Quién fue Olga Ramos, la cupletista en la que se inspiró Penélope Cruz para su interpretación en ‘La bola negra’
La cupletista, nacida en 1918, se convirtió en una figura icónica no solo en aquellos años de guerra y posguerra, sino también mucho después, actuando en televisión
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Además de las historias que atraviesan la trama de ‘La bola negra’, hay un papel pequeño pero inolvidable que interpreta Penélope Cruz: la actriz no solo merece que la nominen a un Oscar, sino que rodó en unas condiciones críticas, ya que estaba pendiente de un diagnóstico de salud que se lo hizo pasar realmente mal. Para prepararse el personaje de Nené, Penélope se fijó en distintas cupletistas de la época, pero por picardía y elegancia decidió inspirarse en una de las más grandes: Olga Ramos.
Olga Ramos, ‘la reina del cuplé’
Olga nació en Badajoz en 1918. Aunque bautizada como Trinidad, ya que el cura se negó a darle un nombre que consideraba profano, nadie la llamaba así. Hija de un capitán de infantería, este se empeñó en alejarla de los escenarios, ya que el artisteo estaba muy denostado en la época. La animó a estudiar en el conservatorio: primero en el de Badajoz, donde Olga vivió hasta los 11 años, y después, cuando se trasladaron a la capital, en el Superior de Madrid. Su formación le sirvió para hacerse violinista, pero en absoluto la desanimó para subirse a los escenarios.
Su carisma le vino, además, de haber estudiado Arte Dramático. En el cuplé, que llevó a lo más alto, se convirtió en una figura icónica: cuando finalizó sus estudios superiores encabezó diversas formaciones musicales y también aquello que se dio en llamar “orquestas de señoritas” (si has visto la película ‘La cena’, de Manuel Gómez Pereira, sabrás de qué hablamos). Ella misma creó una en la década de los 40, llamada Fémina, con la que actuaba en cafés-concierto como el Café Universal de la Puerta del Sol, también conocido como Café de los Espejos. Fue en aquellos años en los que conoció a Enrique Ramírez de Gamboa, apodado El Cipri, pianista y compositor de muchas de sus canciones, con el que siempre colaboró y que fallecería en 1988. Se casaron y en 1947 tuvieron a su única hija, Olga María.
Tras unos años retirada, regresó en 1967 y lo hizo cantando en el local El último cuplé, con el espectáculo llamado ‘Las noches del cuplé’. Dicho local cerró en 1978, pero Olga lo abrió dos años más tarde como empresaria. Allí continuó agrandando su leyenda para las nuevas generaciones.
Su hija, heredera de su legado y asesora en ‘La bola negra’
Olga Ramos compaginaba sus actuaciones en vivo con apariciones en diversos programas de radio y televisión. Su personalidad sobre el escenario, con un inconfundible acento castizo, continúa en la memoria colectiva de nuestro país. De hecho, llegó a ser un personaje muy conocido y querido de la pequeña pantalla. Elevó la fama del cuplé a sus cotas más altas, e hizo entender lo que supuso en aquellos años de represión: era la música pícara, de doble sentido, que permitía insinuar sin decir, sugerir lo que estaba prohibido.
Olga María Ramos también es cantante de cuplé, y ha mantenido el legado de su madre, que murió en 2005. De hecho, ha sido la asesora de Penélope Cruz para ‘La bola negra’, y estuvo también junto a los Javis dando contexto a la música que popularizó su madre. Aunque no solo ella: si bien Olga fue la cupletista en la que pensaba la actriz para dar vida a Nené, también se recoge el espíritu de Edmond de Bries, un famoso transformista y cantante de cuplé al que se menciona en la película y cuya biografía se desvanece al iniciarse la guerra civil. Nunca más se supo de él. De él ha dicho Olga María en sus redes sociales: “Hablé largo y tendido con los Javis del gran Edmond. Si apareciese su tumba en la lápida se tendría que grabar una de sus frases: ‘El arte no tiene sexo”.