Patricia Steisy recuerda su pasado en un convento de monjas de clausura: "Se portaron muy bien"
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En el primer capítulo de su nuevo podcast, 'A cara lavada', la influencer relata cómo fue su infancia en un convento de monjas
Patricia Steisy ha tenido una vida muy dura. En el podcast 'A cara lavada' que estrena junto a Pablo Pisa, su pareja y padre de su hija, la creadora de contenido ha comenzado hablando de su pasado, episodios muy duros de su infancia que nunca antes había contado y que han marcado su vida. "La gente sabe que he tenido un pasado muy complicado, pero en la tele me decía que tenía que tener cuidado para no dañar a las personas", comienza diciendo en este primer capítulo. La que fue participante de algunos programas de televisión cuenta que viene de una familia muy humilde de Granada y que tenía cuatro años cuando sus padres se separan y ella empieza a ver "cosas raras".
Su madre se tuvo que ir de casa con 18 años porque la situación que vivía (maltrato por parte de su padre) era muy dura. Para salir de "ese infierno", se casa con el que después fue el padre de Steisy. "Yo soy el amor de su vida. A los 4 años se separan por ciertas cosas, no está enamorada, y se queda embarazada de otro hombre. Por eso mi hermana no tiene mi mismo apellido, pero para mí lo es todo", cuenta sobre su familia.
El pasado de Patricia Steisy en un convento de monjas con su madre y su hermana
Como en aquellos tiempos "no te podías separar", cuando la madre de Patricia regresa a casa de sus padres embarazada de otro hombre la echaron. Sus hermanas, "que son unas santas", las ayudaron a salir adelante. "Un mes vivíamos en casa de cada una, llevo una vida de ir de un lado a otro. En un momento que ya no nos pueden ayudar más, una de mis titas nos llevó a un convento de monjas. Mi tía dice que nos acogieran porque estábamos en la calle. Era un convento casi de clausura. Había muchas monjas que se vestían de paisana y se iban a los prostíbulos a sacar a las prostitutas, drogadictas y mujeres maltratadas, y las metían en el convento. No se podían arriesgar a abrir las puertas y que entrasen los locos que las buscaban porque estábamos con gente peligrosa", recuerda de aquella etapa de su vida.
La madre y sus dos hijas vivían en "una caja de cerillas". En su habitación tenían dos camas pequeñas y en el medio, en el pasillo que las separaba, ponían el carrito de su hermana. "No puedes salir para nada, solo los domingo un rato y te da un euro. Para reinsertar a esas mujeres, les da un trabajo y todo lo que ganas te lo meten en una cuenta en un banco. Yo iba a un cole que me buscaron las monjas, me sacaban y me recogían", cuenta sobre cómo vivían. "Nos metieron a trabajar, y todo el dinero lo meten en una cuenta y se encargan ellas de todo. Cuando ya tienes dinero ahorrado, te dan un alquiler. Ya tienes trabajo, alquiler y un dinero ahorrado. Sacan a mujeres de drogas y todo. Por buena conducta estuvimos dos años y consiguió, además de fuera, trabajar limpiando en la escuela de peluquería que había dentro. Se portaron muy bien", recuerda Steisy.
Su tía y su tío montaron un bar y le pidieron a su madre que se encargase de limpiar y de cuidar a sus hijos, eso le permitió salir del convento y empezar una nueva vida. "Todo lo que mi madre ganaba trabajando fuera se lo guardaba y nos hacía como las monjas. Ahorramos y nos metimos en el piso. Yo me metí en ese piso, pero hasta los 18 años nos daba todo mis titas", ha contado la creadora de contenido.