Políticos

El amor de Mónica García por la literatura: su abuelo fue un escritor bohemio del Café Gijón

El abuelo de Mónica García fue Eusebio García Luengo. Eduardo Parra /Europa Press
Compartir

Mónica García comparte con sus padres el amor por la medicina, por el cuidado de las personas. Mientras que ella ejerció como anestesióloga en el Hospital 12 de Octubre (Madrid) hasta que dio el salto a la política, ellos eran psiquiatras, por lo que no es raro que haya podido ver en ellos ese futuro que quería para sí misma, aunque solo sea una parte. Además, su padre, Sergio García, también se dedicó a la política, fue diputado por el Partido Comunista de España en la I legislatura de la Asamblea de Madrid. 

Pareciera que la política y la medicina han formado parte de la sangre de los García desde generaciones, pero lo cierto es que nada más lejos de la realidad. Los abuelos paternos de Mónica fueron la actriz Amparo Reyes y el dramaturgo Eusebio García Luengo. Dos figuras destacadas en el mundo de las artes y cuyo legado también ha querido honrar en numerosas ocasiones la política. 

PUEDE INTERESARTE

Tal vez inspirada por el legado literario de su abuelo, dramaturgo, novelista y crítico literario, ella publicó en 2022 su primer libro, y último hasta la fecha, 'Política sin anestesia', un relato en primera persona del camino recorrido por García hasta llegar a la política. Un título que juega con el doble sentido de la expresión y que promete contar la historia sin edulcorar.  

Eusebio García Luengo, así era el abuelo dramaturgo de Mónica García

Encuadrado en la generación del 36, Eusebio García Luengo ya tenía un nombre propio antes de que su nieta se hiciera conocida gracias a la política. Fue, tal y como hemos señalado, un dramaturgo y crítico literario español, que destacó también como novelista. 

PUEDE INTERESARTE

Nacido en Puebla de Alcocer (Badajoz) en 1909, comenzó a estudiar Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central (que más tarde daría paso a la Universidad Complutense de Madrid), aunque no llegó a finalizar sus estudios. También mostró interés por el teatro, pero tampoco fue a eso a lo que se dedicó, aunque siempre mantuvo un vínculo con este arte gracias a su esposa, la actriz Amparo Reyes, que sería profesora de interpretación en la Escuela de Arte Dramático. 

Con ella se casó en el año 1934, una época en la que pudo compartir espacio con otros escritores y acudir a diversas tertulias. El estallido de la guerra civil le encontró en Madrid, pero pronto se trasladó a Valencia, de donde era originaria su esposa. Allí trabajó como cronista de guerra y escribiendo artículos. Finalizada la contienda, pudo regresar a la capital, evitando posibles represalias porque había luchado con el bando republicano. Una vez en Madrid, pasó a trabajar en semanarios como El Español y revistas como Índice. También colaboró con el diario ABC.

También se convirtió en asiduo del Café Gijón, lugar de reunión de los literatos, artistas e intelectuales de la época. Abierta en el año 1888 por el asturiano Gumersindo Gómez, esta madrileña cafetería se fue convirtiendo en centro de reunión de pintores, periodistas, actores y también de escritores

Junto con Gerardo Diego, José García Nieto y Ramón de Garciasol, formó parte del grupo literario Juventud Creadora. En 1950 fue el ganador del Premio Café Gijón para Novelas Cortas, unos premios que Fernando Fernán Gómez quiso poner en marcha el año anterior, reconociendo el talento de escritores de la época y que llegó a financiar de su bolsillo, corriendo con todos los gastos que el premio tenía, incluida la publicación de la obra ganadora. 

'La primera actriz' fue la obra con la que Eusebio García Luengo consiguió el galardón, una obra en la que su propia esposa ejerció de musa y ejerció de inspiración. siguió escribiendo novelas, como 'El retrato' y 'No sé', de mayor extensión que las anteriores y donde abordó temas como la soledad y la convivencia. También probó suerte en el teatro, con obras como 'El celoso por infiel' o 'El pozo y la angustia', 'La escalera', 'Entre esas cuatro paredes', 'Los hijos' y 'Los supervivientes'. 

Aunque la mayor parte de su obra se centra en retratar temas sociales, también dedicó al turismo, sobre todo de su tierra, algunas palabras. Dentro de la colección 'La España de cada provincia', escribió 'Badajoz' (1965) y 'Extremadura' (1986). 

Falleció en el año 2003, a los 94 años, por lo que no pudo ver los cambios profesionales por los que optó su nieta ni leer su primer libro, pero seguro que su carrera fue para Mónica García una gran inspiración y también un gran orgullo. De hecho, para sus abuelos quiso tener un recuerdo hace unos años en el Día Mundial del Teatro: "Recuerdo a mi abuela Amparo Reyes, actriz, y a mi abuelo Eusebio García Luengo, dramaturgo. Nos inculcaron el amor al teatro y su capacidad de hacernos pensar y soñar. Feliz día para los y las profesionales del sector y quienes disfrutáis del teatro".