La familia de sor Lucía Caram: los orígenes en Tucumán (Argentina) y los seis hermanos de la monja más famosa
Nacida en una de las provincias más pobladas de Argentina, procede de una familia de clase media-alta e ingresó en el convento cuando tenía 18 años
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Si hay una monja mediática, esa es sor Lucía Caram. Mediática y con un discurso que rompe el poder establecido dentro de la fe católica: hemos podido verla posicionándose del lado del colectivo LGTBIQ+, de la acogida de migrantes o contra el machismo en la iglesia a la que pertenece, entre otras muchas cosas. Afincada (y vinculada) a Cataluña, su salto a la fama nacional se produjo principalmente desde ‘Las mañanas de Cuatro’, donde fue colaboradora habitual. Pero ¿cuáles son sus orígenes y en qué familia se crio? Conozcamos un poco mejor a esta religiosa tan peculiar.
Nacida en Tucumán, en una familia de clase media-alta
Tucumán es una de las 23 provincias argentinas: situada al noroeste del país, es la segunda más poblada después de Buenos Aires. Allí nació y se crio sor Lucía, la quinta de siete hermanos, aunque su madre llegó a tener nueve hijos. Sus hermanos mantienen un perfil privado, lejos de la exposición pública de sor Lucía, pero vivieron la misma infancia que ella, en una familia de profundas creencias religiosas y de clase media-alta. “Mi vida está marcada por mis raíces. […] Yo vengo de una familia cristiana, en la que el compromiso cristiano tenía mucho que ver con el compromiso con los más necesitados”, explicaba en 2022 a RNE. En esta charla también cuenta que su infancia y la de sus hermanos estuvo marcada por la guerra (“una guerra muy cruenta”) y la dictadura posterior, en una sociedad “que se dividía y se fragmentaba”. Quizá por eso también está fuertemente comprometida con el conflicto en Ucrania, país al que ha viajado ya 43 veces.
Aunque Tucumán es una región con grandes bolsas de pobreza, la monja reconocía: “Me tocó estar del lado de los privilegiados”. Pero enseguida fue consciente de las desigualdades, que le hacían, reconoce, mucho daño. Su provincia fue muy castigada por esta dictadura; la religiosa explicaba, en una entrevista a ‘El Confidencial’, que entonces, en medio de esa violencia, nació “la primera semilla de mi vocación”. Cuando cumplió los 18 años, en 1984, decidió ingresar en el convento, en un momento en el que la iglesia “tenía un compromiso muy fuerte con los más pobres”.
Raíces catalanas
Diez años después se instalaría en Manresa, en el convento de clausura de Santa Clara. Y es que, aunque nacida en Argentina y con ascendencia libanesa, su árbol genealógico también hunde sus raíces en Cataluña, donde hoy sigue viviendo. “Las raíces familiares están aquí, en Tortosa”, explicaba el pasado año en uno de los vídeos que sube a TikTok. “Aquí nació mi familia, y eso que somos argentinos y de Tucumán”, decía de sus orígenes. De hecho, es una devota de la virgen de la Cinta, patrona del municipio tarraconense, a la que se encomendó su madre “cuando no podía tener hijos”.
Su vínculo con Cataluña continúa hasta hoy; de hecho, preguntada recientemente por la visita del papa León XIV a España y en concreto a Barcelona, hablaba en términos muy positivos de él en Catalunya Ràdio. Pero con quien llegó a tener una gran relación de amistad fue con el papa Francisco, con quien no solo compartía cierta visión del mundo y una manera poco frecuente de representar a la iglesia, sino también un mismo origen geográfico. “Me siento huérfana”, reconoció tras el fallecimiento de Jorge Bergoglio.