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Las raíces de Carlos González: padres luchadores, abuelos exigentes y su infancia entre dos pueblos, jugando con muñecas

Carlos González
Carlos González. Instagram
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El fenómeno generado en torno a 'La bola negra' sigue gozando de buena salud. La nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi continúa triunfando en las salas de cine españolas antes de su estreno en el extranjero, recibiendo distinciones y dando pasos adelante en la carrera hacia los Premios Oscar. El largometraje se articula en torno a tres tramas temporales diferentes, a través de las cuales se divide el reparto del filme, entre rostros emergentes y caras consagradas. Uno de los nombres que protagoniza la historia es el del actor Carlos González. Descubrimos la faceta personal y las raíces del actor que forma parte del elenco de lo nuevo de Los Javis. 

La carrera de Carlos González hasta 'La bola negra'

Carlos González Fernández nació en Cintruénigo, un pueblo de Navarra de unos ocho mil habitantes, el 24 de mayo de 1997, por lo que tiene actualmente veintinueve años. Durante su adolescencia, se formó en canto, baile y piano, ganó un concurso artístico en su pueblo y grabó un disco. Fue elegido en un casting para dar vida a Carlitos en un musical sobre la serie 'Cuéntame', pero el proyecto no llegó a materializarse. Cuando alcanzó la mayoría de edad se instaló en Madrid para prepararse como intérprete y entró, a la segunda oportunidad, en la escuela de Juan Carlos Corazza. 

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Empezó a hacer alguna obras de teatro y a presentarse a castings de televisión, el ámbito en el que ha desarrollado el grueso de su carrera. Debutó en la pequeña pantalla tras conseguir un papel en 'Señoras del (h)AMPA' en el año 2020, continuó de la mano de Los Javis, con un personaje menor en 'Veneno', y acabó protagonizando posteriormente 'Maricón perdido', serie que adaptaba la novela homónima de Bob Pop. Además, ha trabajado en otras series de éxito, como 'Cardo', 'Todas las veces que nos enamoramos', 'Amar es para siempre', 'Mariliendre', 'La vida breve' o 'Tu canción'. Su debut cinematográfico ha llegado con 'La bola negra'. 

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Los padres de Carlos González, unos "luchadores"

Su ascenso meteórico ha permitido que, poco a poco, se conozcan alguna faceta personal, gracias a entrevistas y a lo que muestra de sí mismo en redes sociales. Parte de esa esfera íntima la conforma su familia, a la que se ha referido en ocasiones públicamente. Carlos es el hijo único de sus padres: "Soy el fruto del rollo de dos jóvenes de diferentes pueblos que no se protegieron bien, se rompió el condón", contaba el actor, tirando de humor, en una entrevista para Icon.

González ha asegurado que sus padres, él riojano, ella navarra, son unos "luchadores" y ha evidenciado, tanto con sus declaraciones como con sus publicaciones en redes sociales que tiene una relación muy estrecha con ellos. Su padre también soñaba con actuar, pero se ha ganado la vida en los fogones de un restaurante.

Los abuelos de Carlos González, "muy exigentes " con él

También ha habido menciones a sus abuelos. De una abuela hablaba en Icon con el periodista Tom C. Avendaño, al explicar que le pidió que le friera unas croquetas para el casting de 'Señoras del (h)AMPA', ya que sabía que su personaje las comía en una escena. "Las saqué del táper e invité al equipo. Creo que aquel papel, en realidad, me lo consiguieron mi abuela y sus recetas", contaba en una entrevista con AISGE.

En esa charla con la entidad, contaba que sus abuelos, que también aparecen en algunos de sus carruseles de Instagram, son "muy exigentes" con él, que le dicen que actúa muy bien y que le animan a que no interprete siempre al 'mariquilla', una petición que él hace propia. Además, se sabe que uno de sus abuelos era figurante.

La infancia de Carlos González, en el norte y entre muñecas

El intérprete creció entre dos pueblos, Cintruénigo, en Navarra, y Cervera del Río Alhama, en La Rioja. Fue allí donde empezó a darse cuenta de que vivía una infancia distinta a la de sus compañeros: "Era el único niño que jugaba con muñecas. Algo raro había. Las miradas de los demás…", contaba a ICON, revelando que eran sus progenitores quienes se las compraban, ya que siempre le han aceptado "tal y como" es. Durante las fiestas, solía ponerse al lado del altavoz de las orquestas mientras los otros niños jugaba y, a veces, los músicos le dejaban subir al escenario para cantar alguna canción de Rocío Jurado.

"He tenido una infancia difícil porque creo que nadie me entendía salvo mi familia, que siempre me ha apoyado muchísimo", contaba en una entrevista para Metal Magazine, mencionando, también, a una profesora de inglés que también le entendió y con la que ha seguido teniendo contacto. Según su relato, era un niño al que "no le gustaba nada" seguir las normas o estudiar lo que le decían. "Prefería hacer teatro, pintar… no entendía que me obligaran a hacer cosas que no me gustaban", admitía.