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La infancia de Quim Gutiérrez en Barcelona y cómo sus padres gestionaron su gran fama a los 13 años

Quim Gutiérrez, en la actualidad y en su debut como actor. Instagram/@quimyo y X/@som3cat
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Hoy, a Quim Gutiérrez no le hacen falta presentaciones. Desde ‘Azuloscurocasinegro’ hasta ‘Amarga Navidad’ ha pasado por decenas de platós, la vida le sonríe en lo personal y su presencia es sinónimo de éxito. Pero, como sucede con todos los intérpretes, hubo una primera vez. Y la de Quim tiene un halo especial, porque debutó cuando era un niño: tenía 12 años, estaba acreditado como Joaquim y daba vida a Martí en una serie que lo fue todo en Cataluña: ‘Poblenou’. Así transcurrió su infancia y su primera conexión con la fama.

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Sus padres, responsables de la gestión de su éxito “a una edad tan vulnerable”

‘Poblenou’ fue la primera telenovela creada en catalán. Centrada en el barrio barcelonés al que hace mención el título, podíamos asistir a todos los temas de actualidad del momento desde la perspectiva de sus protagonistas, vecinos del barrio y en torno a un supermercado, del que eran dueños los padres de Martí (Quim).

Para un niño que tenía entre 12 y 14 años cuando se convirtió en popular de la noche a la mañana, aquel éxito no era fácil de gestionar. De hecho, en una charla con Àngels Barceló, Quim explicaba cómo, de entre los momentos destacables de su vida, “está la gestión que mis padres hicieron de todo este proceso”. Y comentaba que “para un adolescente de 13 o 14 años, tener una exposición tal y un nivel de popularidad y reconocimiento a una edad tan vulnerable, por lo que tiene de la propia exposición y de cómo los demás te valoran, hubiera podido ser muy complicado”. De hecho, aquella forma que tuvieron su padre y su madre de acompañarlo marcó su forma de vivir la fama: “Yo creo que gracias a eso me inmunicé a las tonterías que conlleva la popularidad”. 

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Una infancia feliz en la que se sintió “querido y acompañado”

Vallcarca es uno de los cinco barrios que forman el distrito de Gràcia, en Barcelona. La infancia de Quim transcurrió allí principalmente, en un barrio que poco se parece al de hoy: cuando llegó el metro a aquel barrio, el actor ya tenía 4 años. Parece un detalle menor, pero Vallcarca, que todavía hoy conserva ese aire de barrio que ya se ha perdido en casi toda la ciudad, es una de las zonas más altas, y sus calles tienen enormes pendientes. Hacer llegar allí el transporte público lo era todo.

“Tengo sensaciones soleadas, cómodas y ligadas a mi infancia”, explicaba Quim en una entrevista concedida a la revista ‘Esquire’. “Me quisieron mucho”, recordaba. También confesaba que, aunque las imágenes que le vienen de entonces son positivas y agradables, sintió celos con el nacimiento de su hermano, que vino al mundo un año y medio después que él. 

Quim explicaba que iba andando al colegio. Su barrio, oculto entre montes, escondía entre sus calles auténticas joyas arquitectónicas que hoy conviven con las cada vez más numerosas viviendas familiares (entonces, era más bien un lugar en el que se veraneaba). Entre ellas, los jardines de la Casa de los Arabescos, la casa Rosa Alemany o la Casa Comas d’Argemir, una joya del modernismo tan vinculado a la ciudad. En Vallcarca “toca bastante el sol y el clima es templado”, recalcaba el actor. Con ese entorno y una familia cuidadora y protectora, es normal que todos sus recuerdos sean tan luminosos.