La infancia de Malú en Algeciras, donde fue "muy feliz" y donde se dio su primer beso
La cantante nació en Madrid, pero prácticamente toda su infancia y gran parte de su adolescencia transcurrieron en esta localidad gaditana, de la que es embajadora
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Era difícil que Malú no se dedicara a la música: sobrina e hija de Paco y Pepe de Lucía, respectivamente, su madre, Pepi Benítez, también tuvo su incursión en el mundillo con un tema, ‘Arena caliente’, que fue número 1 en Los 40 Principales, allá por los primeros años 70. Demasiada genética a favor como para no ser artista. Y eso que su profesor de música en el colegio le dijo que no tenía voz para estar en el coro del colegio. Aquella confesión que, reconozcámoslo, sabe a dulce venganza, se la hizo en Telecinco a Bertín Osborne. Y también le habló, a él y a otras personas, del lugar en el que fue muy feliz: Algeciras.
Una ciudad llena de "primeras veces"
María Lucía Sánchez Benítez nació en Madrid, pero pasó gran parte de su infancia a caballo en Sevilla y, sobre todo, en Algeciras. En esta localidad gaditana nacieron y se criaron su padre y su tío. Y también ella, que después de marcharse continuó yendo muchos veranos. En 2022, el alcalde del municipio, José Ignacio Landaluce, la nombró Embajadora de Algeciras. Precisamente en la charla que Malú mantuvo con Bertín Osborne le explicó lo inmensamente feliz que fue allí: “Toda mi infancia ha sido allí, mi primer beso… Todo fue allí. Los tres maravillosos meses de verano los pasaba allí hasta los 15 años”.
Y, si Algeciras fue el lugar en el que Malú dio su primer beso, no es ni mucho menos el único recuerdo que guarda del lugar, cuna del flamenco y enclave geográfico privilegiado, entre el Mediterráneo y el Atlántico. Cuando recibió el título de embajadora, Malú explicó que la primera vez que estuvo en Algeciras “todavía tenía el cordón umbilical”. También confesó que fue allí donde dijo “sus primeras palabras, […] tuvo sus primeros amigos, […] y de la mano de su tía Lourdes aprendió a nadar”.
Rodeada de arte a todas horas
“No se puede resumir una infancia”, explicaba entonces. Pero habló de las mañanas en que acompañaba a su madre al mercado, de cuando había puchero y eso implicaba digestiones largas que dificultaban meterse en la playa (por aquello de guardar las preceptivas horas de digestión), de cómo la casa de su tía siempre estaba abierta para lo que fuera.
En aquella Algeciras de los años 80 y 90, Malú también aprendió a respirar arte por los cuatro costados. Junto a su tío Paco también escuchó la música de su otro tío, Ramón de Algeciras, guitarrista de Camarón de la Isla. La cantante de ‘Ausente’ vio pasar por su casa a este cantaor que revolucionó el flamenco, pero también vio y escuchó a Lola Flores o a Alejandro Sanz: el de Moratalaz terminó apadrinándola y presentándola “en sociedad” con aquel single debut, ‘Aprendiz’, un tema compuesto por él. Allí y por teléfono, contaba recientemente en sus redes sociales, dio el tono de la canción que la hizo famosa, “hace ya 26 años en el patio de la casa de mis padres”.
Un amor por la tierra en la que se crio que le transmite a su hija Lucía
De aquella infancia en Algeciras recuerda Malú, además de aquellas sesiones improvisadas de flamenco con tantos artistas, las duchas con la manguera en el patio de su tío Antonio, hermano de Paco, Pepe y Ramón, que no se dedicó profesionalmente a la música, pero fue un apoyo esencial para todos ellos. O cuando todos los primos se bañaban juntos en un barreño. O cuando su tía Lourdes le quitaba el alquitrán de los pies que a menudo se les pegaba cuando estaban en la playa. “Este es mi refugio, el lugar al que siempre quiero volver”, reconocía en su declaración de amor a Algeciras. “Aquí siempre que puedo traigo a mi hija, al lugar donde su madre fue y sigue siendo feliz”.