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El hijo de la influencer Nuria Calvo, en silla de ruedas tras ser diagnosticado de Perthes: "Nuestro campeón"

Nuria Calvo y su hijo Héctor
La influencer Nury Calvo y su hijo Héctor. Fotomontaje con imágenes de Instagram @nurycalvo
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La creadora de contenido Nuria Calvo (conocida en redes como Nury Calvo) y su familia está atravesando un momento complicado debido a los problemas de salud de su hijo Héctor, que acaba de cumplir 9 años. El menor fue diagnosticado poco después de nacer de trigonocefalia, una malformación congénita en la que la frente del bebé se fusiona antes de tiempo, dándole a la cabeza una forma triangular que más allá de los rasgos físicos tan característicos conlleva riesgos como la presión intracraneal y problemas de desarrollo por lo que los bebés deben ser sometidos a una cirugía para remodelar los huesos de la frente y las órbitas de los ojos. Además, de forma tardía se le diagnosticó parálisis cerebral al comprobar que no podía sostener el cuello ni movimientos habituales para su edad en su primer año de desarrollo.

Desde bebé, la vida de Héctor ha estado marcada por la lucha constante y la superación. Se ha sometido a numerosas intervenciones quirúrgicas y terapias de fisioterapia neurológica, estimulación cognitiva y logopedia para fomentar su autonomía. Y su evolución ha superado cualquier expectativa. Los médicos les dijeron a sus padres que no podría caminar y que no se valdría por sí mismo, pero gracias al esfuerzo del pequeño y al apoyo de sus padres y su hermano mayor, Óscar, Héctor rompió todas las estadísticas, logró ponerse en pie, aprendió a caminar, a correr, a andar, a subir y bajar escaleras e incluso ha jugado al fútbol. Sin embargo, toda esa evolución se ha frenado en seco en los últimos meses, cuando el pequeño empezó a mostrar dificultades motoras. Nuria Calvo y su marido acudieron con Héctor al hospital de forma inmediata, pero el diagnóstico se ha demorado dos meses y ahora el pequeño ha tenido que ser intervenido de la enfermedad de Perthes, un trastorno infantil de la cadera caracterizado por cojera, dolor y la interrupción temporal del riego sanguíneo en la cabeza del fémur.

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Héctor, el hijo de Nuria Calvo ha sido operado

Nuria Calvo, enfadada con el trato recibido en el centro médico

Hace un par de meses, nada más percatarse de los primeros síntomas, Nury Calvo llevó a su hijo a urgencias porque presentaba problemas para caminar. La atención no fue la esperada. Los médicos que atendieron a Héctor consideraron que el hecho de que no pudiera andar no era una urgencia teniendo en cuenta su historial médico. Tras muchas idas y venidas al hospital y casi un mes después de la primera visita le hicieron una resonancia y finalmente, dos meses después les daban la peor de las noticias. A Héctor se le había empezado a necrosar la cabeza del fémur. "Los resultados de la resonancia son horribles", ha confesado la influencer a través de su canal de Youtube, en el que ha confesado que todo lo que se apreciaba en las pruebas apuntaba a la enfermedad de Perthes, tal y como han confirmado finalmente las pruebas. "Me ha caído como un jarro de agua fría", ha dicho la influencer, que se queja de que el trato no ha sido el correcto. "Tenía una necesidad puntual, no podía andar, le dolía la cadera, no se podía mover, inflamación, estaba limitado. Nos mandaban a casa y que pidiéramos una cita en cirugía ortopediátrica y me la daban para cuatro meses. Durante dos meses no le han dado la atención que necesitaba".

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Héctor, el hijo de Nuria Calvo, en el hospital

Confirmado el diagnóstico, el pequeño ha tenido que pasar por quirófano. "Le hicieron un alargamiento de tendones con aguja intramuscular. Héctor había perdido todo el rango de movilidad de la cadera", ha explicado la creadora de contenido que ha explicado que ahora se enfrentan a un proceso de recuperación complicado. "Es tedioso y es largo porque requiere que el niño mantenga una posición correcta de las caderas y un reposo en silla de ruedas y una movilización. No puede ser reposo absoluto porque afecta a otros músculos y más en niños como Héctor que lo combinan con la espasticidad (un trastorno motor que provoca rigidez y tensión muscular excesiva)"

Volcados en la recuperación de Héctor

Después de su paso por el hospital Niño Jesús, donde le atienden desde que nació, la familia afronta con positividad su recuperación. Se mantienen unidos. Nuria, su marido, Sebastián Méndez , su hijo mayor, Óscar, y su familia son una piña y se han convertido en el sostén de Héctor, que desde muy pequeño ha mostrado su fortaleza, su resiliencia y su capacidad de superación. A pesar de las dificultades con la que se ha encontrado a lo largo de su vida, siempre se ha mostrado como un niño alegre y feliz. Y ha dejado claro que no tiene limites. Sus padres lo saben y por eso le han convertido en protagonista de un cuento infantil, 'Héctor con H de héroe'.

No son momentos fáciles para la familia, pero esta nueva piedra en el camino no les va a detener. Y así "Y qué bonita la vida, ¿no?", ha escrito la creadora de contenido en sus redes sociales, donde ha explicado que ellos van a ser su pilar, su roca y su motor. Como lo han sido siempre. Van a echarse a sus espaldas todo el peso de esta recuperación y van a mantenerse firmes. "Si no puedes correr… camina. Si caminar no se te da… descansa nuestro verdadero campeón del mundo nosotros nos encargamos de tirar de esa silla tan molona", ha escrito Nuria, que sabe que aún les queda mucho por delante. "Empieza un largo camino, muchos meses por delante, otra carrera de fondo… parecía que no pero finalmente Perthes. Volvemos a adaptarnos a esta vida que nos ha tocado vivir", ha terminado diciendo.

La vida de Héctor antes de ser diagnosticado de Perthes

Aunque su vida ha estado marcada por la discapacidad y ha tenido que pasar por varias cirugías a lo largo de su vida por diversas complicaciones adicionales, la vida de Héctor ha estado marcada por su capacidad de superación. Ha superado todos los pronósticos de los médicos, que aseguraron que nunca llegaría a andar. Se equivocaron por completo. A base de paciencia, lucha y mucho esfuerzo y sacrificio, el menor llegó a ponerse de pie y a caminar, rompiendo todas las barreras.

A lo largo de su corta vida, ha alcanzado hitos que parecían impensables por su diagnóstico. No solo ha caminado sino que cuando la familia se mudó a Miami el pequeño se apunto a fútbol y ha formado parte de un equipo, ganándose la admiración, no solo de su familia, sino también de todos sus compañeros y su entrenador. Ha disfrutado de una vida normal y ha estado plenamente integrado en las rutinas de su colegio y sus amigos. Ha jugado, ha corrido y ha disfrutado siempre de una infancia plena.

¿Qué es la enfermedad de Perthes?

La enfermedad de Perthes (también llamada Legg-Calvé-Perthes) es una patología propia de niños en crecimiento que se da normalmente entre los 3 y los 12 años y que afecta a la cadera. Concretamente consiste en la interrupción temporal del flujo sanguíneo hacia la cabeza del fémur lo que provoca que el tejido óseo de esta zona muera, es decir sufre una necrosis avascular. Debido a esto, se debilita el hueso y provoca que colapse o pierda su forma redondeada.

Aunque se desconoce el origen exacto que desencadena la falta de riego sanguíneo, lo que sí se ha comprobado es que con el tiempo el cuerpo restaura el riego sanguíneo y el hueso se regenera, el riesgo radica en que la cabeza del fémur cure con deformidades permanentes si no se controla de forma adecuada. Por este motivo es fundamental que los pacientes se sometan a una cirugía para contener y recentrar la cabeza del fémur en la cavidad de la cadera, no solo para reparar la circulación sanguínea, sino que para la cavidad haga de molde y así asegurar que la cabeza femoral cure de la forma más esférica y redonda posible mientras el propio cuerpo reabsorbe el tejido dañado y regenera hueso.

La sintomatología consiste en cojera, dolor en la cadera, el muslo o incluso la rodilla, y una pérdida de movilidad al abrir o rotar la pierna y el proceso de recuperación es muy lento. Según los especialistas, la fase activa de destrucción y reconstrucción ósea puede durar entre 2 y 3 años.