Familia

La familia de Maricarmen que llora su muerte catorce días después de su desahucio: su primo Vicente y su mujer, sus apoyos

Maricarmen, en una imagen durante su desahucio
Maricarmen, en una imagen durante su desahucio junto a su primo Vicente. Europa Press
  • Maricarmen Abascal ha muerto a los 87 años tras permanecer ingresada desde el día de su desahucio

  • Su primo Vicente fue uno de sus principales apoyos

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Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada de la vivienda en la que había vivido durante más de siete décadas, ha muerto este miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresada desde el pasado 23 de septiembre. Ese día, la anciana tuvo que abandonar en camilla su casa de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito de Retiro, después de que se ejecutase la orden de lanzamiento. Su estado de salud ya era delicado y el desahucio se produjo después de años de procedimientos judiciales y varios intentos anteriores de desalojarla.

La noticia de su fallecimiento ha sido comunicada por el Sindicato de Inquilinas, que ha recordado la situación que atravesó durante los últimos años. Maricarmen llevaba décadas viviendo en aquel piso, al que llegó en 1956 junto a sus padres y su hermano. Su padre murió en 1960 y su madre falleció en 2005, ambos en aquella vivienda. Ella permaneció allí hasta que el procedimiento iniciado por los propietarios terminó con su salida el pasado mes de septiembre.

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Durante años, Maricarmen mantuvo el pago de su alquiler de renta antigua y de las facturas. Vivía con una pensión de alrededor de 1.400 euros y sus gastos de vivienda rondaban los 500 euros mensuales. En 2020 comenzó el conflicto para abandonar el inmueble y, desde entonces, se sucedieron los procedimientos y los intentos de alcanzar una solución que le permitiera continuar viviendo allí.

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Vicente, el primo que estuvo junto a Maricarmen durante el desahucio

Maricarmen no tenía hijos ni pareja y, después de la muerte de sus padres y su hermano, su círculo familiar más cercano estaba formado por su primo Vicente y la mujer de este. Ambos viven fuera de Madrid, en un apartamento de 58 metros cuadrados, una circunstancia que dificultaba que pudieran convertirse en una solución habitacional para ella tras el desahucio.

A pesar de ello, Vicente y su mujer estuvieron dispuestos a acogerla. La situación no era sencilla debido a las dimensiones de su vivienda y a que Maricarmen utilizaba silla de ruedas y necesitaba ayuda para algunas tareas cotidianas. Entre las opciones que llegaron a plantearse estaba que ella utilizase su cama mientras el matrimonio dormía en el sofá.

Vicente se convirtió durante esas semanas en una de las personas que acompañó a Maricarmen más de cerca. Estuvo con ella después del desalojo y también durante su ingreso hospitalario. Además, fue uno de los familiares que trasladó públicamente la situación que estaba viviendo la anciana y las dificultades que existían para encontrar una alternativa.

Las palabras de su primo Vicente sobre el desahucio de Maricarmen

Durante las horas previas al desalojo, Vicente explicó ante los medios cómo había afectado el proceso a su prima y cuál era la situación de la familia. "El proceso ha sido duro también desde el punto de vista físico", señaló, haciendo referencia al deterioro que había experimentado Maricarmen después de años de procedimientos relacionados con su vivienda.

Maricarmen, en una imagen de archivo

Su preocupación no se limitaba al momento en el que debía abandonar el piso. El primo de Maricarmen también hablaba de lo que ocurriría después, ya que la mujer no disponía de una vivienda alternativa. "La única familia que tiene cercana somos nosotros, y vivimos en un apartamento de 58 metros cuadrados fuera de Madrid", explicó. El día del desahucio, Vicente pidió que Maricarmen saliera de su casa acompañada por los sanitarios. "No es una delincuente", manifestó entonces, al defender que la mujer abandonase el inmueble en las mejores condiciones posibles.

La familia también estuvo presente mientras decenas de personas se concentraban en los alrededores de la vivienda para intentar frenar el lanzamiento. Maricarmen llegó a considerar a quienes protestaban como parte de su propio entorno. "Siento una gran alegría y un gran respeto por toda esa gente que está luchando por mí en la calle porque es mi familia", afirmó durante aquellos días. Ahora, tras su muerte en el hospital, Vicente y el resto de personas que estuvieron junto a ella afrontan la despedida de una mujer que pasó sus últimos días lejos de la casa en la que había vivido desde 1956.