La vida actual de Ana Toro, ex concursante de 'Gran Hermano 10': "Me dedico a rescatar aves y quitarles los traumas"

Ana Toro ha reaparecido en 'El tiempo justo' 17 años después de su última intervención televisiva en Sálvame Deluxe.
La exconcursante de Gran Hermano ha revelado cómo es su vida actual y su inusual hobby, además de trabajar como psicóloga
Tras más de una década alejada del foco mediático, Ana Toro ha reaparecido por sorpresa. La que fuera una de las concursantes más recordadas, y también más controvertidas, de Gran Hermano ha conectado en directo con el programa 'El tiempo justo', rompiendo 17 años de silencio televisivo. Su nombre quedó grabado en la memoria de los espectadores por su fuerte carácter, su particular estética y los enfrentamientos que protagonizó durante su paso por la casa de Guadalix de la Sierra en 2008. Aunque su estancia fue breve, compartió edición con perfiles muy mediáticos como Iván Madrazo, Almudena Martínez 'Chiqui' o Liz Emiliano, lo que reforzó su popularidad. Sin embargo, tras aquella exposición, su vida dio un giro radical y desapareció prácticamente de la esfera pública… hasta ahora.
Su vida actual: entre la psicología y el rescate animal
Durante su intervención en directo, Ana Toro ha explicado con detalle cómo es su día a día lejos de los focos. Actualmente vive en Astorga, después de tomar la decisión de abandonar Granada por el alto coste de vida: “Los pisos en Granada estaban muy caros, con ese dinero decidí dedicarme a trabajar de psicóloga”, explicó.
Sin embargo, su actividad profesional no se limita a la consulta. Ana ha encontrado un camino muy diferente, centrado en el cuidado animal, concretamente en el rescate de aves: “Me dedico a rescatar aves que están amargadas y que las meten en jaulas muy pequeñas. Entonces las rescato y les quito los traumas”.
En su relato, deja clara su implicación emocional con los animales: “Los traumas son que piensan que pueden estar solos. Cuando la gente les trata mal, pican, y dicen ‘este loro es un cabrón’, pero no lo es, es que tiene miedo”. Una labor que combina con su formación en psicología y que aplica directamente en estos casos: “Yo les quito los traumas. Los animales todos tienen sentimientos”.
Su casa se ha convertido en un refugio temporal: “Tengo un montón de loros. Cuando los rescato y están bien y ya confían en los seres humanos, les busco una familia”. Este compromiso le ha llevado a recorrer buena parte del norte de España: “He ido a Asturias, a Bilbao… desde que vivo aquí he ido por todo el norte”. Incluso ha relatado casos concretos: “Recogí un loro de Málaga, lo tuve seis meses y lo llevé a Asturias”.
Los momentos más difíciles tras su paso por Guadalix
Detrás de esta nueva vida hay una etapa especialmente complicada. Tras salir de Gran Hermano, Ana intentó retomar su carrera como publicista, pero la fama televisiva le cerró muchas puertas. La situación se agravó años después, cuando reapareció en Sábado Deluxe en 2013 para contar el momento que atravesaba.
“Fue el error más grande de mi vida comprarme una casa”, confesó entonces. Aquella decisión la llevó a la ruina económica, incapaz de vender o alquilar la vivienda en la que había invertido todos sus ahorros. La situación llegó a ser extrema: tuvo que vender sus pertenencias y recurrir a una casa de acogida junto a su hija, que entonces tenía apenas seis meses.
A esa crisis financiera se sumó un duro golpe de salud: la extirpación de un tumor en el cuello. Un proceso que marcó profundamente su vida y que se produjo en paralelo a su difícil situación personal.
Además, siempre ha sido muy crítica con el impacto que tuvo el reality en su trayectoria: “Gran Hermano me ha arruinado la vida”, llegó a afirmar. “Yo era publicista, tenía una vida estable… y después nadie te contrata”. También habló del distanciamiento familiar: “Me han tachado de loca”.
Pese a todo, Ana Toro ha logrado reconducir su vida lejos de la televisión, encontrando estabilidad en un entorno completamente distinto y con una rutina centrada en ayudar a otros, aunque en su caso tengan plumas. Su reaparición ha permitido descubrir una versión muy diferente de aquella concursante que un día revolucionó Guadalix.
