La boda de Anna Ferrer y Mario Cristóbal, al detalle: las lágrimas del novio, el discurso de Paz Padilla y la fiesta posterior

La boda de Anna Ferrer y Mario Cristóbal ha dejado momentos de emoción, desde las lágrimas del novio hasta el discurso de Paz
Anna Ferrer y Mario Cristóbal celebran su preboda en Cádiz: la emoción de Paz Padilla y el primer look de la novia
Anna Ferrer y Mario Cristóbal ya han celebrado su boda rodeados de sus familiares y amigos. La pareja, que lleva cuatro años de relación, se ha dado el ‘sí, quiero’ este sábado 19 de septiembre en una ceremonia civil celebrada en el Trafalgar Polo Club, en El Palmar de Vejer, Cádiz. Un día antes habían reunido a sus invitados en una preboda en Zahara de los Atunes y ahora han puesto el broche a unas celebraciones que han querido organizar alejándose de algunos de los convencionalismos habituales de este tipo de enlaces. De hecho, aunque han celebrado la ceremonia junto a sus seres queridos, todavía tienen pendiente formalizar legalmente su matrimonio, ya que firmarán los papeles después de la celebración.
Paz Padilla acompaña a Anna hasta el altar y Mario no puede contener las lágrimas
Anna ya había contado que no quería seguir algunas de las tradiciones habituales de las bodas y una de ellas era la de llegar al altar acompañada por su padre. Finalmente, ha sido su madre, Paz Padilla, quien ha caminado junto a ella hasta encontrarse con Mario. Ambas han hecho su entrada al ritmo de ‘My Way’, de Frank Sinatra, interpretada al piano.
El momento ha emocionado especialmente al novio, que no ha podido contener las lágrimas al ver aparecer a Anna. La propia Paz también llegaba visiblemente emocionada después de haber compartido con su hija buena parte de los preparativos. Horas antes, mientras ambas se peinaban y maquillaban, la presentadora bromeaba sobre lo que podía ocurrir: “¿Me habrás puesto rímel waterproof? Porque nada más que de pensar, ya estoy llorando”.

Los dos vestidos de novia de Anna Padilla
Anna había explicado que quería vestir de novia sin sentirse demasiado clásica y que buscaba diseños con los que se reconociese. Para la ceremonia ha confiado en Isabel Núñez de Armas, de Inuñez, con un vestido de líneas asimétricas confeccionado en muselina de seda bambula y crêpe de chine de seda en acabado bambula. El cuerpo queda entallado hasta la cadera y combina drapeados realizados a mano, pespunteados y deshilados. El diseño se completa con una cola formada por tres pañuelos al bies de muselina de seda.

La novia ha llevado este primer diseño con velo y un moño desenfadado. Para la fiesta ha cambiado de estilismo y ha apostado por Claudia Llagostera, otra diseñadora española. El segundo vestido está realizado en tul sedoso bordado artesanalmente en algodón sobre una base de satén, con godets de georgette de seda. Tiene escote recto, tirantes finos, espalda abierta en V y una capa al cuello. Una mariposa bordada a mano completa el diseño. Con este segundo look, Anna ha llevado el pelo suelto y ondulado.

El emotivo e irónico discurso de Paz Padilla
Paz Padilla tampoco iba a dejar pasar la oportunidad de convertir su intervención en uno de los momentos de la noche. Después de las bromas que habían acompañado a los preparativos sobre las ganas de la presentadora de convertirse en protagonista, ella misma hizo referencia a ello con su habitual sentido del humor: “Que yo, que yo, será que yo no iba a estar en tu boda, yo que soy Paz Padilla, escritora, actora, presentadora, humorista, pero sobre todo, que yo no voy a poder entrar en tu boda encima de un elefante con unos fuegos artificiales, mientras un grupo de gospel canta mi canción preferida, bueno, la tuya, Ana, y que una avioneta surca el cielo dibujando la letra de 'felicidades Paz, bueno 'felicidades Mario y Ana', porque soy muy protagonista. Mira, me tienen que matar”.

Tras las bromas llegó la parte más emotiva de su discurso. “Como dicen las madres, siempre estaré cuidándote. He aprendido que ser padre significa soltar, que no hemos criado un águila para que viva en un corral, que tenemos que aprender a que ellos hagan su vida, que salgan volando, que tenemos que soltar la mano, confiar en que tengan las alas preparadas y también disfrutar de verlos volar”, explicó.
Paz quiso dejar claro lo que supone para ella ver a su hija junto a Mario: “Y yo soy feliz porque tú quieres a Mario, hoy lo hemos visto todo, estáis tremendamente enamorados, todo lo que esté en tu corazón tiene un hueco en el mío”. Y terminó con un deseo para la pareja: “Solo te deseo que seas muy feliz y como dice nuestra canción de la bebé, siempre sé que me vas a cuidar, estés donde estés, como yo te voy a cuidar a ti siempre”.
Una decoración con sardinas, un bingo y el baile nupcial
La decoración también ha seguido la línea que Anna y Mario habían planteado para su celebración. Las mesas han contado con elementos relacionados con la gastronomía y con el universo de NoNiNá, la firma de Anna, como las grandes velas con forma de sardina. Pimientos utilizados como portavelas y centros elaborados con patatas han completado las mesas, junto a una vajilla de inspiración andaluza con estampados en tonos azules y tierra.

La pareja había probado hasta 24 propuestas gastronómicas durante la elección del menú y finalmente seleccionó 18 aperitivos para el cóctel. Entre los platos escogidos estaba el solomillo con patatas rústicas.
Al caer la noche, las velas repartidas por el recinto y las guirnaldas de luces acompañaron la celebración. Los invitados también disfrutaron de una charanga y de una caseta de feria con bingo incluido, además de recibir algunos detalles como pañuelos.

Los novios, por su parte, salieron a las puertas del recinto para posar ante los medios y compartir un aperitivo con los periodistas que esperaban allí. Una jornada que ha reunido a Anna y Mario con las personas que ellos mismos habían elegido para acompañarles en este paso, aunque la firma oficial de su matrimonio tendrá que esperar. Finalmente, en una de las imágenes compartidas por una de las invitadas, se observa el baile nupcial entre Anna y Mario, quiénes no dejan de mirarse a los ojos mientras se abrazan al ritmo de la canción.

