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El imperio inmobiliario de los futbolistas: de las 14 viviendas de Carlos Carbonell a las 11 propiedades de Iván Amaya

El imperio inmobiliario de los futbolistas: de las 14 viviendas de Carlos Carbonell a las 11 propiedades de Iván Amaya
Iván Amaya y Carlos Carbonell. Fotomontaje con imágenes de Instagram (@ivanamaya14, @tropi6)
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Carlos Carbonell e Iván Amaya son dos de los futbolistas que han encontrado en la renta de viviendas una fuente de ingresos después de retirarse del fútbol. El primero, conocido como Tropi, asegura haber reunido catorce propiedades; el segundo cuenta con once inmuebles arrendados, además de su residencia. Ambos han explicado cómo construyeron ese patrimonio y qué papel desempeña en su economía. Sus testimonios incluyen compras con financiación, inquilinos que permanecen durante años y una objetivo común: preparar su futuro para cuando termina su carrera deportiva en el terreno de juego.

Carlos Carbonell: una primera compra de 80.000 euros

Carlos Carbonell Gil empezó a invertir cuando tenía 20 años, según contó en una entrevista en laSexta. Aquella primera operación consistió en comprar un piso de 80.000 euros para el que aportó una entrada de 25.000. Después repitió el procedimiento hasta reunir las 14 viviendas que declara tener destinadas a inversión. El excentrocampista ha explicado que incluso durante una etapa aceleró sus adquisiciones: "En menos de un año me compré 9 pisos". Las rentas se convirtieron en una de sus principales fuentes de ingresos y, actualmente, afirma vivir de ellas de forma segura y constante mes a mes.

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Su decisión estuvo relacionada con una lesión de rodilla que le hizo plantearse la posibilidad de abandonar el fútbol. Necesitaba ingresos que no dependieran de su estado físico ni de su rendimiento deportivo. "El día que entendí que mi carrera como futbolista tenía fecha de caducidad mi vida cambió por completo", ha relatado en un vídeo de sus redes sociales. Desde entonces, el exfutbolista tuvo claro que su futuro económico estaría en el alquiler de viviendas y no ha dejado de trabajar en este terreno hasta conseguir este gran imperio de viviendas.

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Carbonell se formó en la cantera del Valencia desde los siete años y debutó en Primera División en marzo de 2015. También pasó por el Atlético de Madrid B, el Alcorcón, el Recreativo de Huelva y el Águilas. Sobre sus ingresos deportivos, ha precisado que entre los 19 y los 30 años percibió salarios de entre 40.000 y 150.000 euros anuales. "Tengo 14 pisos y no he ganado ni siquiera un millón de euros en mi carrera", aseguró. Su estrategia se basó en la financiación de las compras y en el posterior cobro de alquileres. Además, creó 'Inverche', una empresa que asesora a deportistas interesados en invertir y de la que obtiene aún más ingresos.

Iván Amaya: once inmuebles alquilados y ninguna hipoteca

Iván Amaya, que jugó en el Atlético de Madrid hasta 2002, también ha hablado abiertamente de sus propiedades. En el pódcast 'Los fulanos' distinguió los inmuebles destinados al alquiler de su vivienda habitual: "En inmuebles tengo 11, con el mío 12", confesó. A diferencia de las compras financiadas que describe Carbonell, Amaya asegura que ya ha terminado de pagar sus préstamos.

"Tengo todo en alquileres, lo tengo todo pagado. Ya no tengo hipotecas", explicó. Sus arrendamientos se caracterizan por la continuidad de los inquilinos, ya que procura alquilar a personas conocidas y algunos ocupantes llevan más de quince años en sus pisos. La estabilidad de esos contratos es uno de los aspectos que destaca al explicar su situación económica, sin ofrecer una cifra de ingresos netos.

Durante un tiempo fue su padre quien se ocupó de gestionar los alquileres. Para las cuestiones fiscales, la familia contó también con profesionales. Aproximadamente el 70% de sus inversiones corresponde al sector inmobiliario, una distribución con la que ha buscado mantener ingresos a largo plazo. "Me levanto sin presión y me acuesto sin presión. Es tranquilidad", explica. Al dirigirse a futbolistas jóvenes que están empezando, insiste en priorizar la compra de vivienda frente a otros gastos. Ha señalado que quienes encadenan varias temporadas con salarios elevados podrían haber adquirido varios pisos, siendo esta la mejor opción de todas de cara a su futuro tras el fútbol.

El patrimonio inmobiliario de Carlos Carbonell e Iván Amaya refleja el contraste entre quienes pueden comprar varias viviendas para vivir del alquiler y quienes tienen dificultades para acceder a una sola. En un momento especialmente delicado para la vivienda en España, sus casos plantean una pregunta que va más allá del fútbol: cómo compatibilizar esta inversión privada con el acceso a un hogar. Sin atribuirles la responsabilidad de un problema mucho más amplio, sus testimonios muestran que una misma vivienda puede representar una fuente de ingresos para su propietario y un esfuerzo económico difícil de asumir para quien necesita habitarla, sobre todo en los más jóvenes.