Entrevista a Teresa Riott: “Si las mujeres liderasen, habría menos guerras y menos violencia”

Hablamos con la actriz en una entrevista en la que queda claro que su vínculo con las mujeres, en su vida y en su profesión, tiene una gran importancia para ella
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Teresa Riott descuelga el teléfono para la entrevista desde casa de Diana Gómez, su Valeria dentro y fuera de la pantalla. “He dormido aquí”, explica, y señala que la amistad entre las protagonistas de la mítica serie es real. “Éramos amigas, lo somos y lo seremos”, afirma. Mientras habla queda claro que su vínculo con las mujeres, en su vida y en su profesión, tiene una gran importancia para ella.
Ahora está por cerrar una etapa muy distinta con El Inmortal, serie producida por Movistar Plus que presentó en el pasado Festival de Cine y Series ‘Lo Que Viene’ Tenerife 2026. Riott se despide por todo lo alto esta última temporada convertida en una líder dura y fría en un mundo muy masculino. La Rubia, su personaje “ahora es más rígida e inexpresiva, y menos divertida”, adelanta.
Este reto que le ha exigido alejarse de sí misma, y al mismo tiempo la ha conectado con su fuerza. “Mi tendencia era a hacerme pequeñita”, confiesa. Riott reconoce que no ha sido sencillo. “No me llevo bien con la violencia, es lo que más me ha costado trabajar”, admite. De ella también se lleva una mayor seguridad. “Es una mujer que no se juzga a sí misma, ni tiene miedo. Todo eso estaba muy lejos de mí, y ahora está más cerca”, cuenta.
En una industria donde el poder femenino aún se cuestiona, ella considera que “se puede liderar desde una posición totalmente femenina, sin tener que ser algo que no somos”. Y va más allá, “si las mujeres liderasen, habría menos guerras y menos violencia”. Lo dice con la convicción de quien ha tenido que aprender a ocupar su propio espacio, y aún sigue en el camino. “Estar empoderada es saber lo que quiero en cada momento y darme el permiso de permitírmelo. Ojalá pueda llegar a respetar mis propios deseos, mis intuiciones, siempre”, apunta.
En la tercera y última temporada de El Inmortal tu personaje, La Rubia, ya tiene definitivamente el control de los Miami. ¿Cuál ha sido el mayor reto para ti al interpretar a una mujer con tanta responsabilidad y presión?
Pues exactamente lo que acabas de decir. Tener la responsabilidad de tener que liderar a la banda en la serie. Construir un personaje que cambia completamente de las dos temporadas anteriores a esta. Me he tenido que volver más rígida, más inexpresiva, y mucho menos divertida. Todo lo que abarca el poder se ha comido al personaje para crear a uno nuevo. Ten en cuenta que ella tiene que tomar decisiones por encima de hombres que tienen también su propia visión del negocio. Ha sido un desafío sostener toda esa tensión durante escenas muy difíciles y duras. Al final todo depende de ella. Llevar la batuta de eso ha sido el mayor reto, y también lo más interesante.
Tu personaje, La Rubia, parece puro hielo, pero de alguna forma consigues que se note que debajo de su frialdad hay un volcán en ebullición…
Sí, qué bonito eso que dices. Justo era una de las cosas que le quería poner al personaje. Que por fuera parece que no pasa nada y es un manto de hielo, a veces incluso sus palabras son cortantes. Pero quería conseguir que en su mirada y en sus gestos se percibiera todo lo que le está pasando por dentro. Porque el secreto es no saber lo que le pasa, pero a la vez lo estás sabiendo perfectamente ,porque vas con ella todo el rato.

De algún modo, eso la humaniza. ¿Cómo te llevas tú con La Rubia? ¿En qué te pareces y en qué no?
Ahora nos llevamos muy bien. Hemos sido compañeras cuatro años y me tocó hacer un gran ejercicio de investigación, ver personajes parecidos y sobre todo sacar en mí una violencia que nunca había sacado. Yo no me llevo muy bien con los actos violentos para nada, eso es lo que más me ha costado trabajar. También es una mujer que se siente súper libre en su cuerpo, que tiene la capacidad de decir lo que quiere, que no se juzga a sí misma, que no tiene miedo. Todo eso estaba muy lejos de mí y ahora he conseguido que cada vez esté más cerca.
Llevarte eso de un personaje suena muy bien… En la serie lideras un entorno de hombres. ¿Crees que muchas mujeres sienten que tienen que endurecerse o adoptar rasgos considerados masculinos para que las tomen en serio?
Sí, yo creo que a la vista está. Incluso en la ficción, muchas veces cuando una mujer coge el poder se la masculiniza por ejemplo en el vestuario, en la manera de andar... Parece que el poder está ahí, en mimetizarse con los hombres poderosos para que así te iguales. Me gusta haber hecho un personaje que no es así, he mantenido toda mi feminidad, toda la gracia y todo lo que es el universo femenino. Y creo que sí se puede liderar desde una posición totalmente femenina, sin tener que ser algo que no somos. La energía masculina está en la acción, en el hacer, no hace falta disfrazarte.
¿Te ha pasado a ti en tu profesión, lo de tener que ‘masculinizarte’?
Yo es que soy muy muy femenina y lo que me suele pasar a mí es que me hago pequeñita, en según qué situaciones, en vez de sacar toda mi fuerza. Por eso creo que La Rubia me ha ayudado, porque mi tendencia era hacerme más vulnerable y a no dejarme sacar esa fuerza. Esto ahora ha cambiado.
¿Has sentido alguna vez el síndrome de la impostora?
Pues mira, precisamente me pasó justo antes de empezar esta serie. Llevaba muchos meses preparándome para este personaje, para esta temporada final, para ser la jefa, y liderar incluso al propio Inmortal. Pero unos días antes de empezar entré en una especie de crisis, o catarsis. Y me dije, no sé si voy a poder hacer esto, no sé si toda la confianza que han depositado en mí, mis productores, mis directores, está en mí. Sentí tanto peso en los hombros que pensé que no iba a ser capaz de hacerlo.
¿Y cómo lo solucionaste?
Pues fui capaz porque no tenía otro remedio. Y porque comprendí que eran esos miedos que a veces te recorren la mente, que te engañan y te llevan a hacerte trampas a ti misma. Recibir tanta responsabilidad y tanto poder por primera vez te puede hacer dudar de ti. Entonces, tienes dos caminos, dudar o tirar para adelante. A mí me pudo la duda en ese momento, pero tiré para adelante y salí yo. Lo hice y lo disfruté y estoy muy orgullosa. Tengo muchas ganas de que lo vea todo el mundo.
La Rubia es una jefaza, con mayúsculas, una mujer empoderada dentro del mundo narco. ¿Qué significa para ti esa palabra?
Para mí es un sentimiento interno que tiene que ver conmigo misma, con abrazar y conquistar mi autoconfianza. Estar empoderada es saber lo que quiero en cada momento y darme el permiso de permitírmelo. Si me quiero ir de un sitio donde no estoy a gusto, me voy. Es no estar pendiente de la opinión de los demás. Mi objetivo es ser auténtica conmigo misma siempre, saber que soy la única que me va a acompañar hasta el final y que soy la única a la que le tengo que ser fiel. Lo demás va y viene. Ojalá pueda llegar a respetar mis propios deseos, mis intuiciones, siempre. Ese sería para mí el poder del empoderamiento.
¿Cuándo sentiste que querías ser actriz, que ese era tu camino?
Lo he sentido desde muy pequeña. Yo siempre he querido hacer muchas cosas, quería ser veterinaria, diseñadora de moda, policía, cantante… Y entendí que todo eso se podían concentrar en ser actriz. Actuar es poder ser todo. También me ha ayudado ver muchísimas series, por ejemplo, Compañeros, o Punky Brewster. Es que, claro, soy millenial… Siempre he querido vivir en el mundo de la fantasía. Mi madre me apoyó y siempre he estado relacionada con el baile, el canto, la interpretación.
Te conocimos, te hiciste súper popular con la serie ‘Valeria’. ¿Qué recuerdos guardas de ella?
Es tan bonito lo que he vivido con Valeria, aparte de un trampolín profesional, fue mi máster en interpretación. Pero lo que tengo más presente es el cariño de la gente, porque es una serie que ha tocado muchos corazones. He vivido experiencias de gente que me ha dicho que ha llegado a salir del armario gracias a mi personaje, o que ha cambiado de trabajo gracias a mi personaje. Y mucha gente que ha recuperado a sus amigas gracias a nuestra serie. Esta es otra de las cosas por las que quiero ser actriz, el regalo más bonito de Valeria es haber podido aportar algo a la vida de la gente. Y también me he llevado a mis amigas. Ahora mismo estoy haciendo la entrevista contigo por teléfono desde casa de Diana [Gómez], que es la actriz que hace de Valeria.
Qué bien que sigáis siendo amigas, lo parecíais de verdad…
Es que lo éramos. Lo eran, lo somos y lo seremos. La gente que la veía también se siente parte de esa conexión, por eso nos piden abrazos cuando nos ven. Hemos pasado tantas horas al lado de personas que no conocemos que para ellos formamos parte de su vida. Creo que Valeria nunca va a salir de mí, de mi vida. Es un poco como Sexo en Nueva York. Yo me imagino a Sarah Jessica Parker que seguirá yendo por la calle y la van a parar eternamente. Pues Valeria es un poco ese fenómeno aquí en Europa.
Era una muestra de la amistad femenina tan chula, tan real…
Creo que fue muy necesario en un momento en el que estábamos todavía empezando a despertar con el feminismo de alguna manera. Esa serie era de mujeres protagonistas, ellas no eran un complemento de ningún hombre en la ficción. Ni la madre, ni la hermana, ni la novia, son ellas por sí mismas. Y un espejo a que la gente se pueda mirar y decirte puedo liderar mi vida, la amistad es importante, hablar es importante, cambiar de vida es importante.
Ahora también acabas El inmortal, y cierras una etapa con un personaje totalmente distinto al de Valeria…
Absolutamente distinto.
¿Qué mujer te gustaría a ti personalmente ser dentro de 10 años? ¿Y qué personajes te gustaría hacer a continuación?
Qué bonita pregunta. Está siendo un cúmulo de emociones muy fuertes, porque no hay tantas series que duren tanto tiempo. Y mis dos grandes proyectos han durado mucho. Así que te despides no solo del personaje, sino de la familia que has creado, de tus compañeros que son tus amigos, tus compañeros de batalla. Me está removiendo mucho. Hoy miraba atrás y veía el tipo de personajes que he hecho, siempre son desde la composición y desde alejarme de mí misma. Y pensaba, qué interesante sería hacer algo distinto, más hacia adentro, pudiendo tocar partes de mí. No esconderme tanto detrás de creaciones tanto físicas como de personaje. Me gustaría poderme desnudar un poco más ante la pantalla y también al espectador.
¿Y cine te planteas?
Por supuesto. Acabo de rodar una película con Maxi Iglesias. ¡Yuju! Acabamos de rodar una comedia romántica, muy divertida. Yo estoy abierta a todo, lo que me gusta es cuando la gente ve en mí algo y me dice, yo voy a sacar esto de ti. Que es lo que me ha pasado en los tres últimos proyectos gordos, que sacan de mí lo que ni siquiera yo sabía que tenía. Me gustan esas miradas que me sorprenden a mí misma. En diez años me gustaría ser una mujer que vive tranquila con las decisiones que ha tomado. Porque siento que estoy en un momento que hay muchas cosas cambiando y a veces dudo de si mis decisiones son las adecuadas. Me gustaría poder tomar decisiones tranquilamente y pensando en mí, como te decía antes.
¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?
El mejor consejo que me han dado me lo dan muchas veces. Es que no piense tanto, porque le doy muchas vueltas a las cosas. Lo voy a nombrar porque lo recibo muy a menudo. Y es verdad que a veces no pensar y hacer las cosas desde la intuición y sin preocuparte por lo que pueda pasar es lo mejor. Si tomase la decisión que quiero en cada momento, a lo mejor sería más feliz.
La profesión de actriz es una profesión muy expuesta todo el rato. ¿Cómo te proteges tú?¿Cómo te cuidas?
Pues así es, cierto. Pero yo tengo un acompañamiento terapéutico siempre. Y luego para mí lo más importante son mis amigos y mi familia. Son como mi brújula cuando me pierdo. Cuando dudo de mí, cuando no sé si estoy haciendo las cosas bien o estoy muy, muy, muy contenta con algo, siempre recurro a ellos. En esta profesión tenemos muchos picos. A veces duran más, a veces duran menos. Pero tener gente al lado que te recuerde a quién eres, para mí es lo más valioso.
La toma a tierra, ¿no?
Sí, la gente que te conoce desde siempre, que te ha visto soñar, que te ha visto conseguir el sueño, que sabe cómo trabajas. Esa gente hay que tenerla cerca y cuidarla. También es importante aprender a gestionar los parones de trabajo, tomarlos como algo positivo y algo nutritivo. Decirte, ahora es el momento en el que yo puedo crecer, cuando puedo disfrutar. Porque luego lo que voy a tener que dar es lo máximo de mí misma. Vivir al máximo las experiencias durante los parones. Porque si no tienes muchas vivencias dentro, no podrás expresarlas.
Suena a vivir de modo consciente…
Sí. Realmente esta es una profesión muy difícil y muy dura, en la que solamente estás si eres un apasionado y un soñador. Estás en el sueño. Disfrútalo. Hay que estar agradecida por estar aquí.
¿A qué te dedicas en esos parones, cuando tienes tiempo?
Me gusta mucho hacer yoga. Meditar. Me voy a un pueblito muy pequeño a vivir, donde están mi mamá y mi perro. Y ahí disfruto mucho de la naturaleza. Necesito hacer deporte muchísimo. Y en esos momentos sí que me gusta como desconectar de las pantallas, pasar tiempo sin mirar nada, estar conmigo misma. Incluso no coger ni un libro. Dedicar tiempo a ver qué hay en mi mente, cómo un momento de reflexión. Me gusta hacer eso, me gusta alejarme.
Eso sientes que te nutre también, ¿no?
Sí, y la naturaleza es algo que necesito muchísimo. Ver, respirar aire fresco, el silencio. Es algo que las grandes ciudades, cuando estamos trabajando, no nos podemos permitir. Y yo siento la falta que me hace. Voy como un animalillo que me sueltan de la jaula, rápidamente a respirar verde y a tocar tierra.
¿Hay alguna lección que te haya enseñado la vida o la profesión que te gustaría transmitir a las personas jóvenes que puedan leer esta entrevista?
Sí, que la vida es totalmente inesperada. Nunca sabes lo que te va a pasar, en cualquier momento puede venir a darte una sorpresa. Por eso, creo que hay que soltar totalmente el control. Y ser solo fiel a lo que tú quieres. La clave está en cómo tú te tomas lo que te pasa en la vida. Así que hay que trabajar muy bien la mente, y también el cuerpo, para estar lista, para que cuando la vida te traiga cosas, puedas disfrutarlas de la mejor manera posible.
¿Con qué director o directora te gustaría trabajar?
Me gusta mucho el trabajo que hace Alauda [Ruiz de Azúa], me parece muy interesante. Por supuesto, para mí me encantaría trabajar con todas las directoras que están ahora mismo en auge. O sea, me parece que trabajar con mujeres es algo que me ayuda y me nutre mucho. Hay un tipo de conexión especial con ellas. Con Chloé Wallace, por ejemplo, también, que además es amiga. Hay mucha gente a la que admiro y me gusta mucho su trabajo, pero lo que más me importa es estar a gusto en el set.
¿Eso es lo que más valoras?
Sí. Porque hay grandes nombres o personas, no hablo de nadie en concreto, pero cuidado con lo que sueñas. Yo lo que más valoro ahora mismo es estar tranquila y estar bien, disfrutar del trabajo y trabajar a gusto. Así que con las personas que sean buenas, que vayan a generar un buen ambiente de trabajo, ahí es donde quiero estar. Porque a veces nos machacamos a nosotras mismas. Quiero estar ahí, quiero estar ahí. Conozco a gente, no solo de mi profesión, que están sufriendo y lloran. ¿Por qué nos hacemos esto? No es necesario estar sufriendo por cumplir un sueño. Hay que respetarse a una misma.
Quizá eso sea parte de la sabiduría de la generación milenial, de la Z, lo de pensar que es más importante la parte emocional y el estar bien que hacer una obra de arte, por ejemplo.
Sí, eso es algo que estamos trayendo en nuestra generación y creo que las mujeres también son grandes impulsoras de esto. El liderazgo femenino es muy importante. Creo que si las mujeres liderasen, habría menos guerras y menos violencia.