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Los orígenes de Rodri: el pueblo madrileño en el que creció y su infancia, marcada por la exigencia y una afición que conserva

Rodri. Getty Images
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La selección española masculina se ha impuesto a la argentina en la final de la Copa Mundial de Fútbol 2026. España consigue, dieciséis años, después, su segunda estrella gracias a una victoria sufrida debido a un gol de Ferran Torres. El encuentro ha tenido, además, otros protagonistas: uno de ellos, el capitán de la Roja, Rodri, que además de levantar el trofeo mundialista pudo hacer lo propio con un reconocimiento individual, el que le reconoce como mejor jugador del torneo. Importantes espaldarazos para un deportista muy unido a sus orígenes, a su familia, su tierra y su niñez y juventud. Descubrimos cuál es la historia personal que hay tras él.

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Los orígenes de Rodri en su pueblo de Madrid

El jugador del Manchester City F. C lleva años acumulando títulos y recibiendo reconocimientos por su labor deportiva, incluido el Balón de Oro en el año 2025. Pero antes de hacerse un hueco en la élite del fútbol internacional, Rodri se crio en una familia de casi media en la que la educación era la prioridad. Rodrigo Hernández Cascante, de treinta años, nació el 22 de junio de 1996 en Madrid. Fue, no obstante, otro el lugar en el que se crio: la localidad de Villanueva de la Cañada, a treinta kilómetros al noroeste de la capital.

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El mencionado municipio madrileño, de unos veinticuatro mil habitantes y llamado históricamente 'La Despernada', es conocido por ser una ciudad de gran tradición universitaria, por sus zonas verdes y su ambiente residencial. Rodri vivió, concretamente, en la urbanización de Villafranca del Castillo. Sus profesores recordaban de él en el diario AS que ya tenía "una mirada limpia", pero que era también "el demonio de Tasmania" y que, pese a ser un alumno de buenas notas, le costaba especialmente Física y Química.

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Rodri sigue muy unido a su pueblo, Villanueva de la Cañada

Rodrigo sigue muy unido a la que es su tierra. Ha mantenido su grupo de amigos de toda la vida, y no es extraño que vuelva a Villanueva de la Cañada en ocasiones, en busca de un refugio en el que huir del ruido mediático que le suele acompañar en Manchester, donde vive junto a su pareja, Laura Iglesias. "A los dos días de ganar la Champions me lo encontré en el Burguer King del pueblo", admitía con humor un amigo para Relevo. Fue allí, también, donde dio sus primeros pasos en el mundo del fútbol: empezando a jugar en el Villanueva de la Cañada CD, que ha llegado a valorar ponerle al campo el nombre del centrocampista.

La preocupación de los padres de Rodri por la educación

La llegada del fútbol a su vida durante la infancia da cuenta, además del ambiente en el que se crio el capitán de la Roja. Sus padres, Antonio Hernández y Elena Cascante, un ingeniero y una directora de marketing, siempre le dejaron claro que la formación académica debía de ser la prioridad, y el joven compaginó durante años los entrenamientos con la sala de estudios del Rayo Majadahonda, en el que militó posteriormente. Su preocupación por la educación de Rodri cristalizó en su decisión de cursar una carrera universitaria: Administración y Dirección de Empresas, que cursó mientras jugaba en el Villarreal y acabó a distancia cuando ya competía en la Premier.

La exigencia que marcó la infancia de Rodri

El propio Rodri ha contado en alguna ocasión que él mismo era el primero que solía ser exigente consigo mismo. Lo hizo en 2024, en un ensayo autobiográfico para The Player's Tribune, en el que reveló una anécdota que lo ejemplificaba. Así, contaba que cuando tenía diez años, si había disputado un partido y no había jugado lo suficientemente bien, era incapaz de hablar con sus padres durante el resto del día. "Estaba demasiado enfadado conmigo mismo. Seguro que mi madre me veía y pensaba: '¿Pero qué le pasa? Si es solo un juego'. Pero para mí, era como una droga'", relataba sobre este nivel de exigencia personal.

La curiosa afición que Rodri conserva desde su infancia

De aquellos años de infancia queda, además de su fuerte vínculo con los suyos y su pueblo, una curiosa afición más allá del fútbol. Ya de pequeño, Hernández era aficionado a debatir. Lo contaba su amigo Pablo para el diario As: "A Rodri le encanta debatir, argumentar y tener la razón", confesaba con humor, recordando que de jóvenes tuvieron una discusión absurda durante horas sobre si era más peligroso un hipopótamo o un cocodrilo.

Años después, su amigo lo vio en un vídeo del Manchester manteniendo el mismo debate con varios compañeros. Sus amigos no daban crédito: "Dijimos: 'Pero este sigue igual...", contaban a dicho medio. En declaraciones recientes para el documental 'Denominación de origen', de RTVE, él mismo ha reconocido que le gusta y mucho debatir con sus compañeros e intentar "abrir sus mentes".