
Edmundo Arrocet, visiblemente emocionado en la capilla ardiente de su amigo
Chiquito de la Calzada nos ha dejado. Durante todo el día, las muestras de cariño y admiración han sido constantes, y es que el humorista supo como nadie ganarse a todos los que le rodearon. En su ciudad natal, Málaga, se ha instalado la capilla ardiente por la que han pasado de forma incesante rostros conocidos y anónimos.








