Los orígenes de Zapatero en León: colegio de renombre y aficionado a pescar truchas en su juventud

Sonsoles Espinosa, la mujer de Zapatero que blinda su vida privada junto a él y del que se enamoró en los 80
El niño y adolescente que fue el expresidente de Gobierno adoraba su tierra, donde practicaba varios deportes y hacía excursiones por el monte
Este 2026, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a la primera línea de actualidad, y no por motivos precisamente amables. Mientras la causa abierta contra él y también contra sus hijas se encuentra aún en fase de instrucción, Zapatero mantiene un silencio solo roto por alguna entrevista y las declaraciones al juez. Atrás quedan los años en que llegó a Madrid para ejercer como diputado por León: dejaba así la ciudad en la que había transcurrido toda su vida hasta entonces. La infancia y la adolescencia del político en León están plagadas de curiosidades y coincidencias: quédate a descubrirlas.

Nació en Valladolid, pero a los pocos días regresó con su madre a León
Zapatero procede de una familia de clase acomodada. Es el menor de los dos hijos del matrimonio que formaban el abogado Juan Rodríguez García de Lozano y María de la Purificación Zapatero Valero, quien falleció antes de que él llegara a la Moncloa. Y, aunque criado en León, su nacimiento se produjo en Valladolid. ¿El motivo? Su abuelo materno, Faustino Zapatero, era pediatra en aquella ciudad, y quiso supervisar personalmente el nacimiento de su nieto. Pocos días después, madre e hijo regresaron a su ciudad.
José Luis estudió en un colegio privado y católico, Discípulas de Jesús: en él cursó Preescolar y EGB: quédate con este nombre, porque luego volveremos a él. Después, en 1970, pasó a estudiar en otro centro privado, pero laico: el Colegio Leonés, donde permaneció hasta que fue a la universidad. De niño, Zapatero era muy aficionado tanto a los deportes como a la naturaleza; de hecho, le encantaba el fútbol, deporte en el que, al parecer, no destacaba; pero el que se le daba mejor era el baloncesto. Además de este hobby, al niño que fue el expresidente le encantaba la naturaleza: en especial, hacer excursiones por el monte y pescar truchas en los ríos Porma y Órbigo, que discurren por la provincia leonesa.

¿Y en vacaciones? En verano, el destino habitual de la familia Rodríguez Zapatero era Asturias, que les apasionaba. Gijón y, tal como recoge ‘Diario de León’, Luanco, eran los lugares en los que él, sus padres y su hermano mayor, Juan, solían recalar. Existen imágenes muy simpáticas, todas ellas en blanco y negro, del expolítico cuando era pequeño: tocando un tambor de juguete, vestido de tuno o en brazos de su madre, junto a su padre y su hermano.

La primera juventud de Zapatero: apasionado de la literatura y enamorado de la que sería su mujer
Sabemos que cuando Rodríguez Zapatero entró en la universidad a cursar Derecho no tardó en enamorarse de Sonsoles Espinosa, quien terminaría convertida en su mujer y en el gran amor de su vida. Pero aquellos primeros años de juventud fueron también los que lo acercaron a la política: nada más alcanzar la mayoría de edad, y seguramente impulsado por el legado de su abuelo paterno, un capitán del ejército durante la II República fusilado por el ejército sublevado, se afilió al PSOE. Más allá de la historia dentro de esta formación, que todos conocemos, cabe destacar su pasión, en esta etapa universitaria, por los clásicos de la literatura hispanoamericana; en especial, del genial Jorge Luis Borges.

La curiosa coincidencia entre Zapatero y Rajoy
Zapatero nació en el año 1960; pues bien, precisamente en 1960, Mariano Rajoy, que sería su rival político y su sucesor en la presidencia del país, llegaba a León debido a la profesión de su padre, y viviría allí diez años, hasta los 15, cuando la familia se mudó a Pontevedra. No es la única casualidad: resulta que los dos presidentes estudiaron en el mismo colegio, Discípulas de Jesús. La diferencia de edad, aunque pequeña, hizo imposible que ambos coincidieran en el patio; aun así, es cuando menos curioso que dos presidentes de Gobierno recorrieran de pequeños las mismas aulas y jugaran en los mismos sitios, ¿no te parece?
