El centro de rehabilitación donde murió Presley Gerber: una mansión de 7 millones de euros, sala de cine y clases de surf

Presley Gerber murió a los 27 años en Resolutions Living, una residencia de recuperación de Santa Mónica valorada en 7,7 millones de dólares
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La muerte de Presley Gerber, hijo de la modelo Cindy Crawford y del empresario Rande Gerber, ha puesto el foco en el lugar donde el joven, de 27 años, se encontraba en tratamiento. El modelo murió el domingo 20 de septiembre en una residencia de recuperación de Santa Mónica, California, después de que los servicios de emergencia recibieran una llamada por un posible caso de sobredosis y paro cardíaco. La Policía de Santa Mónica investiga el fallecimiento como una posible sobredosis, aunque por el momento no hay indicios de criminalidad y la causa y la manera de la muerte todavía no han sido determinadas oficialmente.
El lugar donde fue encontrado sin vida es Resolutions Living, una residencia especializada en salud mental, adicciones y recuperación. Se trata de una vivienda situada en una zona residencial del norte de Santa Mónica que funciona con un concepto diferente al de una clínica u hospital convencional. De hecho, el propio centro se presenta como un espacio de 'sober living' destinado a personas que continúan su proceso de recuperación y transición hacia una vida independiente.

Una mansión de 7,7 millones de dólares con vistas al océano
Resolutions Living ocupa una propiedad de tres plantas cuyo valor se sitúa en torno a los 7,7 millones de dólares, unos 6,5 millones de euros al cambio aproximado. La vivienda cuenta con siete dormitorios y se encuentra en un barrio residencial de Santa Mónica, cerca de Montana Avenue, una de las zonas comerciales y gastronómicas de la ciudad.

El concepto está alejado de la imagen tradicional de un centro de rehabilitación. La residencia dispone de habitaciones amplias, balcones y espacios exteriores, además de vistas al océano, las montañas y las luces de Santa Mónica. Entre sus instalaciones también figuran un gimnasio y una sala de cine privada. El centro ofrece, además, comidas preparadas por un chef y personal disponible las 24 horas.

La propiedad está pensada para mantener una estructura de recuperación mientras los residentes recuperan progresivamente autonomía. Como explicaba Rosa Conde en 'El verano se mueve', este tipo de recurso funciona como un paso intermedio entre un tratamiento clínico y el regreso a la vida cotidiana: “se supone que es para cuando has estado antes en un hospital real o una clínica, vas a esta siguiente mansión que es el paso para la vida normal”.

En el caso de Resolutions Living, no se trata de una vivienda destinada exclusivamente a personas con problemas de adicción. Su programa también contempla problemas de salud mental y trastornos concurrentes, y adapta el proceso a las necesidades de cada residente. La información disponible del centro no publica una tarifa general de alojamiento y tratamiento, por lo que los 7,7 millones de dólares hacen referencia al valor de la vivienda y no al precio que pagaría un residente por permanecer allí.

Yoga, arte, surf y excursiones durante la recuperación
La propuesta de Resolutions Living combina el acompañamiento profesional con actividades destinadas a recuperar rutinas y habilidades para la vida diaria. Su programa se estructura en tres fases, con una progresión hacia una mayor independencia. Los residentes trabajan en el establecimiento de objetivos, el desarrollo personal, la responsabilidad y la preparación para continuar su vida fuera de la residencia.
Entre las actividades que contempla el centro aparecen talleres de arte, clases de yoga y programas de ejercicio. También se organizan salidas a las playas y a las montañas de Santa Mónica, además de actividades relacionadas con el entorno natural de California. La residencia plantea incluso excursiones a zonas de montaña como Big Bear, donde se puede practicar snowboard.
El objetivo es que los residentes no permanezcan aislados durante su recuperación, sino que vayan recuperando hábitos, relaciones sociales y responsabilidades. El programa también contempla voluntariado, actividades vinculadas a la orientación profesional y espacios de convivencia, como cenas compartidas y noches de cine. El propio centro explica que su propósito es acompañar a los residentes desde el tratamiento residencial hacia una vida independiente, aplicando las herramientas aprendidas durante las etapas anteriores.
