Esas aficiones que pueden convertirse en una puerta de escape, pero también en una profesión más adelante si así se decide.
Una forma de cultivar la mente a través de aquello que se disfruta y no solo con la intención de obtener una formación académica, sino por el mero placer de aprender más sobre algo que apasiona y disfrutar el proceso. Esta es algo que Borja quiso explicar y que se ajusta bastante a su manera de vivir su vida porque, a pesar de que dedica una gran parte de su tiempo a su profesión, también saca tiempo para disfrutar de otras de sus grandes aficiones como son el arte, la música o la literatura.
En ocasiones como mero espectador, pero no siempre, a veces se convierte en creador.
La pasión de Borja Sémper por la cultura
A lo largo de la vida de Borja Sémper, la cultura y el arte han tenido una importancia mayúscula. Es bastante frecuente que el político comparta algunas de sus visitas a museos y salas de exposiciones, así como que hable abiertamente en entrevistas y charlas sobre su amor por la música: es un habitual en recitales y conciertos. De hecho, fue durante un concierto de Love of Lesbian en Vitoria cuando se confirmó su relación con quien hoy es su mujer, la actriz Bárbara Goenaga.
Siente una gran admiración por músicos como Joaquín Sabina y no duda en compartir con sus seguidores algunos conciertos que han sido especiales para él, como el de Arde Bogotá o el paso de Mikel Izal por el Congreso, donde tocó en directo en 2023. Tampoco dudó en subirse al escenario y cantar junto a Pablo Benegas (exintegrante de La Oreja de Van Gogh) una versión de Lady Madrid, de Pereza. Con motivo del cumpleaños de un amigo cambiaron la letra para que se llamara Lady Donosti.
La música le ha acompañado toda la vida, lo que hace que descubrir que a los 18 años tocaba en un grupo sea menos sorprendente. Durante una entrevista con Thais Villas, explicaba que, a los 18 años, estaba "intentando triunfar en la música con un grupito". No tuvo demasiada suerte, "Fracasó y aquí estoy, en política", bromeaba. Ante la pregunta de si le hubiera ido mejor si se hubiera dedicado a la música, no dudaba en seguir con la broma: "No sé, ahora doy el cante en política, así que tampoco estoy tan lejos".
La música no estaba en las cartas como ocupación a tiempo total y parece que la literatura tampoco, aunque en este caso sí que ocupa su tiempo de manera parcial. No solo porque es un apasionado de la lectura (sus recomendaciones de lecturas son algo habitual en su cuenta de Instagram), también porque es capaz de plasmar sus pensamientos con palabras y darles vida.
Lo ha hecho junto a su compañero y amigo Eduardo Madina, junto a quien se sentó a escribir Todos los futuros perdidos, un libro en el que reflexionan sobre su pasado común y el fin de ETA. También lo ha hecho en solitario, primero en forma de ensayo con Sin complejos (2013) y después de poesía, con Maldito (des)amor (2015), una obra que se definió como un poemario "socarrón y auténtico". Este fue el primero, pero no el último, en 2021 publicaba Cosas que pasan.
"En poesía me siento una especie de intruso que llega, saluda y se va", decía durante una entrevista para Cool. Dos obras muy distintas que reflejan momentos diferentes de su vida porque, si en la primera le escribía al desamor, en la segunda ya no es así. "Las diferencias entre los dos libros son las lógicas de alguien a quien le han pasado muchas cosas en 7-8 años. No es biográfico ni mucho menos, pero sí te vas dejando retales de muchas experiencias".
