La infancia y juventud de Quevedo: de Brasil a las Palmas y sus curiosos estudios universitarios
El artista urbano, de 24 y con nueva gira en 2027, tiene una carrera corta pero meteórica: así fue su infancia, que comenzó en Sudamérica y lo llevó a las Islas Canarias
Los influencers, sobre Quevedo: "Me parece mal que se le alabe solo por sus músculos"
No haber cumplido los 25 y haber colaborado con Ed Sheeran, cantado con Bad Bunny en su último concierto en España o protagonizado una de las famosas sesiones de Bizarrap quizá no lo pongan a la altura del legendario rival literario de Góngora, pero en fama están a la par. Quevedo (el del siglo XXI) tiene tras de sí una carrera fulgurante y, ante él, un futuro prometedor. Pero hubo, a pesar de su juventud, un Quevedo alejado del éxito: un chico llamado Pedro Luis que cruzó el Atlántico cuando apenas tenía recuerdos y que ha ido almacenando ritmos que ahora vuelca en sus temas, internacionalmente conocidos.
De Madrid a Brasil cuando era un recién nacido
Pedro Luis Quevedo Domínguez nació en Madrid, pero de la capital no guarda ningún recuerdo porque nacer allí se queda en una mera anécdota. Con pocos meses, su familia se trasladó a Brasil. Allí vivió hasta los 5 años. De allí conserva algo del portugués de Brasil, que habla un poco y, sobre todo, entiende. Y quizá alguno de los ritmos latinos que atraviesan su música.
A los 5 años se mudó a Las Palmas de Gran Canaria, y se considera un grancanario más. De hecho, es su origen insular el que ha marcado su música: su primer hit fue ‘Cayó la noche remix’, junto a otros grandes artistas de las islas, como Cruz Cafuné, La Pantera, Juseph, Bejo, Abhir Hathi y EL IMA. El amor a su tierra impregna, de hecho, su música. Pero volvamos al Quevedo niño y adolescente.
Lo que perdió la Administración y Dirección de Empresas lo ganó la música
Él mismo ha contado que lo de rapear surgió como un juego: tenía 14 años y, a la salida del instituto, se dedicaba a hacer batallas de gallos con un amigo. Y aquel amor por el 'freestyle', que su amigo fue dejando atrás, fue creciendo en él, pero aquel adolescente aún no se atrevía a dar a conocer su talento, que continuaba con él como un hobby.
Terminó el Bachillerato e inició estudios universitarios, como tantos jóvenes de su edad. Quevedo se animó con ADE (Administración y Dirección de Empresas), una carrera muy de moda en estos tiempos. En paralelo, trabajaba como albañil para ganarse algunos euros. La pandemia lo pilló cuando llevaba un año y medio cursando ADE, y fue entonces cuando abandonó los estudios. El encierro lo pilló con Jader, hoy otro de los grandes de la música urbana. Compartían piso y hasta cama. Jader fue, de hecho, compositor de algunos temas de Quevedo.
Tras la pandemia, Quevedo se encontraba psicológicamente tan tocado (un desamor también contribuyó al malestar) que se puso a grabar “en casa de un amigo sin tener idea de nada”, recoge ‘Woman’. Aquellos primeros pasos lo convirtieron en uno de los referentes en España de ritmos como el reguetón, el trap o el rap. Y sí, también escribe, y lo hace a partir de sus propias experiencias de vida. Puede que ‘Quédate’ no sea un soneto como los que escribía su famosísimo tocayo del Siglo de Oro, pero ¿quién no lo ha canturreado alguna vez?