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El pasado deportivo de Mónica García: la disciplina que la llevó a las semifinales españolas

monica garcia rueda prensa Alberto Ortega  Europa Press
En su juventud Mónica García compitió en atletismo. Alberto Ortega /Europa Press
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Ahora su profesión es la política y antes ejerció la profesión para la que se formó, pero en su juventud, Mónica García disfrutaba dedicándose al deporte y durante un tiempo, sus estupendos resultados hacían pensar que podría dedicarse más profesionalmente al atletismo

La vida da muchas vueltas, no obstante, y finalmente no fue ese el camino que escogió, sino el de la medicina. Es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con un máster en Gestión Clínica. Durante años ejerció como anestesióloga en el Hospital 12 de Octubre (Madrid), carrera que dejó en stand by para dedicarse a la política. Así, aunque ahora sus objetivos sean otros, su pasado deportivo sigue pesando. Por ejemplo, la disciplina que requiere este tipo de competiciones, sigue estando presente en su vida y puede verse cómo lo emplea en otras facetas, como en su actual profesión. 

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La disciplina donde Mónica García conseguía mejores resultados 

Antes de ser conocida por su labor política, Mónica García también tenía una vida, aunque la vivía de manera anónima y no bajo el escrutinio de la opinión pública. En esa vida, el deporte era una prioridad, sobre todo el atletismo, donde no solo encontraba disfrute y libertad una jovencísima Mónica, también lograba unas marcas que, quienes entienden del tema, señalan como excelentes

Eran varias las disciplinas en las que despuntaba Mónica García, aunque sus mejores marcas las logró en la categoría de sub-18, es decir, antes de cumplir la mayoría de edad. Esto no es nada raro, teniendo en cuenta que después optó por una profesión como la Medicina, que es bastante absorbente a la hora de estudiarla y que requiere mucha energía y esfuerzo. No es incompatible con una carrera deportiva, pero sí que es más complicado compaginar ambas cosas

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Durante la etapa en la que se dedicó más intensamente al deporte, el atletismo era su disciplina, esa que sacaba su mejor versión. Entrenaba en el Club Marathon de Madrid, que es uno de los más importantes de España, y muchas de sus marcas más destacables son del año 1991, tal y como han ido recogiendo diferentes medios de comunicación a lo largo del tiempo. 

Sin embargo, su disciplina estrella era el salto de vallas, algo que ella misma reconocía hace tiempo, asegurando que "Era más velocista-vallista que fondista". Sus rankings oficiales de la Federación de Atletismo de Madrid, en la temporada 1991-1992, así lo demuestran, datos que publicaba hace tiempo la revista Soy Corredor. Aparece quinta júnior de Madrid en los 400 metros vallas (1:05.67), sexta en longitud (5,07 metros) y novena en 100 metros vallas (17.42), altura (1,51 metros), peso (9.29) y lanzamiento de jabalina (24,86 m). En el ranking de heptatlón (3.566 puntos) llegó a ser cuarta. 

Su tiempo de 14.77 en los 100 metros vallas en 1999 le sirvió para su pase a semifinales del Campeonato de España de Atletismo de ese mismo año. Un logro que no es poca cosa y del que seguro que está más que orgullosa. 

Aunque sin dedicarse a ello profesionalmente (evidentemente, porque actualmente es ministra de Sanidad), Mónica ha seguido muy ligada al mundo del deporte, no dudando en participar en competiciones deportivas con fines solidarios, como la Carrera Madrid en Marcha contra el Cáncer, en cuya edición número once no dudó en participar. 

Finalizó la carrera en 56 minutos y 52 segundos, a un ritmo de 5:55 minutos el kilómetro. "La labor de la Asociación Española Contra el Cáncer es fundamental y desde el Ministerio de Sanidad hemos querido ofrecer nuestro apoyo y dar nuestro máximo esfuerzo", explicó sobre sus motivaciones para calzarse las zapatillas y formar parte de esta iniciativa, una carrera de 10 kilómetros que para el público general es poco competitiva. 

Como profesional de la medicina, Mónica es consciente de lo importante que es para la salud mantenerse activo y en buena forma física, por lo que no es raro que de vez en cuando sea posible verla retomar esta faceta de su vida, aunque de una manera más recreativa y relajada que durante su juventud, donde competía de manera más profesional y donde los resultados obtenidos podían ayudarle a seguir subiendo puntos en el ranking. 

Aunque esta etapa forme parte de su pasado, de vez en cuando la recuerda con ternura, tal y como sucedió en el año 2919, donde relataba sus comienzos en el atletismo a través de su cuenta de Instagram: "Debía de rondar los 15 años. Fui al Estadio del Vallehermoso a preguntar si podría hacer allí atletismo porque en el cole corría como una bala. Y me presentaron a Emi, mi primera entrenadora: entregada, cariñosa, profesional".

"Allí corrí, salté, me reí (mucho), sufrí (en el atletismo se sufre, esto es así), lancé objetos (pesos y jabalinas) y sobre todo encontré un lugar común lleno de gente maravillosa que saltaba, corría y lanzaba objetos. De ahí me fui a entrenar al INEF, más restrictivo, más elitista, pero igual de mágico. Más risas, más carreras y más esfuerzo", recordaba sobre un pasado que parece lejano, pero que dejó en ella una huella imborrable y grandes enseñanzas de vida.