Violeta Mangriñán habla de si es posible una boda con Fabio: “El día que menos lo esperes, anillazo”

La creadora de contenido se sincera sobre sus planes de futuro con Fabio Colloricchio, su proyecto inmobiliario en el pueblo
Berta Collado, sobre las inseguridades: "Era tan exigente conmigo misma que no disfrutaba de nada"
Violeta Mangriñán vive uno de los momentos más dulces de su vida, tanto en lo profesional como en lo personal. Radiante y presumiendo de su inconfundible melena, desde Divinity hemos entrevistado a la influencer en la alfombra roja del último evento de Pantene, marca de la que es embajadora. Entre risas y mucha naturalidad, la valenciana ha repasado con nosotros desde sus peores desastres estéticos del pasado hasta sus verdaderos planes de futuro junto a Fabio Colloricchio y sus hijas.

La (no) boda con Fabio
Era imposible no preguntarle por el tema estrella de sus redes sociales: su ansiada boda, ya que ambos juegan constantemente al despiste. Violeta reconoce que el tema da mucho que hablar y aclara, entre risas, que en el fondo todo es una broma porque le encanta "vacilarnos" y generar expectación. "Nos está funcionando muchísimo la coña de la boda, la no boda en redes. Voy a seguir haciendo TikToks y vídeos con el tema", admite divertida.
Además, señala la doble cara en las críticas que recibe por esta broma: "Solo me llaman pesada a mí, por lo que sea". Pero, poniéndonos serios, la creadora de contenido confirma que pasar por el altar no entra en sus planes a corto plazo, principalmente por un motivo económico y logístico: "Tengo la reforma de Casa Pepa, que me voy a dejar ahí un picotazo. Una boda cuesta mucho dinero y organizarlo es un dolor de cabeza", explica con sinceridad. Y si hay algo que caracteriza a Violeta, es su pelazo: "Me encanta mi pelo tal cual lo tengo", aunque nos cuenta que mantiene una "relación tóxica" con su flequillo, ya que siempre se lo corta y luego se arrepiente.
'Casa Pepa': el refugio rural para Gala y Gia
Dejando a un lado el beauty, Violeta está muy ilusionada con su reciente adquisición, 'Casa Pepa', una vivienda en la tierra natal de su abuela que está reformando, ya que para ella, huir de la gran ciudad en vacaciones es fundamental: "La suerte de tener un pueblo solo la sabe quien la tiene". Su gran ilusión es que sus hijas, Gala y Gia, puedan vivir esa magia del verano en el pueblo, desconectar de la ciudad y, quién sabe, experimentar en el futuro esos amores de verano.
Eso sí, como buena reina del hype, no podía despedirse sin dejarnos con la miel en los labios y mantener viva la chispa de la esperanza matrimonial: “El día que menos lo esperes, anillazo”.
¡Dale play al vídeo!